Los trabajadores de la planta de Tubos Reunidos protagonizan este viernes su segunda jornada de huelga en protesta por el ERE que amenaza a 301 trabajadores. Las movilizaciones se han trasladado desde Amurrio hasta la capital alavesa, donde los representantes sindicales mantienen desde las nueve de la mañana un encuentro crucial con el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava para buscar alternativas al plan de la empresa vasca fabricante de tubos de acero.
Bajo un clima de tensión, incertidumbre y pesimismo, un par de centenares de trabajadores se han concentrado frente a la sede del Gobierno Vasco. Sin embargo, son pocos los miembros de la plantilla que tienen fuerzas para hablar ante los micrófonos. Uno de ellos, empleado en las oficinas de la sede de Amurrio, relata que lo que están viviendo en los últimos días "es una situación muy complicada y todo lo que hagamos en este momento es poco".
"Lo que vivimos las familias es muy duro"
Este trabajador de Tubos Reunidos es consciente de la situación que atraviesa la empresa. "Sabemos que es muy difícil", matiza, pero señala que "lo que vivimos las familias, el pueblo de Amurrio, Aiaraldea y en general toda la comarca es muy duro". La movilización ha registrado un seguimiento masivo tras el anuncio, el pasado lunes, de un ERE que afecta a 301 trabajadores. El ajuste impacta especialmente en la planta de Amurrio, donde se prevén 274 despidos y el cierre de la acería, mientras que en la de Trápaga se contemplan otros 27.
Se trata de "una empresa grande, importante, y el número de personas afectadas es muy elevado". Como consecuencia de la delicada situación, el ambiente que se respira en la fábrica de Amurrio es de máxima preocupación. "Todo el mundo tiene el tema del ERE y los despidos en la cabeza. Cuando vas por la planta, la gente está deprimida y con la cabeza gacha. Todos tenemos lo mismo en mente, pensando en lo que va a pasar", añade.
El trabajador de las oficinas de la planta de Amurrio asegura tener "mucha incertidumbre", ya que la empresa "no ha presentado el plan de acompañamiento que debería ir con el ERE. Solamente nos ha dicho el número de personas afectadas y estamos sin información".
Así, reclama que el Gobierno Vasco "tiene que hacer algo" porque "el efecto que puede provocar no solo en la empresa, sino el efecto dominó en todas las empresas de alrededor va a ser muy importante y hay que tener eso en cuenta. Diputación, Gobierno Vasco y Gobierno central tienen que tomar cartas en el asunto y hacer algo", pide el trabajador de Tubos Reunidos.