En los últimos días, la ciudad británica de Canterbury ha dado el salto a los principales titulares de los medios de comunicación a nivel internacional por dos noticias diferentes: por un lado, han nombrado por primera vez a una mujer arzobispo y, por el otro, hace unos días la ciudad amanecía con una triste noticia que ha hecho saltar todas las alarmas. Un brote de enfermedad meningocócica invasora (EMI) en el condado de Kent había provocado veinte casos confirmados y dos fallecidos.
Ante este descubrimiento, expertos como José María Martín-Moreno, Doctor en Medicina y Doctor en Salud Pública por la Universidad de Harvard y Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat de València, detallan que pueden aparecer agrupaciones de casos de enfermedad meningocócica de vez en cuando, “pero un episodio como el de Kent no es lo más habitual. La propia agencia de seguridad sanitaria británica (UKHSA) lo ha tratado como un incidente relevante, con 20 casos confirmados y 2 probables vinculados a Canterbury, todos hospitalizados y con dos fallecimientos, lo que da idea de que no estamos ante un episodio rutinario”.
El responsable de vigilancia epidemiológica del departamento de Salud del Gobierno Vasco, Pello Latasa, detalla por su parte que los brotes de meningitis causados por Neisseria meningitidis suelen producirse en pequeños clústeres alrededor de un caso o en entornos donde se concentran muchas personas. “Aunque pueden aparecer algunos casos secundarios entre contactos estrechos, la enfermedad no suele propagarse de manera sostenida en la comunidad como ocurre con los virus respiratorios. En universidades de países occidentales, los brotes son poco frecuentes, aunque pueden presentarse de forma esporádica, especialmente asociados a los serogrupos B y C”, explica, y recuerda que en relación con este brote, el riesgo para la población general de otros países de la UE/EEE, incluido el Estado español, se considera “muy bajo, debido a la escasa probabilidad de exposición”. Así, a pesar del aumento observado, la incidencia actual sigue siendo para Latasa baja y refleja el efecto de los programas de vacunación. “Mantener altas coberturas vacunales es esencial para evitar la reaparición de casos y brotes. En conjunto, la meningitis continúa siendo una enfermedad poco frecuente, aunque de gran relevancia sanitaria por su gravedad. La vigilancia epidemiológica, la vacunación y la información rigurosa a la población son pilares fundamentales para su prevención y control”.
Martín-Moreno reconoce por su parte que en la enfermedad meningocócica suele influir el contacto estrecho y repetido, sobre todo en entornos de alta interacción social, como pueden ser residencias, ocio nocturno o vida universitaria. “No se transmite con la facilidad del sarampión, pero sí puede circular entre personas muy próximas, y además los portadores asintomáticos también pueden favorecer la transmisión”, detalla. Precisamente, una de las principales fuentes de preocupación de estos casos no es tanto la alta transmisibilidad, pues el meningococo necesita de contacto estrecho o prolongado con secreciones respiratorias o saliva, sino su letalidad y secuelas, pues además hay muchos microorganismos que pueden causar meningitis, entre ellos bacterias, virus, hongos y parásitos. La Organización Mundial de la Salud habla, sin ir más lejos, de que alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen meningitis bacteriana muere y 1 de cada 5 presenta complicaciones graves.
Martín-Moreno detalla que esas secuelas pueden ser “muy importantes: sordera o hipoacusia, crisis epilépticas, problemas de visión, alteraciones del lenguaje, memoria y concentración, déficit neurológicos, debilidad en extremidades y, cuando hay sepsis, incluso cicatrices graves o amputaciones. Es una enfermedad poco frecuente, sí, pero potencialmente devastadora en muy poco tiempo”, reconoce.
Vacunación
Para hacerle frente, los expertos ya están empezando a proponer que se amplíe el calendario de vacunación en la adolescencia, algo que este experto considera que puede resultar “una medida razonable si se apoya en la situación epidemiológica de cada territorio. La adolescencia y el adulto joven son edades importantes en la circulación del meningococo y, de hecho, España ya mantiene la vacunación con MenACWY a los 12 años y la captación de adolescentes mayores no vacunados; reforzar esa protección, o ampliarla frente a MenB cuando esté justificado, puede ayudar a reducir transmisión y casos graves”, resume. Y es que, para él el calendario vacunal actual es “efectivo. El problema no es que las vacunas hayan dejado de funcionar, sino que cuando aparecen bolsas de población no vacunada, pautas incompletas o retrasos en las dosis, vuelven a abrirse grietas por las que estos patógenos reaparecen”.
