La Diputación alavesa dio luz verde la semana pasada al nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Zuia tras más de ocho años de tramitación, pero el déficit estructural de agua que arrastra el municipio, sobre todo en verano, impidió que dicha aprobación fuera completa. Así lo explicó ayer la diputada de Equilibrio Territorial, Laura Pérez Borinaga, en las Juntas Generales, donde EH Bildu pidió respuestas al “sentimiento de bloqueo” que se ha instalado en Zuia por la dilatada gestión del plan.

Pérez Borinaga defendió que el plazo medio para aprobar este tipo de normas es de nueve años, y que la fórmula que los técnicos forales han elegido para dar el visto bueno a este PGOU va a permitir que el trabajo invertido hasta ahora no sea en balde.

No en vano, los nuevos desarrollos urbanísticos de Zuia deberán quedar en suspenso hasta que no se resuelva su falta de abastecimiento de agua, tal y como apuntan también informes de URA y la CHE. Una vez solucionada, la aprobación del plan será completa sin tener que volver a la casilla de salida.