Se calcula que más de 14.000 personas en la capital alavesa profesan el islam, un número que crece algo más si se tiene en cuenta el resto de la provincia. Esta semana arranca un mes fundamental para ellos y ellas, semanas de ayuno, reflexión y comunidad. En teoría, en esta ocasión el Ramadán se iniciará el 19, aunque “el mes lunar no siempre está bajo control”, dice con una sonrisa Ahmed Zannouti, miembro de la comisión Ados y destacado representante de la comunidad musulmana en el territorio

“Hace años, hace dos décadas, era algo más desconocido. Incluso hace una. Pero ahora, tanto en Vitoria como en el resto de Álava, el Ramadán ya se ha normalizado. La cifra de musulmanes es muy importante y esto hace que la sociedad en general cada vez sepa más sobre qué es y en qué consiste, también gracias a los medios de comunicación. Eso hace que se viva con total normalidad”, describe.

“La cifra de musulmanes es muy importante y esto hace que la sociedad en general cada vez sepa más sobre qué es y en qué consiste”

Al aparecer la luna en fase creciente el último día de Sha’ban –el octavo mes del Hijri, el calendario islámico– se inicia un momento referencial en el que el ayuno es un eje fundamental pero no el único elemento que define estas semanas, un periodo que terminará cuando llegue la luna de Shawwal, el décimo mes del calendario islámico. Se repetirá entonces –siempre y cuando el tiempo acompañe– una imagen que se ha hecho ya habitual en Gasteiz, la de miles de personas en el exterior del Buesa Arena con motivo del Eid al-Fitr.

A diario

Pero todavía queda mucho por recorrer para llegar a ese momento. Por ahora, toca prepararse para unos días en los que compatibilizar trabajo o estudios con la agenda que marca el Ramadán “es un pelín complicado” pero tampoco “nada del otro mundo; sacas resistencia cuando estamos hablando del tema de la fe”.

“Hay que trabajar en la diversidad, porque es un plus para una sociedad y no algo para generar polémicas”

De hecho, “se suele trabajar con total normalidad y no solo aquí, sino también en los países con mayoría musulmana, aunque allí puedan darse algunos cambios de horarios laborales. En nuestro caso, toca adaptarse y ya está. Además, ahora mismo, que estamos en estas fechas, no es como hace ocho o nueve años, cuando el día era más largo”. Hay tener en cuenta, por ejemplo, que en 2015, por ejemplo, el Ramadán empezó a mediados del mes de junio. “Ahora el día es más corto, hace más fresco y no hay tanto problema en ese sentido. Es más, sobre todo la gente que tiene horario continuo, rinde mejor”.

Más allá de otras cuestiones que sustentan el devenir de estas semanas relacionadas, por ejemplo, con el ayuno, Zannouti destaca que este mes supone “un plus” en un comportamiento que, realidad, se debería dar todo el año y que tiene que ver con la solidaridad y con la realización de buenas obras con respecto, sobre todo, con las personas más necesitadas. “En Vitoria cada vez hay más personas sin techo. No sé hasta dónde puede llegar nuestro colectivo porque la tarea es complicada. En años anteriores, en muchas mezquitas se ha dado comida pero vamos a ver qué pasa esta vez porque no sabemos si vamos a poder llegar a tanta gente. Así que tenemos que hacer un llamamiento a todas las familias, a toda la gente que pueda ayudar, sobre todo en un mes tan especial para nosotros”.

Convivencia

Son semanas esenciales que se viven en un contexto en el que los discursos islamófobos cada vez tienen más eco. “En cualquier parte del mundo hay gente a la que le cuesta vivir con el diferente”, sabe Zannouti, máxime cuando “desgraciadamente, todo un colectivo es señalado por algunas conductas de una minoría de chavales”. 

Una mujer accediendo a un establecimiento de Gasteiz. Pilar Barco

Son situaciones que “en los últimos años, también por el impacto mediático” están alimentando discursos que “van encaminados a ganas votos a cuenta de la convivencia. Los musulmanes ahora mismo forman parte de Vitoria y de Álava. No todos son de fuera. La mayoría son de aquí”. Por eso, “hay que seguir trabajando en corregir mucho prejuicios que siguen existiendo”.

“No vamos a negar que pueden darse problemas debido a algunas conductas de algunos chavales, acciones que condenamos y rechazamos totalmente”. Pero tampoco se puede ocultar que “hay gente que todavía sigue con la mentalidad de una Europa blanca y cristiana, sin darse cuenta de que hay otras realidades. Eso hay que saber y poder gestionarlo. Hay que trabajar en la diversidad, porque es un plus para una sociedad y no algo para generar polémicas”. Por de pronto, y aún sabiendo que queda camino por recorrer, esta semana arranca el Ramadán y miles de personas en Álava se prepararan para compartirlo.