El Ministerio de Sanidad detalla además que la enfermedad meningocócica puede aparecer de forma ocasional o también en pequeñas agrupaciones de casos (brotes) cada cierto tiempo. Aunque en el Estado español el número de casos de enfermedad meningocócica (incidencia) sigue siendo bajo en la actualidad, se observa una ligera tendencia ascendente desde el año 2014. En ese sentido, Martín-Moreno detalla que lo primero es que sigue “siendo una enfermedad poco frecuente, y eso conviene subrayarlo. Dicho esto, desde 2014 el Ministerio ya venía observando un aumento ligado sobre todo a cambios en la circulación de serogrupos como C, W e Y, y en los últimos años además hemos visto una recuperación de la interacción social tras la pandemia; de hecho, en 2024 la incidencia ya vuelve a niveles previos a la covid, aunque el serogrupo B sigue siendo hoy el más frecuente entre los casos tipados”.
Latasa diferencia además los distintos tipos de meningitis, entre los que se e encuentran el A (responsable de epidemias cíclicas en África), B y C (endémicos en países occidentales), e Y y W (menos frecuentes con diferencias en la UE). Y es que, la Enfermedad Meningocócica Invasiva es una enfermedad de declaración obligatoria para la RENAVE (Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica), de la cual forma parte el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Euskadi. “Toda sospecha de enfermedad meningocócica invasora debe ser declarada e investigada de manera urgente. Para eso es fundamental tener las capacidades de diagnóstico microbiológico adecuadas de manera que se pueda obtener información rápida sobre el agente causante de la meningitis”, recuerda Latasa, que adelanta que en Euskadi lleva tiempo en marcha el programa de vacunación frente a MenC (años 2000), frente a MenACWY (años 2020) y frente a MenB (año 2023). “Aunque las características de estas vacunas son diferentes, todas ofrecen un nivel de protección elevado, especialmente en las edades más vulnerables (menores de 5 años)”, señala. La forma de actuar ante la confirmación de un caso es la profilaxis antibiótica, en la que se indica a los contactos estrechos de un caso tomar una pauta de antibiótico, en las primeras 24 horas después del diagnóstico, así como la vacunación, que es fundamental.
Ahora, además del cada vez más extenso movimiento antivacunas, existen para Pello Latasa otros fenómenos que también pueden influir en la emergencia y reemergencia de enfermedades transmisibles. Por ejemplo, los conflictos bélicos generan “condiciones de vida precarias que favorecen la propagación de enfermedades. La movilidad internacional facilita la difusión de patógenos entre regiones. La interrupción de programas de cooperación internacional debilita tanto la vacunación en países de renta baja como los sistemas de vigilancia y detección precoz, lo que facilita la aparición y expansión de nuevos riesgos”, recuerda. Para él, es clave recordar que la salud no entiende de fronteras, y que “ningún país está completamente a salvo hasta que todos lo estén”.
Sarampión
Además, los epidemiólogos ya están poniendo el foco también, además de en la meningitis, en otras enfermedades. “Yo pondría el foco especialmente en el sarampión, por su enorme capacidad de transmisión, y en la enfermedad meningocócica, no tanto por el número de casos como por su gravedad y su rapidez de evolución. Y añadiría hepatitis A como señal de alerta epidemiológica, porque nos recuerda que cuando cambian los patrones de transmisión hay que reaccionar pronto”, señala Martín-Moreno. De esta última, cabe destacar que está mostrando un cambio de patrón epidemiológico en el Estado español con un aumento de los casos, un aumento que “lo más prudente es decir que no parece explicarse por una sola causa”, reconoce este doctor, al tiempo que detalla que “el Ministerio señala que el aumento observado en 2024 y 2025 no se relaciona claramente ni con la importación de casos ni con un gran brote alimentario único, y que probablemente responde a varios mecanismos de transmisión; por el perfil de los casos, sobre todo hombres de 15 a 44 años, los datos disponibles son compatibles con un aumento de transmisión en determinados grupos de exposición, aunque la información aún es incompleta”. Ante todas estas enfermedades, el experto Martín-Moreno lanza un mensaje de responsabilidad a la sociedad. “Estas enfermedades nos recuerdan que la prevención importa, que las vacunas siguen siendo esenciales y que mantener al día el calendario vacunal es una decisión que protege tanto individual como colectivamente”, resume.