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Mesa de Redacción

Carlos González

Adjunto a la dirección de Diario de Noticias de Álava, jefe de Araba y jefe de Mirarte.

Jubileta

Ha terminado tan hasta las narices, que nuestro amado escanciador de café y otras sustancias ha colgado un cartel en medio del bar para que nadie le vuelva a preguntar si el cambio de hora es este fin de semana o el que viene, y si este es el de dormir una hora más o el de una hora menos. En realidad, a la mayoría de los viejillos de nuestro amado templo del cortado mañanero les da igual cuándo toque. Preguntan una y otra vez solo porque saben que al que está al otro lado de la barra le llevan los demonios cada vez que alguien le saca el tema como si él fuera la oficina de información de la cosa. Además, los abueletes quieren aprovechar a tocarle los pelendengues mientras puedan porque el barman lleva ya unas semanas dejando caer que la jubilación la tiene en la mano. No ha puesto fecha pero parece que la cosa no anda lejos. Apunta que lleva trabajando desde antes de nacer, lo cual puede parecer una exageración, pero es que su difunta madre se dedicaba también a la cosa hostelera y eso le sirve de coartada. Pero es que además, el buen hombre sostiene que, tal y como vienen las cosas, no se fía de los señores y las señoras de la política, no sea que en una de estas, alguien, de manera más o menos explícita, deje el sistema de pensiones al borde de la desaparición.