Este martes por la tarde está prevista una asamblea de trabajadores para debatir qué medidas tomar tras el anuncio del ERE del lunes. El presidente del comité de la planta de Amurrio, Andrés García, manifestó tras la reunión con la dirección que las medidas planteadas son “bastante lesivas” y mostró su rechazo al ERE y al cese de actividad de la acería.

García explicó que, en una segunda reunión, la dirección les planteó un “cambio sustancial del modo de trabajo”, que básicamente conlleva una “reducción de relevos”.

Así, afirmó afirmado que, en principio, la empresa tiene previsto ir “cerrando poco a poco” la acería e ir reduciendo su actividad, de manera que “el último relevo” sea en junio de 2027.

“Nos hablaban de suspender la actividad, han sido sus palabras pero suena a cierre. Se puede pensar que es la primera puntilla”, afirmó, García que recordó que en esa acería se venían haciendo inversiones continuamente.

Precisamente, la acería de Trapagaran se cerró y se traspasó a personal a la de Amurrio. A la espera de la asamblea de esta tarde, ELA apostó ayer en un comunicado por convocar una huelga indefinida “en defensa de los puestos de trabajo y la viabilidad real de la empresa”. Asimismo, exigió la “implicación inmediata de todas las instituciones con el objetivo de evitar cualquier destrucción de puestos de trabajos”, concluyó.

CCOO también se mostró pesimista sobre el futuro de la acería, que, a su juicio, será “muy difícil que la vuelvan a hacer funcionar”. Fuentes del sindicato citadas por Europa Press, consideraron lo que busca Tubos Reunidos es “ahorrar costes” y pasar de una empresa “grande con salarios buenos” a una “con gente con peores condiciones”.

ESK también exigió la retirada del ERE y llamó a la “unidad de acción” entre las plantas de Amurio y Trapagaran.