Los ayuntamientos de Álava podrían aplicar desde este mismo 2026 la anunciada tasa turística. Esta se establecerá en función del tipo de alojamiento en el que se pernocte, con un máximo de 7,5 euros por persona y noche en un hotel de cinco estrellas, o los 2,25 euros que podrían cobrar pensiones, campings y agroturismos cuando la pernocta tenga lugar en un municipio o ciudad con una oferta igual o superior a las 750 plazas. Es decir, los de mayor presión turística, como Vitoria.
El impuesto establece bonificaciones en las localidades más pequeñas y quedarán exentas de él las personas menores de 18 años, las vinculadas a programas sociales organizadas por administraciones pública, así como las estancias por motivos de salud, estudios, situaciones de dependencia o discapacidad, así como aquellas derivadas de causas por fuerza mayor. Además, no habrá que abonar la permanencia a partir de la quinta noche.
Después de un lustro de debate, Euskadi empezó ayer la tramitación de este Impuesto sobre Estancias Turísticas sometiendo a audiencia pública el anteproyecto de norma foral por parte de las tres diputaciones. La normativa, por tanto, será “homogénea” en toda la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), según destacó el consejero de Turismo, Javier Hurtado. Además, el impuesto será “progresivo”, de tal forma que “pagará más quien más tiene.
En busca de apoyos
Tras este periodo de exposición pública, la tasa tendrá que aprobarse en las tres Juntas Generales. En Álava, al no tener mayoría el Gobierno foral PNV-PSE, el gabinete de Ramiro González tendrá que lograr el apoyo de al menos un grupo de la oposición.
El objetivo de este anteproyecto de norma foral, tal como explicó la propia Diputación de Álava, es “dotar a las entidades locales de un instrumento fiscal que permita acompasar el desarrollo de la actividad turística con la financiación de los servicios públicos municipales”, atendiendo a la realidad y características de cada municipio.
Las tres diputaciones de Euskadi empezaron ayer la tramitación para aplicar la tasa turística. Tras esta exposición pública, la tienen que aprobar las Juntas Generales y la propia norma da seis meses a los ayuntamientos para que la trasladen a sus ordenanzas.
Cuota La cuota por una noche en un cinco estrellas será de un mínimo de 2,5 euros y un máximo de cinco euros. Pero si se ubica en un municipio con una alta densidad de alojamientos turísticos, su ayuntamiento podrá aplicar un recargo del 50%, con lo que podría llegar a 7,5 euros.
El Gobierno Vasco confía en que por Semana Santa o incluso antes se apruebe ese texto legal. Si bien, su entrada en vigor no garantiza la aplicación inmediata, porque los ayuntamientos tendrán la última palabra y dispondrán de seis meses para desarrollar o adecuar sus ordenanzas fiscales a la nueva norma para, por ejemplo, elegir la cuantía a cobrar, dentro de la horquilla de la norma foral, así como establecer bonificaciones y recargos, si así lo consideran.
De esta forma, Euskadi será la cuarta comunidad del Estado en aplicar la tasa turística. La primera fue Cataluña, pionera en implantarla en el año 2012, a la que siguió las Islas Baleares, con su ecotasa desde 2016, y Galicia, que dio luz verde a su impuesto el pasado año. “Euskadi se sitúa a la vanguardia de este ámbito”, destacó Hurtado. Una veintena de países en Europa ya la aplican. Italia o Francia, por ejemplo, llevan años haciéndolo.
Gestión
La gestión y recaudación de la tasa turística corresponderá “a las personas o entidades titulares de la explotación de los establecimientos de alojamientos turísticos”. El pago será obligatorio en todas las localidades, salvo en aquellas que ofrezcan 25 o menos plazas. En estos casos, sus consistorios podrán aplicar bonificaciones del 100% para evitar que la tramitación del gravamen no compense las complicaciones que entraña su gestión.
La cuota por una noche en un cinco estrellas será de un mínimo de 2,5 euros y un máximo de cinco euros. Pero si se ubica en un municipio con una alta densidad de alojamientos turísticos (por encima de las 750 plazas), su ayuntamiento podrá aplicar un recargo del 50%, con lo que la tarifa final máxima podría llegar a esos 7,5 euros por noche.