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Mesa de Redacción

Carlos González

Adjunto a la dirección de Diario de Noticias de Álava, jefe de Araba y jefe de Mirarte.

La Comunidad del Funeral

Puede que en nuestro amado templo del cortado mañanero haya mucho filibustero, pero hay cosas en las que, cuando toca cumplir, no se sale del redil ni la peor de las ovejas negras. A lo largo de los años hemos pasado enfermedades varias: algunas chungas en lo físico, otras jodidas en lo metal, unas cuantas muy complicadas desde el inicio en ambos campos. Cuando la Parca se pone a echar pulsos... En esto hay quien se preocupa más y quien cumple con preguntar alguna vez lo de ¿cómo va el enfermo?. Pero cuando la del otro barrio gana la guerra, todo el mundo está ahí. Cuando toca, como hace un par de semanas, se queda el día anterior de la despedida para establecer cómo se va a comportar la Comunidad del Funeral, que es como la de Tolkien con lo del Anillo de Poder pero sin elfos. Enanos sí tenemos. Si la cosa es entre semana, se manda una avanzadilla de jubiletas al velatorio, por aquello de no poder pedir permiso en el trabajo para despedir a un compañero de barra. Al parecer, no es familiar de primer grado. El grupo se vuelve a juntar para el acto de adiós que cada uno haya elegido para decir lo de verdes las han segao. Y luego... lo de siempre. Como dijo una vez el viejillo que se nos ha ido hace nada: lo que más me jode es no estar en la cena que haréis cuando me muera.