Algo cambió cuando Juan Martínez de Irujo irrumpió en el Manomanista –organizado por Aspe y Baiko Pilota– (en 2004, edición en la que deslumbró desde su debut). Su estilo descarado de buscar la defensa de aire, cortar los saques de volea e imprimir un ritmo infernal acabó transformando la modalidad reina. El de Ibero, unido al cambio del material, rompió la baraja y dejó a un lado la ortodoxia de tiempos pretéritos.
En ese magma de delanteros potentes, rematadores, Iñaki Artola y Darío Gómez son dos de los manistas más clásicos entre los nuevos valores. Comparten perfil a la hora de entrar a bote y zurrar a la pelota, así como el aliento largo de los grandes atletas. El guipuzcoano y el riojano llaman este domingo a las puertas del cielo en el Navarra Arena de Iruñea, a partir de las 17.00 horas.
El material: sin problemas en la liturgia
Iñaki Artola y Darío Gómez no tuvieron problemas con el material en la liturgia del miércoles en el frontón Navarra Arena. El primero se decantó por cueros de 104,3 y 104,8 gramos, mientras que el riojano optó por dos pelotas de 105,4 y 105 gramos.
El guipuzcoano apuró el tiempo, porque "una final merece cuidar todos los detalles", reflexionó. "Mi sensación a lo largo del campeonato está siendo que no hay tanta diferencia como en otros años y creo que se ha mejorado en ese aspecto", afirmó el de Baiko, quien analizó que "igual una de las de él tiene un poco más de salida y las mías son un poco más toscas, más difíciles de mover; pero no hay mucha diferencia, parece que hemos ido a por pelotas parecidas".
Darío, por su parte, encontró pelota con "alegría en el frontis y que en el suelo no fuera muy rápida". Tardó apenas cuatro minutos en escoger "lo que quería". "Una de Iñaki es bastante lenta y otra es más parecida a las mías", remachó.
Las apuestas: ligera tendencia favorable a Darío
La trayectoria firme de Darío genera confianza en los apostadores. El dinero en el frontón reafirma la presencia del pelaire con una ligera tendencia favorable. Eso sí, fuentes consultadas por DEIA corroboran que la senda de ascenso de Artola provocará que se canten pares.
Pase lo que pase, el Manomanista recibirá este domingo al campeón número 33 en la historia. El ganador del choque entre Iñaki y Darío entrará en el selecto club de triunfadores en la modalidad reina y portará el gerriko colorado durante los siguientes doce meses.
La experiencia: primera final de Darío y tercera de Artola
Darío Gómez pisa por primera vez la final del Manomanista con la certeza de haber protagonizado un ascenso inopinado, no por cualidades ni por trabajo, cuestiones que quedan fuera de toda duda, sino por la trayectoria competitiva del riojano.
Instalado como un capo en Segunda y como un gran dinamizador de las lizas individuales de Primera, había llegado en dos ocasiones a las semifinales del mano a mano sin haber obtenido el premio de pelear por la txapela. En ambas cayó derrotado: en 2020 fue Altuna quien se cruzó en su camino y en 2023 le tocó el turno al campeón Elordi.
Quinto de pelotaris como los anteriormente citados o Iker Irribarria, debutó en 2015 con una carrera notable en el campo aficionado y aura de diamante en bruto, su evolución ha necesitado tiempo de maduración.
En el caso de Artola, el guipuzcoano se acoda en la tercera final del Manomanista de su carrera. La primera, en 2021, no pudo disputarla por una lesión en el dorsal, lo que abrió el camino a Beñat Rezusta, y en la segunda, la del curso pasado, Altuna le volteó un 15-19.
A esas citas hay que sumar la del Parejas de 2025 junto a Mariezkurrena II, que perdió ante Ezkurdia-Rezusta (22-20), precisamente en el mismo escenario donde se juega este domingo la txapela más grande.