la propaganda va por un lado y la realidad por otro. Eso siempre ha sido así y así será mientras a los vendedores de humo les siga pareciendo que la mayoría es estúpida y manipulable. "Esto ya va bien y todavía va a ir mejor si nos votais", proclaman cuando llega la hora de someterse al veredicto ciudadano. Qué pena que no se vote más veces. Lo cierto es que permanecemos demasiado tiempo al albur de las decisiones de otros. "Esto va mal, muy mal, y todavía irá peor si no se asumen sacrificios", argumentan cuando quieren recortar dinero y/o derechos, bien sea desde el poder político o en cualquier negociación entre contratadores y contratados. El paro empieza a bajar, dicen, aunque lo cierto es que esa aparente buena noticia se debe casi única y exclusivamente a la horrorosa razón de que cada vez hay menos gente buscando trabajo, bien porque se han marchado, bien porque han perdido toda esperanza de encontrarlo. Porque la estadística que indica con mayor veracidad lo que está ocurriendo es la que desvela que baja el número de afiliados a la Seguridad Social, o sea que hay menos gente trabajando que nunca. Y hay otra variable que sospecho va en consonancia con esto y es el aumento en los casos de suicidio durante el año recién terminado, hasta un 11% más que en 2012, los valores más altos de los últimos siete u ocho años. Son cifras no demasiado altas (3.539 personas) aunque sí significativas por la tendencia que se deja entrever. ¿Luz al final del túnel? Para los bancos quizá. Para el resto no está tan claro.
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