Uy. Esta no la he visto llegar. Me refiero a la Semana Santa, que ya está aquí. Supongo que su oscilación en el calendario en cumplimiento de sus preceptivos condicionantes normativos, hace que a gente como el menda, con la visión periférica un tanto atrofiada tras décadas intentando llegar al meollo para relatar el aquí y ahora, le provoque un despiste mayúsculo. Es más. Estoy seguro de haber comentado reiteradamente a lo largo de las últimas semanas, café mediante, lo goloso que son estos días para tomarse un descanso de la vida y lo complejos que son para quienes somos aitas, por aquello de la necesidad de conciliar los múltiples roles que nos tocan a cada uno en suerte (o en desgracia), según se mire. Sin embargo, se conoce que mi metabolismo psicosocial no ha estado por la labor de digerir los comentarios al respecto y aquí estoy, casi como un esquimal a los pies de un arenal mediterráneo, mirando mi calendario laboral como si fuera un manual de instrucciones en un intento de asimilar la cuestión e intentar establecer una hoja de ruta con la que lidiar con cierta dignidad con lo que llega en el almanaque, dando valor a la improvisación, denostada en esta época tan cambiante. En fin, hoy más que nunca, que Dios nos pille confesados.
- Multimedia
- Servicios
- Participación