El presidente de Kutxabank, Anton Arriola, ha advertido esta mañana de que el "futuro, la prosperidad, la autonomía estratégica y la sostenibiiidad del modelo económico y social" europeo "se juega en clave de competitividad" del tejido productivo. Y para ello es necesario una "rápida y profunda reforma del sector financiero" comunitario.

Durante su intervención en las XIII Jornadas Financieras Deusto Business School/Alumni, Arriola ha subrayado que la banca ha dejado de ser "un mero facilitador" de la actividad económica para convertirse en "una infraestructura estratégica". "Ya no vale con acompañar el ciclo, hay que ayudar a construirlo", ha remarcado.

El gran desafío

En esta línea ha recordado los informes de Enrico Letta y Mario Draghi, que han canalizado la reflexión sobre el modelo financiero de la UE al reclamar "velocidad" en la respuesta del sector de cara a competir en un entorno cada vez más globalizado y con agentes con mayor capacidad de captación de recursos e inversión.

Se trata, ha apuntado Arriola, de un "desafío enorme: modernizar el sistema para intentar reducir la brecha de innovación, productividad, capacidad industrial e influencia global de Estados Unidos y China."

Luces y sombras

Europa cuenta para ello con una "fortaleza extraordinaria, un ahorro privado relevante y estable". Es "la luz" sobre el escenario, "la sombra" es que Europa no es capaz de "convertir esos recursos en inversión con la eficacia y escala necesaria". De modo que gran parte del ahorro "vuela a EE.UU."

La clave para remontar esa situación de desventaja es avanzar en la integración del sistema bancario europeo, ha explicado Arriola. Todo ello sin olvidar las dos realidades del sector financiero comunitario. Por una parte, entidades que juegan en las ligas grandes, con interacción en varios países, y, por otra, organizaciones "de proximidad" como Kutxabank, más pegadas a la realidad del territorio en el ámbito empresarial y familiar.