Green Encounter, organizado por DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, reúne en Arkabia en su quinta edición a referentes europeos, empresariales e institucionales para debatir sobre los grandes retos de la sostenibilidad, la transición energética y la competitividad industrial.
En este contexto, la jornada conecta distintas escalas –de la visión europea a la realidad local– para reflexionar sobre cómo se están transformando las ciudades, la industria y los hábitos de vida hacia modelos más sostenibles. Entre los ponentes destaca Víctor Viñuales, sociólogo y cofundador de ECODES, además de miembro de diversos órganos de referencia en materia de sostenibilidad como el Comité de Sostenibilidad e Inclusión de INDITEX.
Con una amplia trayectoria vinculada a la cooperación, la innovación social y la transición ecológica, Viñuales abordará el desafío de la toma de decisiones en tiempos inciertos, aportando una mirada práctica sobre cómo convertir la sostenibilidad en un modelo real de desarrollo y de negocio.
Lleva décadas trabajando en sostenibilidad, cooperación y transformación social. ¿Qué cree que ha entendido mal nuestra sociedad sobre lo que significa realmente la transicción ecológica?
–Muchas veces, cuando algo no se entiende bien, tiene que ver con que no se ha explicado bien. No es justo trasladar toda la responsabilidad a quien escucha. Creo que no se ha explicado adecuadamente ni la dimensión del problema, ni las consecuencias de no actuar, ni hacia dónde queremos ir. Es como si tuvieras que hacer un viaje y no te explicaran por qué tienes que moverte ni a dónde vas a llegar.
En esas condiciones, es normal que la gente no se mueva o que no lo haga al ritmo adecuado. En general, se ignora que cada segundo los océanos se están calentando a un ritmo equivalente al impacto de 12 bombas atómicas como la de Hiroshima. Eso está modificando el clima global, pero no se conocen realmente las consecuencias de lo que estamos viviendo. Y luego está otro problema importante: la forma en la que se presenta el futuro de la transición.
Muchas veces se percibe como algo catastrófico, como un sacrificio o como apretarse el cinturón. No se ha construido un imaginario de futuro deseable. Sin embargo, un aire más limpio en las ciudades es algo bueno para todos: para nuestros pulmones, para nuestra salud, para nuestros hijos. Creo que ahí están los dos grandes problemas: no se ha explicado bien qué pasa si no actuamos, ni tampoco el futuro al que podemos aspirar.
Green Encounter se celebra el 3 de junio en Arkabia como punto de encuentro entre instituciones y empresas
¿Dónde ves mayor capacidad real de transformación?
–Si todos los sectores hicieran lo que les corresponde, la capacidad de transformación sería enorme. Empezando por la política pública. Los Estados, cuando quieren, pueden transformar la realidad muy rápido. Lo vimos en la pandemia del Covid: pasamos en muy poco tiempo de una vida normal a un parón casi total de la actividad y a confinarnos en casa. Eso demuestra que, cuando hay una decisión firme, los cambios pueden ser muy rápidos. También influye que el cambio climático no es tan visible como una crisis sanitaria.
Las acciones y políticas de sostenibilidad avanzan, pero ¿es suficiente el ritmo actual?
–Las acciones y políticas de sostenibilidad están avanzando, pero no a la velocidad que requieren los problemas que tenemos. Es como si fuéramos al médico y nos dijera: “tiene un cáncer”, y a partir de ahí empezáramos a hacer algunos cambios –mejorar la dieta, hacer más ejercicio– pero no a la altura del problema real. Estamos avanzando, sí, pero no con la magnitud ni la velocidad necesarias.
La sostenibilidad es el marco real en el que se decide la competi-tividad y el futuro de las todas las ciudades
Europa habla de transición verde, pero crecen las resistencias sociales y políticas. ¿Qué está fallando en la comunicación o en la gestión del cambio?
–Muchas veces se utiliza un discurso excesivamente tecnocrático. Un ejemplo claro es el de las zonas de bajas emisiones: se ha explicado de forma compleja lo que en realidad es un tema muy sencillo de salud pública. Debería haberse dicho con claridad: no es aceptable que los niños vayan en sus carritos respirando los gases de los tubos de escape. Es un problema de salud y hay que actuar. Sin embargo, se ha comunicado de forma demasiado técnica, lo que dificulta la comprensión social. También hay que tener en cuenta que existen intereses económicos muy potentes que se ven afectados por la transición.
¿Crees que la sostenibilidad está avanzando de manera real?
– La sostenibilidad no es un discurso vacío: es un proceso real en marcha, aunque desigual y todavía insuficiente en muchos ámbitos.