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De menos a más

Kosner Baskonia ha conseguido un meritorio pasaporte para la Copa tras sobreponerse a un complicado arranque de temporada

De menos a másJorge Muñoz

El sueño de la Copa ya es una realidad. Apenas quedan unas horas para que la afición del Kosner Baskonia vuelva a sentir ese gusanillo en el estómago que siempre aparece cuando el equipo disputa la Copa.

Estar dentro de los ocho candidatos a levantar el torneo del KO no es un hecho menor y es que, pese a haber sido históricamente uno de los equipos clásicos de la competición, el conjunto vitoriano se había ausentado en cuatro de las últimas seis ediciones.

De hecho, en las dos últimas el Baskonia no participó y se perdió tanto la cita de 2024 en Málaga como la de 2025 en Gran Canaria. El último choque copero para el club de Zurbano data del 17 de febrero de 2023, en la derrota en cuartos ante el Joventut (94-81). 1.099 días han pasado desde entonces.

La plantilla dirigida por Paolo Galbiati ha sido capaz de parar esta racha tan negativa que ni Dusko Ivanovic ni Pablo Laso lograron cortar. No obstante, llegar a Valencia no ha sido tarea sencilla. El técnico italiano, que aterrizaba en el Buesa con la vitola de campeón de la Copa de Italia con el Aquila Basket Trento, no tuvo un inicio fácil en su llegada a la capital alavesa.

Arranque irregular

El 5 de octubre llegó en Zaragoza el turno para el arranque de la ACB. El Baskonia visitaba al Casademont con la firme idea de olvidar los dos tropiezos europeos y centrarse en realizar una primera vuelta para volver a la Copa. Esa era la idea, porque en la práctica el conjunto aragonés pasó por encima de los de Galbiati (107-88). Derrota muy dura ante un posible rival por la lucha de una plaza de Copa y que hizo saltar las alarmas en su momento.

En Euroliga, la mala racha seguía y el Baskonia volvió a caer frente al Panathinaikos (84-86), París (105-87), Partizán (79-91) y Estrella Roja (90-72). Tropiezos que, pese a no tener nada que ver con la competición doméstica ni con la Copa, hicieron que el conjunto azulgrana firmase su peor arranque de la historia en Europa: seis derrotas en seis partidos.

Por suerte para las aspiraciones de entrar en el torneo del KO, la mala racha no se alargó tanto en la competición doméstica. El Baskonia comenzó a encontrar las mejores sensaciones en Liga tras las dos victorias ante el Real Madrid (105-100) y Granada (80-83). A partir de esos enfrentamientos comenzó una racha irregular en la que el equipo ganaba en casa pero sufría de lo lindo en defensa tras salir del Buesa Arena.

Los triunfos en Zurbano frente al Tenerife (89-79) o Bilbao (110-91) se contrarrestaban con las derrotas fuera frente a conjuntos como el Murcia (89-84), Lleida (86-80) o Barcelona (91-83). Lo que estaba claro es que el Baskonia iba a tener que sudar la gota gorda para estar en la Copa, ya que el equipo se encontraba en ese limbo entre el octavo y noveno puesto.

Galbiati, eufórico, se dirige a la afición del Buesa

La gran racha de siete

La plantilla de Paolo Galbiati tenía que dar un paso adelante para afianzarse dentro del top-8 de la ACB. La primera derrota en casa de la temporada en la Liga doméstica ante el Valencia (89-91) puso en serios apuros a un Baskonia al que se le terminaba su margen de error.

La paciencia se acababa con ciertos jugadores que no estaban teniendo su mejor temporada. De hecho, Luwawu-Cabarrot fue de lo único salvable durante los primeros meses de competición en el conjunto vitoriano.

Markus Howard, que no había aparecido mucho, o que al menos, no había sido tan determinante como en temporadas anteriores, se estaba reservando para la cita en Málaga.

El partido frente al Unicaja fue un punto de inflexión para alcanzar la clasificación hacia la Copa. En un duelo muy tenso, que estuvo igualado de principio a fin, Howard anotó un triple decisivo sobre la bocina para regalar una victoria épica a la afición. El abrazo con Galbiati en el túnel de vestuarios del Martín Carpena es una de las imágenes de la temporada.

Howard y Galbiati, eufóricos en el túnel de vestuarios tras consumarse la victoria en el Carpena

Desde esa victoria, el conjunto azulgrana cogió carrerilla en su camino hacia la Copa. Siete victorias consecutivas en un momento clave terminaron por sellar la clasificación para los de Galbiati, que además se dieron el lujo en el último encuentro de la primera vuelta –el aplazado ante el Gran Canaria– de confirmar su condición de equipo cabeza de serie.

El Baskonia supo sobreponerse a uno de sus mayores obstáculos del arranque de temporada: lograr victorias lejos del Buesa. El conjunto alavés asaltó las canchas de Unicaja (90-93), Breogán (100-103) y Girona (85-96), logrando tres triunfos que sumados a las victorias en casa frente al Burgos (89-77), Andorra (99-92), Manresa (130-85) y Joventut (87-77) le allanaron el camino a la Copa.

Refuerzos fundamentales

La irrupción en la plantilla de los nuevos fichajes que fueron llegando una vez el curso estaba iniciado –Simmons, Radzevicius y Omoruyi– se convirtió en otro de los factores clave para lograr el billete para Valencia.

Las llegadas tanto del base estadounidense como del ala-pívot nigeriano han sido dos gratas noticias en la primera vuelta del Baskonia. De hecho, ambos aterrizaron en el Buesa con un contrato temporal, pero sus buenas actuaciones con la entidad de Zurbano les han sido premiadas con la prolongación del mismo –a Simmons hasta final de temporada y a Omoruyi, de momento, por dos meses más–.

Simmons posa para la entrevista concedida a este periódico.

La participación de Simmons ha ido de más a menos desde su llegada al equipo. Recaló en el equipo con la misión de dirigir un timón que ni Forrest ni Howard estaban logrando controlar esta temporada.

Por su parte, Omoruyi está siendo una de las grandes revelaciones en la ACB. Procedente del exótico baloncesto árabe, el nigeriano prácticamente no ha desentonado en ningún momento desde su llegada al Baskonia. Su enorme visión de juego le hace repartir varias asistencias por partido. Ya es una pieza clave en el juego interior del esquema de Galbiati. Sin ir más lejos, en la última victoria liguera ante el Bilbao Basket, fue uno de los nombres propios del duelo.

El tercer refuerzo en llegar sobre la marcha fue Radzevicius. Es cierto que las actuaciones del lituano han pasado algo más desapercibidas, pero el jugador que llegó para suplir la baja de Hamidou Diallo también se ha instalado como una pieza importante dentro de la rotación de Galbiati. Gracias a su capacidad luchadora, el perímetro dispone de más recursos.