Las aficiones de aquellos clubes que, a lo largo de su historia, han permanecido siempre en la máxima categoría no saben lo que se pierden. Vivir un ascenso a Primera División es algo único e inolvidable, tal y como se demostrará en el futuro, cuando, incluso habiendo disfrutado de nuevas experiencias, se seguirá recordando seguro el penalti que marcó Asier Villalibre para devolver al Deportivo Alavés a donde merece estar.

Ese gol, en concreto, fue el que permitió a toda la hinchada babazorra congregarse este lunes en la Plaza de la Virgen Blanca. Un escenario al que habían acudido por última vez en masa hace siete años y que tuvo su instante de apogeo sobre las 20.15 horas, momento en el que, tras partir con 45 minutos de antelación desde Mendizorroza, el autobús albiazul asomó la cabeza y condujo los últimos metros, entre gritos y cánticos, hacia la Balconada.

La fiesta, eso sí, arrancó varias horas antes. Los primeros alavesistas llegaron sobre las 16.00 h. y, desde ese instante, el lugar comenzó a tomar los colores del Glorioso. La música, además, hizo mucho más sencilla la espera.

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Más imágenes de la fiesta albiazul en la Virgen Blanca Jorge Muñoz

Por los altavoces sonaron todas aquellas canciones que, durante la temporada, han ido convirtiéndose en himnos de las previas en el bastión del Paseo de Cervantes. Poco a poco, fueron apareciendo cada vez más aficionados.

La plaza gasteiztarra acabó llenándose y ni siquiera la lluvia, que hizo acto presencia en distintas fases de la tarde, fue capaz de aguar la fiesta a los asistentes. Digno de mención fue, por ejemplo, el momento en el que los representantes de Iraultza 1921 terminaron de apañar el precioso escenario con sus enormes banderas, las cuales habían acompañado al equipo tanto en Mendizorroza como en los distintos destinos de la península.

Estallido de júbilo

Con la llegada de la plantilla, la afición estalló de júbilo, agradeciendo a todos los integrantes de la misma, quienes hicieron lo propio de manera recíproca, su esfuerzo para devolver al Alavés a la máxima categoría. “¡Súbete con nosotros al tren, que te lleva a Primera, que te lleva a Primera, otra vez!”, retumbó en los oídos de todo aquel seguidor babazorro presente en el lugar mientras subían a la Balconada.

Entremedias, presenciaron y disfrutaron del clásico aurresku, con el que Abdel Abqar, como anécdota curiosa, casi se lleva un susto y, entonces sí, Víctor Laguardia se dispuso a hacer la habitual ofrenda a la Virgen Blanca, a quien, hace no tanto, ya se acercó otro histórico capitán como el vitoriano Manu García. Una imagen, sin duda, para que el maño enmarque en un futuro cercano.

Villalibre y Balboa

Posteriormente, llegó el esperado fin de fiesta. Los héroes del ascenso fueron apareciendo uno a uno ante la ilusionada multitud, la cual no dudó en repartir grandes ovaciones, y todos ellos tomaron el micrófono. Luis García emocionó con su propia emoción, Asier Villalibre cumplió su promesa tocando la trompeta y Álex Balboa fue el gran jefe de orquesta. Y así, con confeti y el himno, concluyó la celebración.