Los tratamientos contra la malaria que salvan vidas pasan por Euskadi
The Art of Discovery analiza desde el parque tecnológico de Zamudio medicamentos y vacunas para esta enfermedad, así como para el cáncer o la hematotoxicidad
Los parques tecnológicos vascos albergan proyectos que nacen con vocación de cambiar el mundo, de buscar soluciones para mejorar la vida de las personas. Ese mismo objetivo lo persiguen desde TAD (The Art Of Discovery) que, desde el parque tecnológico de Zamudio lleva diez años ayudando a las empresas biotecnológicas y farmacéuticas, aportando a su vez su granito de arena para cumplir con el enfoque de la Organización Mundial de la Salud, que habla de One Health (una sola salud para todo el mundo). “La empresa se creó con esa vocación. Dentro de la misión y los valores de la empresa está totalmente el tema de la malaria”, recuerda su CEO, Joana Hevia.
Esa es, al fin y al cabo, una de sus principales líneas de trabajo. “Los presupuestos normalmente vienen de organizaciones sin ánimo de lucro. Los socios de la empresa siempre han tenido muy claro que en ese área vamos a seguir dando todo de nosotros, y aunque crezcamos en otras áreas -porque necesitamos financiación- esa nunca la vamos a abandonar”.
Y es que su labor está abriendo la puerta para democratizar las vacunas y tratamientos de la malaria en las zonas más afectadas por esta enfermedad y que más dificultades tienen para acceder a ellas. “Lo que se está haciendo es que organizaciones sin ánimo de lucro, como la fundación de Bill Gates, la Medicines for Malaria Venture, etc. ponen un presupuesto en manos de empresas biotecnológicas como nosotros y farmacéuticas, y les financia el proceso de desarrollo de los antimaláricos o de las vacunas. Los objetivos van cambiando con los años, según va avanzando la ciencia, pero el principal sigue siendo conseguir medicamentos que sean muy económicos para que los países del tercer mundo se los puedan permitir”, reseña Hevia, al tiempo que destaca que seguramente podría haberse conseguido sacar vacunas y medicamentos que funcionasen, “pero hay que ajustarse tanto a los costes que es otra cosa limitante”.
Además, hace referencia a las dosis, pues señala que tienen que intentar que en una única dosis la persona se cure, porque “estamos hablando de gente que tiene que caminar kilómetros de poblado en poblado para poder tomar el tratamiento y, en el momento en el que les das algo y se encuentran bien, al día siguiente no dejan de trabajar para venir a por una segunda dosis porque alguien les ha dicho que tienen que tomar 2-3 o las que sean”.
Ante esto, el reto es claro: que sea una dosis de vacuna o antimalárico, y que sea muy barata. No están ante un reto sencillo, y su labor a veces queda también opacada por los grandes titulares de los periódicos. “Creo que la gente no sabe bien lo que hacemos. Ni siquiera vecinos del parque tecnológico sabe exactamente lo que hacemos”, comenta la CEO de TAD. “Lo que hacemos es probar los medicamentos en ratones humanizados y aconsejar a quienes los están desarrollando cómo seguir avanzando en la investigación”, explica, al tiempo que detalla que “la realidad está también en que todo nuestro equipo es científico-técnico y no tenemos esa vocación de divulgación, no somos capaces de explicar lo que hacemos para todos los públicos. Y además, para nosotros es algo tan común, que se nos olvida contar fuera lo que hacemos dentro”, cuenta.
Ratones humanizados
El resumen de su labor pasa, en definitiva por redefinir la evaluación de fármacos utilizando al antes mencionado ratón humanizado, TADhuMouse ®, y modelos matemáticos de análisis y predicción, TADmaps ®, para el descubrimiento y desarrollo de fármacos mediante el mapeo de datos de estudios con ratones para informar la terapia humana. Aunque suene complejo, los ratones humanizados son ratones modificados genéticamente con muchas variaciones de modificación genética: algunos tienen un hígado que genéticamente se asemeja al de un humano, o bien alteraciones en el sistema inmune, células sanguíneas humanas, etc. “Podemos hacer que las respuestas de sus órganos se parezcan al de un humano y así puedes probar un medicamento en ese ratón en un tiempo muy rápido porque la vida de un ratón es mucho más corta y todos los procesos pasan muy rápido. Además, evitas riesgos cuando se lo administras a un humano, porque predices lo que va a ocurrir en su cuerpo (bueno o malo)”, explica Hevia.
Garantizan, asimismo, el bienestar animal de los ratones, siguiendo un enfoque que se rige por el cumplimiento de la Directiva 2010/63/UE sobre la protección de los animales utilizados con fines científicos, así como de la normativa nacional del Departamento de Sostenibilidad y Medio Natural (Diputación Foral de Bizkaia). Además, en su web podemos ver que TAD se ha adherido al Acuerdo de Transparencia en la Experimentación con Animales, promovido por la Federación de Sociedades Científicas de España (COSCE), con la colaboración de la Asociación Europea de Animales de Investigación (EARA), y puesto en marcha el 20 de septiembre de 2016. Ante esto, Hevia explica que entre sus filas cuentan con veterinarios cuyo trabajo es asegurar que los animales están bien, y que no están sufriendo. “Al mínimo signo de que el animal no está bien, por lo que sea, esas personas tienen que intervenir y parar el experimento. Aparte de eso, hay personas trabajando aquí que son animalistas, veganas... Tenemos en el equipo personas que lo último que esperaban de sí mismas era estar trabajando en experimentación animal”, resume, al tiempo que nos cuenta: “Nuestros ratones tienen hasta horario de jugar. Es muy obsesivo cómo se cuida aquí de la salud de los ratones”.
