Es evidente que la plantilla del Kosner Baskonia está lejos de las de los grandes transatlánticos de la Euroliga. La entidad de Zurbano no se puede permitir manejar un roster de 16 jugadores de primer nivel como el de Valencia Basket ni pagar sueldos astronómicos como los de estrellas de la competición como Vasilije Micic, Sasha Vezenkov, Kendrick Nunn, Mike James, Walter Tavares, Shane Larkin, Kevin Punter y compañía.

El plantel azulgrana tiene sus límites en cuanto a la profundidad de su fondo de armario y a las alternativas en el puesto de pívot, donde Diop es el único cinco puro de la plantilla y, debido a la escasez de jugadores de calidad en ese puesto en el mercado, no se ha encontrado aún un sustituto para Luka Samanic.

Sin embargo, no se puede negar que Paolo Galbiati dispone en estos momentos de una de las mejores duplas de bases de la Euroliga, por la que suspirarían incluso algunos de los equipos situados ahora mismo en la mitad alta de la clasificación con mayor músculo.

Con la renovación de Kobi Simmons hasta el final de temporada, el conjunto vitoriano cuenta ahora con él y Trent Forrest en nómina, sin duda su mejor pareja de bases desde la que formaron Darius Thompson y Pierria Henry en la temporada 2022-23 hasta que el segundo fue sancionado por la FIBA. Simmons llegó a Vitoria-Gasteiz como temporero llamado a cubrir durante dos meses la baja por lesión muscular de Forrest, pero su impacto resultó tan positivo que habría sido incomprensible no prolongar su contrato.

Tal es la jerarquía de ambos en el equipo que Markquis Nowell, que también había demostrado no ir corto de talento, se ha quedado fuera de los planes de Galbiati principalmente por los problemas defensivos causados por sus cortos 1,70 metros de altura.

Con la renovación de Simmons y la vuelta a la competición de Forrest, las expectativas alrededor de lo que podía generar esta pareja fueron enormes, aunque de momento no han conseguido ofrecer juntos su mejor versión.

El regreso de Forrest tras dos meses parado a causa de una delicada lesión muscular en el isquiotibial izquierdo sufrida en París en su mejor momento superó ciertamente las expectativas. En su estreno ante el Real Madrid disputó ya 22 minutos y ante el Mónaco fue el héroe de la victoria haciendo de todo con 17 puntos, 5 asistencias, 7 rebotes y 27 créditos de valoración en 24 minutos.

Sin embargo, fue perdiendo esa efervescencia inicial y se le notó sin esa chispa y plenitud física que mostró en el inicio de la temporada, cuando fue el mejor baskonista junto a Luwawu-Cabarrot. Cabe recordar que completó una actuación antológica en la victoria sobre el Real Madrid al alcanzar nada menos que 43 créditos de valoración.

Quizás por la falta de ritmo competitivo mostró signos de fatiga en algunos tramos de los partidos, quedándose corto de piernas en esas verticales penetraciones en las que tan bien maneja los pasos, participando menos en el rebote o ahorrando fuerzas en algunas acciones defensivas. Tampoco ayudó la enfermedad de Simmons, que le hizo asumir todo el peso de la dirección en dos encuentros, o los 35 minutos que disputó en aquel duelo con tres prórrogas ante el Barcelona.

Ese intento de volver a su mejor tono físico, por desgracia, se ha visto además interrumpido por un proceso febril que le dejó fuera de la convocatoria de ACB contra el Morabanc Andorra el pasado domingo. “Ha estado con antibióticos y jugó en esas condiciones contra el Fenerbahce, lo cual tal vez no fue la mejor decisión. Ha estado trabajando su condición física y veremos cómo llega al encuentro contra el Bayern”, aclaró Galbiati tras la victoria ante el Andorra.

Eso explica su mal partido ante el Fenerbahce, en el que se le vio muy espeso y se quedó sin anotar por primera vez en la temporada, aunque no esconde que aún no ha recuperado la versión que mostró en el tramo inicial de la campaña. Tras este traspiés en forma de enfermedad, deberá dar un paso atrás para dar después dos hacia delante y volver a ser ese portento físico tan difícil de frenar en penetración.

Cabe mencionar que Simmons también está teniendo dificultades para adaptarse al rol de base suplente, como se vio cuando se quedó en 0 créditos ante el Mónaco y -2 en la visita al Palau Blaugrana. Si ambos consiguen ofrecer juntos su mejor versión, la mezcla puede resultar una de las más temibles de Europa, sumando el poderío físico y la capacidad de generar puntos en penetración de Forrest con la elegancia, versatilidad y tiro de Simmons. Eso sí, deberán aprovechar la Euroliga, ya que en ACB será más difícil verlos juntos.