El baloncesto (y el arbitraje) fue terriblemente injusto con un Kosner Baskonia que dejó hasta su último gramo de fuerza ante el Estrella Roja, pero que terminó claudicando en la prórroga a pesar de exhibiciones memorables de Forrest y Luwawu-Cabarrot. Para mayor dolor, además, fue un ex como Chima Moneke, a quien se pitó en la previa del choque, quien ejerció de verdugo en el tiempo extra y salió en la foto de la victoria.

Con Radzevicius de regreso en el quinteto inicial junto a Forrest, Villar, Omoruyi y Diakite, el Baskonia entró en los primeros minutos en el ida y vuelta constante de altísima anotación propuesto por el Estrella Roja con Forrest aceptando la batalla física con Miller-McIntyre y Nwora, aunque los serbios fueron los primeros en poner tierra de por medio.

Del 6-3 se pasó al 11-18 cuando todavía no se había llegado al ecuador del primer cuarto, muestra del acierto visitante y la tibieza defensiva local. Sin embargo, los vitorianos lograron encadenar dos buenas acciones atrás, con tapón incluido de Diakite, que les permitieron correr y regresar al partido. Clement Frisch, con tres aciertos en tres triples intentados en el primer cuarto, ejerció como agitador inesperado y facilitó que el parcial se cerrara con un ajustado 27-28. Todo ello con un arbitraje más que cuestionable.

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Búscate en las gradas del Kosner Baskonia - Estrella Roja Jorge Muñoz

En la reanudación, Luwawu-Cabarrot, que se había quedado sin anotar en los dos primeros minutos, tomó el relevo de Frisch en ataque y con seis puntos seguidos colocó el 33-28 en el electrónico. Con el Baskonia por delante, el partido cambió. Los alaveses se lo creyeron de verdad, cerraron filas en defensa con grandes acciones como un celebrado tapón de Forrest sobre Moneke, y el ritmo anotador del encuentro bajó.

El Estrella Roja, más agarrotado que los locales, sin presión ni nada en juego en lo clasificatorio, no encontró fluidez en su juego cuando no tuvo la oportunidad de correr la cancha y sólo generó puntos a través de mucho bote de McIntyre, capaz de encontrar a compañeros liberados y en situaciones de ventaja.

En lo individual, eso sí, Forrest contuvo el tipo con una actuación a la altura de su pareja de baile y sus compañeros estuvieron más acertados que los visitantes, logrando ampliar la diferencia hasta los dobles dígitos al descanso (52-42) tras reducir la producción anotadora serbia a la mitad respecto al primer cuarto.

Pelea sin cuartel

Intentó Obradovic agitar el árbol al regreso de vestuarios con la entrada de Tyson Carter, sin minutos en la primera parte, y el Estrella Roja reaccionó con una defensa más agresiva, logrando provocar errores y despertando a los numerosos aficionados serbios que se desplazaron. Los vitorianos aguantaron con Forrest como faro e incluso llegaron a manejar una renta de 13 puntos con el 60-47, pero se fueron desquiciando por las decisiones arbitrales, Diakite se fue al banquillo con cuatro faltas tras cometer una técnica por protestar y eso dio oxígeno a los visitantes. 

La actitud infantil de Diakite terminó por descentrar a los propios azulgranas, que fueron capaces de responder a un parcial de 0-9 con el que el Estrella Roja se acercó a cuatro puntos y recuperar una renta de nueve puntos con un triple forzado de Luwawu-Cabarrot (65-56).

Sin embargo, su fragilidad por dentro, con un mal día también de Omoruyi con Frisch o Radzevicius jugando como pívots, se empezó a notar. Lo intentó paliar Galbiati devolviendo a Diakite a pista, pero seguía desconectado cometió la quinta falta en su primera defensa.

Así las cosas, se llegó al último cuarto con el Estrella Roja a un solo punto (67-66), más fresco y en mejor dinámica, incluido un Moneke totalmente desconectado en la primera parte. Una vez se quitaron la ansiedad de verse muy por detrás con el play off en juego ante el penúltimo, tomaron las riendas del choque y fue el Baskonia el que tuvo que remar a contracorriente y recuperar la concentración.

Con el dominio en el rebote ofensivo de Bolomboy y Moneke y la calidad individual de Nwora, los de Obradovic se adelantaron con una ventaja de alrededor de los seis puntos, pero el Baskonia se negó a tirar la toalla. Con Forrest y Luwawu-Cabarrot peleando contra el mundo, los vitorianos se repusieron al 77-84 y con dos triples seguidos del galo igualaron el partido a minuto y medio del final con el 86-86.

Nwora anotó una bomba con calidad, pero Forrest, con un triple descomunal, colocó el 89-88. Cabarrot frenó a Nwora en la siguiente jugada y Trent colocó el 91-88 desde la línea. A 12 segundos del final, sin embargo, no se hizo falta y Butler igualó con un triple para enviar a la prórroga un partido que parecía ganado. Forrest tuvo la victoria en un tiro de media distancia sobre la bocina, pero el aro escupió el balón.

Un verdugo indeseado

En la prórroga Moneke decidió ganar el partido a toda costa y se vistió definitivamente de villano, demostrando una vez más que, a pesar de sus cruces de cables, de talento y de cualidades físicas va sobrado. El exbaskonista, crecido y encontrando esta vez en su motivación energía en vez de ansiedad, anotó ocho puntos consecutivos para su equipo, dominó el rebote en los dos tableros e hizo jugar a sus compañeros.

El Estrella Roja le buscó, el nigeriano respondió con acciones individuales y, aunque el Baskonia nunca se rindió y llegó a igualar a 100 con otro triple de un Forrest descomunal, la fatiga terminó pasando factura y Ojeleye dio una puñalada en forma de triple desde la esquina que terminó siendo letal. Nada que reprochar, en cualquier caso, a los alaveses, que piensan ya en el Hapoel.