El exjugador del Baskonia Ousmane Ndiaye está siendo una de las grandes sensaciones esta temporada en la Lega italiana. El joven interior senegalés de 22 años, que abandonó la capital alavesa el pasado mes de julio tras no entrar en los planes de la entidad azulgrana, está ofreciendo un gran rendimiento durante su primera etapa en el basket transalpino.
Concretamente, en las filas del Vanoli Cremona, el interior africano promedia por partido 10,3 puntos, 27 minutos disputados, 6,9 rebotes y 1,7 robos tras los 25 choques que ha disputado esta campaña en la competición doméstica. Unos registros por encima de lo esperado teniendo en cuenta la situación en la que aterrizaba tras el duro descenso que le tocó vivir durante su cesión en el Granada el curso pasado.
Gracias al promedio de 5 rebotes defensivos capturados por partido es el quinto mejor jugador de la Liga de Italia en este apartado. En el Vanoli, Ndiaye ha regalado grandes actuaciones esta temporada, como sus 11 rebotes, 4 de 6 en triples y 32 de valoración en la victoria 113-94 ante el Trieste o sus 22 puntos, 4 rebotes y 26 de valoración en la reciente derrota 78-79 en marzo frente al Brescia, actual líder de Liga por encima de la Virtus o Armani.
Sin acomodo en la ACB
Después de firmar por el filial del Baskonia en 2022 para disputar la LEB Plata con el filial azulgrana, Joan Peñarroya le dio rápidamente la oportunidad de ser convocado con la primera plantilla. Fue el 23 de octubre de 2022, en un duelo en el Buesa entre el Baskonia y el Real Madrid que se resolvió con victoria local (88-82). Sin embargo, Ndiaye se quedó en el banquillo y no tuvo la opción de disputar ni un solo segundo aquel día.
El momento esperado por Ndiaye llegó una temporada más tarde, cuando el Zunder Palencia –equipo recién ascendido a la Liga ACB– contactó con el Baskonia para conseguir la cesión del prometedor jugador. De ese modo, la puerta del baloncesto profesional se abrió definitivamente para un Ndiaye que no tuvo su mejor año en tierras palentinas.
El equipo descendió como colista inapelable en un curso muy difícil en la élite para el Zunder Palencia. Además, a mitad de la temporada, el jugador cedido por el Baskonia sufrió una lesión que le obligó a operarse de su rodilla izquierda. Esta situación le hizo perderse toda la segunda vuelta del campeonato y Ndiaye finalizó su periplo en Palencia con un promedio de 5 puntos, 4,1 rebotes y 17:30 minutos disputados en 13 partidos.
El pasado ejercicio, Ndiaye comenzó la temporada en Baskonia a las órdenes de Laso. La entidad de Zurbano le dio la oportunidad de comenzar el arranque del curso 2024-25 en la disciplina del primer equipo.
De la mano de Laso, Ndiaye participó en siete partidos de la ACB y 12 de la Euroliga durante la primera vuelta de competición. No obstante, su aportación en el equipo no fue muy destacada. Más allá de la gran victoria liguera ante el Barcelona, donde completó su mejor actuación como baskonista con 11 puntos, 4 rebotes y 12 de valoración, la realidad es que no tuvo mayor relevancia.
El ostracismo en el que vivía en Vitoria le obligó a buscar una nueva salida de cara a la segunda vuelta. Ndiaye fue cedido al Granada y nuevamente participó en el descenso de categoría de un equipo. Eso sí, esta vez tuvo la oportunidad de encontrar regularidad y sus números fueron mejores que en Palencia, destapándose por momentos como una figura importante dentro del conjunto andaluz.
Sin embargo, pese a la mejoría de imagen ofrecida en Granada, el Baskonia optó por no renovar su contrato y en julio de 2025 Ndiaye finalizó su etapa en Vitoria para poner rumbo a Cremona. Ahora, en Italia, está siendo capaz de resurgir y ya es una de las grandes piezas del Vanoli.