Pudo haber sido un final trágico para el Baskonia, pero la diosa fortuna se alió esta vez con los hombres de Ivanovic. Después de que Henry anotara una providencial canasta a falta de medio para la conclusión, un tiempo muerto de Vidorreta añadió el lógico suspense a la velada. Un aturullado ataque del Tenerife desembocó en un triple más o menos liberado de un consumado francotirador como Salin, al que se le negó la gloria. Sin embargo, no acabó ahí el sufrimiento para un TD Systems con las uñas en carne viva.

Ningún jugador azulgrana atrapó el valioso rebote defensivo, que fue a parar a manos del guerrillero Cavanaugh. El neoyorquino no vio nada claro el camino hacia el aro y dobló el balón para Huertas. El incombustible brasileño, un tipo curtido en mil batallas que ha embocado a lo largo de dilatada carrera cientos de lanzamientos más enrevesados, se vio complemente solo frente al aro baskonista. Ni un mísero punteo obstaculizó una postrera suspensión casi de entrenamiento, pero su temblor de muñeca ahorró un serio disgusto al TD Systems en el ensayo previo a la llegada de la Copa del Rey.

Con toda la agonía del mundo pero sostenido por su fe y su notable trabajo colectivo en una de las canchas más duras de la ACB, el equipo vitoriano hizo realidad su doble objetivo en tierras insulares. Por su lado, asaltó la tercera posición del torneo doméstico y encadenó su cuarta victoria consecutiva que le permite presentar una sólida candidatura al reinado copero en la cita del WiZink Center.

Un triunfo agónico pero sumamente valioso que engorda la autoestima del Baskonia, un grupo capaz de sobreponerse a todo en el Santiago Martín. A la férrea oposición de un Tenerife que no es ninguna broma en esta campaña, al dominio interior ejercido por Shermadini en la zona, a la magia de Huertas en el último cuarto a la hora de regalar pases de fantasía y también a su propia discontinuidad.

Hasta 11 puntos tuvo que remontar un maratoniano azulgrana que extrajo fuerzas de flaqueza en el epílogo y agradeció dos grandes acciones de Henry para regresar a Vitoria con un tesoro bajo el brazo. Antes de poner la rúbrica al triunfo con una penetración rebosante de personalidad, el base estadounidense -muy incómodo a lo largo del choque- supo doblar un balón de forma magistral para que Jekiri anotara un valioso dos más uno.

La visita azulgrana a Tenerife fue cualquier cosa menos una balsa de aceite. Le aguardó con el cuchillo en la boca un anfitrión dispuesto a confirmar que su ascensión hacia la aristocracia liguera no está siendo algo fruto de la casualidad. Polonara protagonizó otra esplendorosa puesta en escena al anotar 11 de los primeros 16 puntos azulgranas, pero poco le duró la lucidez a un Baskonia que se vio contra las cuerdas tras encajar un parcial de 18-2.

El equipo vitoriano se vio desbordado por el dinamismo de la afinada orquesta aurinegra. Le costó horrores descifrar la clarividencia de un Tenerife que no solo se nutrió de la mágica conexión entre Huertas y Shermadini, sino que también puso encima de la mesa otros argumentos de peso para llevar casi siempre la delantera en el marcador.

Doornekamp hizo daño tanto con sus tiros abiertos como con su facilidad para postear, Fitipaldo dejó claro que es un lugarteniente de lujo para Marcelinho y las continuaciones de Guerra también abrieron una grieta en la defensa baskonista. La tela de araña de Vidorreta obligó al TD Systems a jugar muchas situaciones individuales y los arreones locales se vieron, en parte, contenidos.

Las grandes pinceladas de talento en tierras insulares surgieron de las manos de Vildoza, capaz de hacer ballet antes de colar el balón por el aro. El argentino se echó el equipo a su espalda tras el intermedio para evitar que el Tenerife pusiera tierra de por medio, aunque su excesivo manoseo del balón también se tradujo en una cascada de pérdidas.

El encuentro desembocó en un cara o cruz pese a los continuos conejos que Marcelinho se sacó de la chistera en el cuarto final. Sin que el poderío físico de Henry le pusiera en aprietos, el exbaskonista marcó el tempo de la velada con su eficacia habitual. Sin embargo, el paulista tuvo clemencia con su antiguo club en un triple final que casi todo el mundo veía dentro antes de salir de la yema de sus dedos.

A cara o cruz Fue un partido trepidante y de poder a poder en el que el Baskonia se llevó el gato al agua con toda la agonía del mundo. Tras dos positivas acciones de Henry -una asistencia a Jekiri y una penetración para el 79-81 definitivo-, el Tenerife malogró dos triples en la última posesión. Ni Salin ni Huertas atinaron con el aro azulgrana.

Fe y solidez Pese a su discontinuidad, la hegemonía interior de Shermadini y la solvencia de un anfitrión insular extremadamente competitivo en esta campaña, el equipo de Ivanovic arrancó una victoria muy meritoria que le permite asaltar la tercera posición liguera y llegar a la Copa del Rey en un gran estado de confianza.

Polonara

Otro atracón de minutos en una noche donde refrendó su espectacular estado de confianza. Anotó 11 de los primeros 16 puntos azulgranas y fue un sostén durante toda la noche.

18/18

impoluto desde el tiro libre

El Baskonia anotó en tierras insulares todos los lanzamientos que intentó desde la línea del 4,60.

Ivanovic El Baskonia llega a la Copa en un momento dulce tras encadenar cuatro victorias seguidas. La de ayer fue, sin duda, la más sufrida. Utilizó once jugadores, aunque Raieste, Tadas, Fall, Dragic y Diop tuvieron un papel bastante residual. Acertó de pleno incluyendo en el tramo final a Henry, que se redimió de sus errores dando una providencial asistencia a Jekiri y firmando la canasta del triunfo.

El base paulista, cuya figura se agigantó en el último cuarto al regalar pases de fantasía a sus compañeros, tuvo clemencia con su antiguo equipo al errar un tiro completamente liberado

Gracias a dos acciones decisivas de Henry en los compases finales, el Baskonia se sobrepuso a su propia discontinuidad y también a la dictadura de Shermadini bajo los tableros