La cocina es una de las disciplinas más útiles para la vida adulta. Toda persona que piense en independizarse, crear una familia o cualquier otra decisión de futuro necesita saber cocinar para poder alimentarse. Pese a que hoy en día hay muchas opciones de platos preparados en los supermercados o la opción de pedir a domicilio o comer fuera, la realidad es que siempre es más económico y enriquecedor poder crear tus propias comidas. Hay muchos locales que ofrecen diferentes cursos de cocina pero muchos se quedan cortos o resultan escasos.
Ante esta problemática Luisa Campos, dueña de la Academia de Cocina On Egin ofrece cursos anuales donde se aprenden las diferentes características de la disciplina. “Siempre ha sido mi pasión enseñar y la cocina, mis aitas tenían un restaurante y yo he crecido en una cocina. Me di cuenta que la educación pública era un poco más encorsetada y yo tenía una visión más romántica de la enseñanza. Pensando un poco, echándome la manta a la cabeza y con mucho susto, dije, voy a abrir la mía y voy a hacerlo como yo quiera”.
Tras tomar esta gran decisión abrió un pequeño local en la calle Florida donde sólo impartían teoría. Pronto se dio cuenta de que la gente quería poner en práctica todo lo aprendido y el espacio se quedó pequeño. En 2013 abrió su actual local en la calle Canciller de Ayala 5, que cuenta con sala teórica, pero también un amplio espacio para crear recetas y recuerdos, así como una sección aparte de repostería y panadería.
Desde cero
En On Egin enseñan desde los niveles más básicos de la cocina que duran unos tres meses, hasta talleres más avanzados y de cocina especializada que son cursos anuales. La duración de los cursos es un detalle imprescindible para Luisa Campos, que considera que es importante dedicar tiempo a la enseñanza de la cocina, ya que se tarda años en dominarla por completo. Asimismo, cuenta con algunos talleres específicos pensados a modo de regalo para amigos o familia, también para dominar alguna técnica o tipo de cocina concreta, como: Cocina del mundo, pintxos y cazuelitas, cocina saludable o cocina express.
El perfil de personas que acuden a la academia es muy variado, entre ellos se encuentran personas que no tienen ninguna noción básica de cocina y dependen de los bares y restaurantes para alimentarse. “Hay mucha gente que se ha quedado viuda y tiene que ir a comer todos los días a la calle porque no sabe hacer nada”.
Casi completo
Desde la apertura la academia tuvo casi todas las plazas al completo, es más, solo este año Luisa Campos y sus otras dos compañeras han tenido 310 alumnos que han acudido todo el año, un 96% ha terminado el curso y un 72% ya se ha apuntado para el próximo año. “La gente tiene pasión por cocinar”, asegura la dueña.
Además, tienen en cuenta las diferentes alergias o condiciones médicas en cuanto a la comida que pueden tener muchos de los que acuden, como puede ser la celiaquía o el gluten. Y están preparadas para ofrecer alimentos que sí entren en su dieta y que les permitan disfrutar de la experiencia al máximo. “A la gente le encanta cocinar, le mola aprender. Igual es por lo que se vive luego alrededor de la mesa, el poder sentarte con los tuyos y ponerles algo que has hecho tú. Y la gente se apunta y se vuelve a apuntar”, indica Luisa Campos.
En estos momentos tienen como novedad un curso intensivo de cinco días del 29 de junio al 3 de julio, donde en cada clase se impartirá una base diferente de cocina de 9.00 a 14.00 horas. Pensado para condensar en una misma semana todo lo necesario para poder estar dentro de una cocina, para aquellos cocineros sin teoría pero que sí trabajan de ello.
Luisa Campos se encuentra orgullosa de su Academia que año tras año ha demostrado el valor que tiene en la vida de muchos ciudadanos. No solo enseña a cocinar también crea amistades y grupos de amigos que ríen y disfrutan de los aciertos y errores de cada integrante. Sin duda, un gran espacio donde aprender no solo los mayores, también gente joven con ganas de relacionarse y ampliar horizontes en la cocina.