Millones de personas en todo el mundo comparten con sistemas de inteligencia artificial su mundo interior, su mundo psicológico, aspectos que a lo mejor no compartirían con sus seres queridos, ni siquiera con un terapeuta humano. Esta situación está creando una nueva categoría de interacción entre humanos y máquinas con el potencial de transformar nuestra mente y el proceso de socialización humana de maneras que aún no comprendemos.
Tristan Harris y Raza Askin, fundadores de Center for Humane Technology, hablaron hace poco con el Dr. Zak Stein sobre este tema en su podcast Your Undivided Attention. Fue una conversación muy interesante y reveladora porque estamos viviendo un experimento masivo sin precedentes.
Psicosis por IA
Hasta el momento, los resultados de este experimento son desastrosos. Hay personas que han perdido sus empleos, se han separado de sus respectivos cónyuges, han sido internadas en unidades psiquiátricas e incluso, en algunos de los casos más extremos, se han suicidado. Este fenómeno se ha denominado Psicosis por IA, pero es un término un tanto engañoso, ya que bajo esta etiqueta se esconde un amplio espectro de perjuicios que apenas empezamos a entender.
Si escuchamos a las empresas que desarrollan esta tecnología, siempre responden: “Son solo un par de casos excepcionales, y si podemos prevenirlos, todo irá bien”. Pero si algo hemos aprendido de las redes sociales es que esta suposición es errónea. Lo que estamos presenciando es la creación de una economía completamente nueva, no una economía de la atención, sino una economía del apego, diseñada para explotar las partes más profundas de nuestra psicológica humana. Y al igual que en la economía de la atención, los incentivos de este nuevo sistema tendrán un gran impacto en todos nosotros.
Relaciones inquietantes
La psicosis por IA acaparó los titulares porque es la posibilidad más inquietante. Pero si bien la psicosis inducida por IA es la más preocupante y extrema, los trastornos de apego subclínicos provocados por la intimidad artificial son los más problemáticos desde una perspectiva social. Básicamente significa que se prefiere tener relaciones íntimas con máquinas en lugar de con humanos. Esto incluye amigos, parejas y padres. Esto no quiere decir que uno esté perdiendo la cabeza. No se va a notar como si alguien “se hubiera vuelto loco” al interactuar con los demás, pero el sistema de apego se ve tan afectado que la mayoría de las relaciones más importantes se deterioran porque se prefiere la intimidad con máquinas. Este es el problema más extendido y más grave, especialmente entre los jóvenes, aunque no se limita solo a ellos.
El sistema de apego es fundamental para la supervivencia, similar a la capacidad de prestar atención. Si no puedes establecer vínculos afectivos con las personas adecuadas, no podrás desarrollarte plenamente. Y el principal indicador de tu salud mental es la calidad de las relaciones de apego más importantes que estableces durante tu infancia y adolescencia, hasta alcanzar la madurez.
Apegos
Gran parte de lo que vemos con los chatbots es la manifestación de un estilo de apego inseguro evidente, donde el usuario busca algo en su entorno que nunca le abandone, que siempre esté ahí, que siempre le preste atención, que responda a cualquier pregunta que haga, que nunca se moleste con él y que siempre le de la razón. Quiere algo en lo que siempre pueda confiar.
El hackeo de la atención que sucede por ejemplo con las redes sociales, se parece mucho más a la adicción a una sustancia, mientras que el hackeo del apego se parece mucho más a estar en una mala relación o una relación tóxica. Es diferente. No se trata solo de desintoxicarse de un ciclo dopaminérgico cortocircuitado, sino de tener un apego profundo. Es similar a hablar con alguien para que deje de estar en una mala relación con una pareja con la que no debería estar. Se trata de cómo, estando en una relación de apego profunda y comprometida, podríamos hacerle comprender que todo es una ilusión y ayudarle a salir de ella. Es un proceso de duelo. Es un proceso de cambio de perspectiva. Es verdad que en este caso también se trata de atención porque gran parte de su atención está centrada en eso.
Si conocemos a alguien a quien le esté pasando, el consejo principal es que mantengamos una relación de confianza y que, poco a poco, como en una desprogramación de una secta o al ayudar a alguien a salir de una relación abusiva, le revelemos cuáles son los patrones de comportamiento y cómo le están manipulando, para darle más contexto y pueda crear distancia con la IA.