En estos años, desde su surgimiento, cuentan con 9.000 ensayos preclínicos en marcha, 635 nuevos fármacos evaluados y 110 publicaciones en revistas de alto impacto; cifras que reflejan el arduo trabajo que los quince miembros que conforman el equipo de TAD llevan a cabo a diario. “Es nuestro día a día, es lo que hacemos todos los días. Yo me atrevería a decir, aunque no se puede asegurar, que prácticamente todos los antimaláricos nuevos que están desarrollándose desde hace 10 años han pasado por nuestras manos”.
Genometad
Uno de sus proyectos es Genometad, que cuenta con la colaboración del Gobierno Vasco y cuyo objetivo es comprender la resistencia a los fármacos antipalúdicos, un obstáculo recurrente en la lucha contra la malaria. Y es que, la propia Joana Hevia nos cuenta que ahora mismo el mayor problema que existe con la malaria es que empieza a haber resistencias. “El parásito muta y los medicamentos que ya se están aplicando a los enfermos de malaria dejan de hacer efecto”, explica. Ya han empezado a detectar áreas del mundo donde el parásito parece inmune a los medicamentos. Ante esto, están poniendo el foco en analizar como estos parásitos mutan, qué está pasando, si combinaciones de medicamentos podrían llegar a evitarlo... “Nosotros lo que estamos haciendo aquí es, cuando vemos un parásito que no responde correctamente a un medicamento o se le da un medicamento constantemente y cada vez va teniendo menos efecto, hacemos una secuenciación de su ADN, estudiamos su genoma y con eso sabemos qué genes están mutando y por qué que muten esos genes hace que el medicamento deje de funcionar”, explica la CEO de TAD.
El descubrimiento que se desprenda de esta investigación puede lograr grandes cosas, pues la OMS ya se encuentra preocupada por esta realidad. “Este proyecto es de tres años y estamos empezando ya la última anualidad, pero estamos poniendo mucha energía en esto y estamos colaborando con centros tecnológicos de aquí del parque para hacer la secuenciación genética”, explica. A grandes rasgos, el plasmodium, el parásito que provoca la malaria, podría estar actuando como las bacterias multirresistentes a los antibióticos. “Hay muchas variantes, pero sí, podríamos decir que en algunas están dejando de hacer efecto los medicamentos con los que se tratan”, resume.
El cambio climático, además, podría hacer que los mosquitos portadores de malaria, ante la subida de las temperaturas, migraran a otros lugares, cruzando incluso el Mediterráneo. “Es una cosa que se plantea. Evidentemente, nuestro trabajo no es ser expertos en medioambiente, aunque casualmente yo vengo de ahí, pero es una cosa que se sospecha”, asegura.
Cáncer y Hematotoxicidad
Ahora, también han extendido sus líneas de actuación a otras ramas como el cáncer o enfermedades hematológicas. “Si analizamos la malaria, es una enfermedad que ocurre principalmente en la sangre. Nosotros decimos: ‘Si ya tenemos herramientas, métodos y hemos desarrollado el modelo de ratón humanizado y un modelo matemático para interpretarlo, vamos a adaptarlo a otras enfermedades de la sangre en un entorno que ya conocemos muy bien’. De ahí surgió la línea de hematotoxicología”, rememora la CEO de TAD.
Además, posteriormente se plantearon la idea de que, si tenían algo que funcionaba tan bien y que podía prestar un servicio tan bueno, ¿por qué no aplicarlo al cáncer o a otras enfermedades? De ahí surgió la otra línea de trabajo. “Es que casi te lo puedes tomar como una obligación social. Si tienes algo que es único en el mundo y es un avance sobre lo que se venía haciendo décadas, ¿por qué no coges y lo expandes lo máximo que puedas para ayudar a desarrollar tratamientos para otras enfermedades?”, se pregunta. Es cierto que son una empresa pequeña, de apenas quince personas, y “al final abrir nuevas vías de negocio, desarrollar nuevos productos... conlleva un esfuerzo económico operacional muy grande”, recuerda. Cuentan con el apoyo de subvenciones y programas locales, etc., aunque ello no deja de suponer un esfuerzo “muy grande, a nivel empresa, pero también a nivel equipo humano. Es duro para el equipo de TAD enfrentarse a nuevos retos sabiendo lo que te juegas, pero la respuesta a los cambios está siendo espectacular, estoy muy agradecida”.
Al fin y al cabo, se han convertido en la muestra viviente de que hacer ciencia con la vocación de cambiar el mundo puede hacer de un granito de arena toda una montaña. Y con ese mismo propósito contemplan el futuro. “Nuestra idea ahora mismo es empezar a crecer. Ya tenemos toda la tecnología desarrollada, ya sabemos cómo se hace y tenemos cosas que tienen muchísimo valor. Ahora el plan es cambiar la estrategia empresarial y empezar a hacerlo crecer. Aumentar la parte de ventas, hacer contratos directos con farmacéuticas en otros ámbitos y poder decir dentro de unos años que somos una gran empresa y no una startup. Todos los objetivos están en eso, en crecer y expandirnos, y para conseguirlo vamos a hacer todo lo que sabemos hacer”, concluye Joana Hevia con una sonrisa.
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