La competición arrancaría el 1 de octubre

Partidos con afición en Euroliga, una utopía

La competición baraja nuevas vías de ingresos y la posibilidad de crear una burbuja

26.08.2020 | 01:02
Polonara busca un pase en un duelo de Euroliga frente al Alba Berlín, antes de la pandemia. Foto: J. Chavarri

Vitoria – Si el arranque de la Liga Endesa va a ser complejo y lel torneo solo cuenta con equipos del mismo territorio, los organizadores de la Euroliga van a necesitar comerse mucho la cabeza para que la competición continental pueda celebrarse sin percances en este curso 2020-21. La pasada temporada el Baskonia se quedó sin poder disputar las últimas jornadas del torneo tras la decisión de suspender la Euroliga 2019-20 debido a la pandemia. Ahora, la intención es que las hostilidades den comienzo el próximo 1 de octubre, aunque los organizadores no descartan que se tenga que atrasar la fecha de inicio o acudir a alternativas similares a la de la burbuja que la NBA ha organizado para disputar el tramo final de la campaña.

Lo ideal tanto para la Euroliga como para los equipos sería que la competición se pudiera llevar a cabo en las fechas que se anunciaron el pasado 24 de junio, intercalándose con los duelos de las ligas domésticas de los participantes y manteniendo el mismo formato de 34 encuentros de fase regular y play off. Sin embargo, son muchos los factores que pueden truncar ese plan. En total, son 18 los equipos que tomarán parte en la competición, procedentes de diez países diferentes: Turquía, Grecia, Rusia, España, Lituania, Francia, Israel, Alemania, Serbia e Italia. Tantos desplazamientos incrementan el riesgo de que el virus se mueva de un país a otro.

Además, cualquier caso de positivos por covid-19 en alguno de los equipos podría obligar a aplazar encuentros y dificultar que el calendario encaje. Tampoco es descartable que una de las ligas se tenga que parar debido a una ola de contagios y que no puedan disputarse encuentros en ese país. El caso es que son muchos los factores que podrían afectar a la Euroliga, que no está dispuesta a volver a suspender el torneo y como última opción baraja la posibilidad de reunir a todos los equipos en una burbuja similar a la de Orlando en el caso de la NBA, según informó ayer Eurohoops.

Claro que eso requeriría que los equipos se aislaran en una sede e impediría que compitieran en sus ligas locales. Por ello, la Euroliga se mantiene en contacto constante con la FIBA, las autoridades sanitarias y las distintas ligas nacionales. En caso de organizar una burbuja, las diez competiciones con representantes en la Euroliga deberían llegar a un acuerdo para ajustar su calendario de manera que no se solapara con la disputa de esa hipotética burbuja de la liga continental.

ALTERNATIVAS A LA TAQUILLA Por fortuna para las arcas de la Euroliga, la competición ya había cerrado los principales acuerdos televisivos con los principales operadores de Europa antes de la pandemia y Turkish Airlines seguirá siendo su patrocinador principal a pesar de la dura crisis que están viviendo las compañías aéreas, lo que le permite mantener su músculo económico e incluso aumentar las bonificaciones de los equipos participantes.

Lo que será más difícil de compensar serán las pérdidas que sufran los equipos por la ausencia de aficionados en las canchas. De momento, la Euroliga no se plantea la posibilidad de permitir la entrada de público, ya que, además del riesgo de contagio, todos los países tendrían que ponerse de acuerdo para tomar las mismas medidas. Esto supondrá para Baskonia la pérdida de parte de sus ingresos. El club no podrá vender entradas, tendrá que devolver a los abonados el importe correspondiente a los partidos que se pierdan y no podrá vender comida, bebida ni artículos de promoción comercial durante los encuentros.

En este aspecto, la solución más factible será que los equipos aprovechen los asientos vacíos para situar ahí una segunda línea de tableros publicitarios. Por lo tanto, será habitual ver en el Buesa Arena grandes lienzos publicitarios cubriendo las butacas de las gradas inferiores para que TD Systems Baskonia pueda obtener cierto rédito económico. Luego dependerá de las ideas y ocurrencias de cada entidad la posibilidad de encontrar nuevas fuentes de ingresos alternativas mientras los aficionados esperan su oportunidad para regresar a los pabellones. Todo esto, claro está, en el caso de que la competición se lleve a cabo con normalidad. Posibilidades como la de cambiar el formato o acortar el calendario supondrían un duro golpe para las arcas de los participantes.

TD Systems Baskonia podrá aprovechar la ausencia de público para situar lonas publicitarias en las gradas inferiores del Buesa Arena

El arranque de la Euroliga está previsto para el 1 de octubre y la alternativa de una burbuja se antoja difícil por cuestión de calendario