El papel pintado ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en un elemento clave del diseño de interiores más actual. Tanto si lo que buscamos es darle una vuelta al salón, impregnar el dormitorio de un aire fresco o aportar carácter una zona de paso, elegir el papel más adecuado puede marcar la diferencia en la decoración del hogar.
Pero, ¿qué papel debemos elegir? Existen infinidad de diseños, texturas, composiciones y acabados diferentes, lo que puede complicar bastante la elección. Por eso, conocer algunos consejos prácticos puede ayudar a tomar la mejor decisión.
Estilo
El papel pintado debe complementar el ambiente general de la estancia que queremos decorar y no competir con los elementos que ya forman parte de la decoración.
No es lo mismo un dormitorio de estilo nórdico que un salón con mobiliario vintage o una cocina moderna. También hay que pensar en el uso que se le da a dicho espacio, ya que tampoco es lo mismo una habitación tranquila como un dormitorio que zonas muy transitadas como pasillos o entradas.
En este sentido, los papeles vinílicos o de alta resistencia resultan más adecuados para ambientes exigentes, ya que son lavables, duraderos y algunos incluso pueden colocarse en zonas húmedas como cocinas y baños.
Tendencias
Está muy bien dejarnos guiar por las últimas tendencias en decoración, pero lo más importante es elegir el papel que mejor se adapte a nuestro gusto y personalidad. Actualmente están muy en auge los diseños botánicos, los motivos selváticos, los murales artísticos y los papeles que imitan materiales naturales como lino, madera o piedra. También ganan terreno los degradados sutiles, los tonos tierra y las texturas visuales. Sin embargo, más allá de seguir la moda, lo más importante es que cada uno se sienta a gusto en su propia casa.
Muestras
Antes de decidirse por un diseño concreto, lo mejor es pedir muestras del papel y probarlas en la pared donde queremos colocarlo. Ver cómo queda en diferentes momentos del día, con la luz natural o artificial, te dará una idea más clara del resultado. También conviene comprobar cómo se combina con los colores que ya hay en la estancia, los muebles o los textiles. Esto evitará sorpresas desagradables una vez que lo veamos colocado.
Información sobre el papel
Algo en lo que no siempre nos fijamos es la información técnica del papel. Cada rollo incluye símbolos que indican si es lavable, resistente a la humedad, si se instala con cola o es autoadhesivo, si tolera bien la luz solar…, detalles que son esenciales, sobre todo si el papel se va a colocar en zonas delicadas o si se busca que dure mucho tiempo.
Distintas combinaciones
A nivel decorativo, puedes atreverte a combinar diferentes papeles en una misma habitación, siempre que mantengas una cierta coherencia cromática y de escala en los patrones. Una opción muy popular es crear una pared focal, como el cabecero del dormitorio o la pared trasera del sofá, y dejar las demás más neutras. También puedes jugar con paneles decorativos o incluso aplicar el papel pintado en lugares menos convencionales como techos, traseras de estanterías o muebles restaurados.
Preparar la pared
La pared donde vamos a colocar el papel debe estar lisa, limpia y seca. Si hay gotelé, conviene alisarla antes para que el papel se adhiera bien. Si se va a utilizar papeles oscuros, puede ser una buena idea pintar la pared del mismo tono para disimular posibles separaciones o futuras imperfecciones.
Aunque muchos modelos se comercializan como fáciles de instalar, su colocación no resulta siempre sencilla; un mal corte o una alineación incorrecta pueden arruinar el conjunto. Si no tienes experiencia o si el papel es caro o complicado de poner, merece la pena contar con un profesional.
El papel pintado ya no es solo una herramienta decorativa, sino que bien elegido puede transformar por completo una estancia, darle un aspecto especial y muy acogedor y ser un fiel reflejo de nuestra personalidad.