Mamadi Diakité fue uno de los protagonistas negativos del partido entre el Kosner Baskonia y el Estrella Roja en la Euroliga. El pívot guineano tuvo una actuación discreta en la cancha, marcada por las faltas rápidas, y se hizo notar más por su patente frustración y sus protestas desde el banquillo, que por su buen juego dentro de la cancha.
Desde el inicio, el interior baskonista no tuvo un partido sencillo. No pudo marcar las diferencias en defensa ni en la pintura y en ataque apenas pasó apercibido. Además, rápidamente comenzó a cargarse de faltas que le mermaron durante sus pocos minutos de juego.
La permisividad arbitral con la defensa tan física del rival, unida al celo al pitarle a él cada mínimo contacto, provocó un enfado en Diakite que, si bien parcialmente justificado, resultó exagerado.
Por suerte para el Baskonia, no necesitaron la mejor versión de Diakite para firmar un notable encuentro y llegar al tercer cuarto con ventaja (60-49). En ese momento, le pitaron una técnica al pívot azulgrana, que ya había mostrado su descontento en el banquillo protestando constantemente –incluso mantuvo una acalorada discusión con sus propios compañeros– y pateando dos sillas.
Expulsión clave
Paolo Galbiati cometió un error de cálculo al sacarle al final del tercer cuarto cuando el jugador ya estaba a una única falta de la expulsión. Los jugadores del Estrella Roja lo sabían y lo buscaron. Tanto es así que Diakite tan solo aguantó una posesión hasta que cometió su quinta falta y fue expulsado. Una acción que, además, no impidió el 2+1 de Butler.
Esto solo aumentó el considerable enfado que Diakite, al que no se le paraba de ver discutiendo con sus compañeros lesionados y cualquiera que se encontraba cerca. En un momento, incluso se marchó a vestuarios, aunque regresó poco después. Tal era su enfado que Kurucs tuvo que intentar relajarle en varias ocasiones.
Su baja también se notó dentro de la cancha al perder el principal bastión en la pintura. Ante las bajas de Diop y Edwards, el interior guineano era el único pívot puro del equipo para el partido y, tras su expulsión, Omoruyi, Frisch y Radzevicius intentaron llenar su vacío aunque con poco éxito.
El Baskonia consiguió forzar la prórroga gracias al acierto de Luwawu-Cabarrot y Forrest desde el triple, pero la ausencia de Diakite fue demasiado pesada para los minutos restantes del choque.
Moneke, que hasta la expulsión del interior azulgrana había pasado totalmente desapercibido, se hizo dueño del partido. El exbaskonista se erigió como jefe de la zona a través de rebotes y puntos fundamentales, y terminó siendo clave para la victoria de los serbios.
En definitiva, la frustración y la posterior expulsión de Diakite resultaron ser un lastre demasiado pesado para un Baskonia que se desinfló en la recta final sin su pívot que estuvo totalmente desconectado.