El Kosner Baskonia hizo sus deberes en el Gran Canaria Arena y logró imponerse con contundencia a un conjunto local que, en una situación deportiva e institucional delicada, no puso excesivas dificultades. Con este triunfo, los gasteiztarras se aseguran ser cabezas de serie en la Copa del Rey, en la que se enfrentarán finalmente en cuartos de final a La Laguna Tenerife el 20 de febrero a las 18.00 horas.

Los gasteiztarras no hicieron prisioneros en Las Palmas. Regresaron a su mejor versión defensiva de la temporada, anularon por completo al Gran Canaria en la primera parte y construyeron una renta de 14 puntos que después gestionaron sin dificultades gracias al acierto ofensivo de sus figuras.

Paolo Galbiati descartó a Simmons para recuperar a Forrest y repitió el quinteto titular utilizado ante el Barça dos días atrás con el propio Forrest, Howard, Radzevicius, Kurucs y Diop, combinación con la que protagonizó una puesta en escena tan redonda como la del viernes.

El cuadro vitoriano entró más concentrado que su rival, cerró filas en defensa para dejar al Gran Canaria sin anotar en los tres primeros minutos y, a base de ser agresivo, entrar hacia al aro rival y correr la cancha cuando tuvo la oportunidad, estableció una primera ventaja de 0-8 con Forrest, Howard y Kurucs como anotadores y cargó a Tobey con dos faltas.

Brussino, el único atinado de un Gran Canaria muy errático en los compases iniciales, tiró de su equipo anotando y generando buenas situaciones para sus compañeros. Con la buena labor del argentino, los canarios se acercaron a un punto (8-9).

Eso sí, los alaveses no tardaron en volver a llevarse el duelo a su terreno y con un Luwawu-Cabarrot encendido tras alguna actuación reciente más humana, volvieron a estirar el marcador con un parcial de 3-17 con el que sacaron a la luz las carencias de un Gran Canaria atascado sin el faro de Brussino.

El segundo cuarto empezó mejor para el Gran Canaria, que recortó la diferencia de nuevo por debajo de los diez puntos con el 18-26. A partir de ahí, el duelo entró en un tramo extraño, de poca anotación, en el que el Baskonia dominó con claridad gracias a una impenetrable defensa que dejó a los canarios cinco minutos sin anotar, pero no logró hacer tanta sangre como mereció al no encontrar acierto en triples liberados.

Prácticamente la solitaria producción de Luwawu-Cabarrot fue suficiente para colocar el 25-39 en el marcador al descanso, indicativo de la buena labor de contención del cuadro vitoriano y la falta de ideas local en ataque.

Final tranquilo

Al regreso de la segunda parte, Wong, que ya había empezado a asomar la cabeza en el epílogo de la primera, se echó a la espalda el peso de la anotación local con sus acciones individuales, aunque se encontró enfrente con un Kurucs igualmente encendido, que a su trabajo defensivo y en el rebote sumó ocho puntos seguidos para su equipo con los que el Baskonia alcanzó una renta máxima hasta entonces de 17 puntos.

Tomó el relevo Samar con dos triples, pero una vez más la respuesta azulgrana fue instantánea con dos dianas de Howard que hicieron mucho daño a los canarios. El regreso de Forrest a cancha paró en seco la producción ofensiva de Wong con una pegajosa defensa y Luwawu-Cabarrot, a placer durante un encuentro en el que le salió todo de cara al aro, siguió poniendo tierra de por medio y estiró la renta azulgrana por encima de los 20 puntos.

El marcador de 48-71 con el que se llegó al cuarto decisivo no sólo dio tranquilidad a los alaveses para afrontar los diez últimos minutos. También desesperó definitivamente al Gran Canaria, algo que quedó reflejado al enviar Salvó un balón a la grada al darle un puñetazo de frustración tras una canasta sobre la bocina de Radzevicius, provocando que los decibelios de los pitidos de la grada aumentaran.

En este escenario tan favorable, el Baskonia se centró en el último cuarto en gestionar su ventaja y, de paso, dosificar a sus jugadores más fatigados tras una semana de triple jornada. Con el Gran Canaria Arena mudo y la bandera blanca ondeando, Howard y Luwawu-Cabarrot siguieron engordando sus números en su duelo personal por ser el mejor anotador visitante, algo que propició que el Baskonia pudiera mantener su importante colchón y mejorar su basket average particular.