El plan de esta semana era sencillo. Tenemos a uno de los habituales de nuestro amado templo del cortado mañanero que se va en nada a Canarias con la jefa para solazar los cuerpos al sol. Claro, entre estas paredes solo se sabe hacer el mal, y teniendo en cuenta lo que está lloviendo por aquellos lares en estos momentos, los viejillos ya se habían aliado para tocarle la moral al pobre hasta el Juicio Final. Pero ha habido que abortar la llamada Operación Pío-Pío. Resulta que el buen hombre está amargado de manera previa. Tanto él como su señora se jubilaron hace un par de años y, desde entonces, una de sus ocupaciones diarias está siendo la de babysitter de tres querubines. ¿Problema? Que cuando los padres de las criaturas se enteraron de que se van a quedar sin yayoniñeros durante la semana de Pascua, les montaron un pitote de tres pares. La bronca debió ser monumental: que cómo les hacían esto, que a quién se le ocurría cogerse vacaciones sin consultar... eso sin contar con que debió de haber varios reproches sobre a cuento de qué se va un jubileta de vacaciones si no trabaja... Vamos, que nos lo dejaron a la altura del barro y ahora en el bar se está haciendo una pequeña recaudación para que la pareja se pueda tomar una copa a nuestra salud en Tenerife. Si es que al final van, claro...