Me imagino que a estas alturas de la película, cualquier sugerencia está de más. Me refiero a lo de aconsejar hacerse con un kit de supervivencia con pilas, transistores y navajas suizas para lidiar con el Armagedón; sacar dinero en efectivo para pode sobornar a Kerberos en el acceso al inframundo; o rescatar cualquier vehículo cuya fuerza-motor provenga del esfuerzo animal o de sistemas a pedales para poder desplazarse cuando sean inviables los utilitarios. Ahora que el final de la Humanidad parece encarrilado, preparar un pequeño refugio posapocalíptico está más que justificado. Yo lo tengo previsto en el sofá de mi domicilio. Creo que es el lugar más digno para enfrentarse a todo lo que tiene que llegar, ya que vamos a conflicto internacional nuevo por jornada, a novedosa escaramuza bélica por semana, a crisis inflacionarias cíclicas por semestre y a periodos anuales de escasez de las materias primas en las que se basa esta civilización y que elevan los precios de absolutamente todo hasta el infinito y más allá. Casi no queda tiempo para respirar al vertiginoso ritmo que suceden los acontecimientos. Por eso me parece fundamental esperar al desenlace definitivo bien aposentado, con comodidad para afrontar el juicio final.
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