Ver para creer. Ahora parece que el presidente de EEUU tiene problemas mentales. Así lo sugiere un ex alto directivo de la CIA, ya saben, la agencia de inteligencia por antonomasia del Tío Sam. Según leo en distintos medios de comunicación, que se han hecho eco de una entrevista televisiva a John Brennan, otrora director de la Central Intelligence Agency, el que fuera jefe de espías cree que el magnate inmobiliario que ocupa el Despacho Oval en esta su segunda legislatura al frente de los destinos del Occidente civilizado está “claramente desequilibrado” tras sus amenazas contra Irán. En fin, yo no me atrevería a decir tanto ni a frivolizar con la enfermedad mental, pero empieza a ser muy significativo que en el país de los coches como tanques y de la comida basura se hable, y mucho, sobre el estado de salud de quien está al mando. Se conoce que en aquel país hay una herramienta creada para casos extremos en los que el jefe del cotarro tiene dificultades para discernir la realidad. Es la Vigésima Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, aprobada en 1967, que permite destituir a un presidente si el vicepresidente y la mayoría del gabinete consideran que no puede ejercer sus funciones. Ahora bien, ¿y si estos solo son los apóstoles de Trump?... Que Dios nos pille confesados.