El viento no se llevó a Demi Vollering, que planeó hasta anidar en el mullido colchón del triunfo de la Volta a la Comunitat Valenciana.

La neerlandesa, que se anunció con una exhibición el primer día de competición donde zanjó cualquier debate y chispa de rebeldía, subrayó su poder en el cierre de la carrera.

Vollering venció nuevamente en Valencia, dominadora desde el prólogo hasta el epílogo. En la cita de su estreno en el presente curso, la neerlandesa resolvió sin injerencias. Al igual que sucediera en Gandía, la campeona de Europa desplegó su arsenal de vatios y ambición en el Alt de L’Oronet.

Allí estableció el guion de lo que sucedería en el futuro inmediato. Con la neerlandesa, en el ascenso, confluyó Niedermayer. Se empastaron después Lippert, Squiban, Ottestad. El quinteto se entendió con la mirada, sin necesidad de mímica. Un pacto tácito pedaleaba al encuentro de Valencia, en busca de la danza por la victoria.

En el esprint, Vollering demostró su mejor reprís por delante de Lippert y Squiban. Levantó el puño en señal de victoria y desplegó su sonrisa, la que le ha acompañado en una carrera que le trae buenos recuerdos.

Campeona de la carrera por delante de Lippert y Ottestad, a más de un minuto de la neerlandesa, que construyó su logro en la primera etapa, donde nadie pudo sombrearla.

Vencedora en 2025, la neerlandesa, una de las ciclistas más brillantes, repite pose en 2026 tras dominar la prueba de punta a punta. De Gandía a Valencia. De principio a fin. Del amanecer hasta el ocaso. Vollering reina de este a oeste.