- El informe de la Casa del Vino lo predijo a finales de la semana pasada y el gerente de Arabako Txakolina, Joxean Merino, se lo confirmó ayer a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA: la nueva cosecha de txakoli alavés -cuya vendimia tiene previsto dar comienzo la última semana de septiembre- tendrá unos buenos rendimientos en un alto porcentaje de los viñedos y un buen estado sanitario, que hacen prever una gran calidad.

Tanto que, en condiciones normales, "nos hubiera llevado a dar botes de alegría, pero que en el marco de esta pandemia, crea una nueva preocupación", añadió. Y es que, "las bodegas que trabajan la exportación se han defendido, pero las que sus ventas dependen en exclusiva de la hostelería, con tantos meses de cierre por la crisis sanitaria, van a tener serias dificultades para dar cabida en sus instalaciones al caldo resultante de la nueva cosecha, por falta de espacio de almacenaje", aclara.

Con todo, ya llegará el momento de lidiar con ese toro, ahora toca centrarse en la medición del grado de azúcar de los racimos, de cara a establecer el mejor momento para su recogida, en aras de alcanzar los consiguientes y necesarios niveles alcohólicos y de acidez. "En la mayoría de viñedos, los granos están sueltos, con racimos alargados, pero de poco tamaño. Los análisis de las muestras de uva recogidas en el estudio de maduración enseñan un buen equilibrio entre los diferentes parámetros enológicos. En este sentido, si no ocurren siniestros imprevistos, la calidad de la vendimia será en general muy buena y, como siempre, muy ligada a los rendimientos", explican desde el servicio de Viticultura de la Diputación de Álava.

Por lo que respecta al estado de la viña, después de un año seco, pero con lluvias periódicas que han mantenido el desarrollo vegetativo, las cepas llegaron al mes de agosto con síntomas de estrés por falta de agua. En este sentido, los días de tormenta con ligeras precipitaciones que se registraron, "llegaron en un momento muy conveniente para la culminación del ciclo madurativo y el ligero engrosamiento del grano. Estos días, el viñedo alcanza la última fase de maduración, con un adelanto respecto a un año normal de una semana o diez días", matizan desde la Casa del Vino, que continúa con los controles previos al seguimiento de maduración que se realizan cada año para orientar a viticultores y bodegas sobre la fecha y condiciones de la vendimia.

En concreto, por tipo de uva, está previsto que sea al final de esta semana cuando se pueda iniciar la vendimia de variedades como chardonnay o riesling, mientras que la variedad principal de la Denominación de Origen Arabako Txakolina, la ondarribi zuri, "iniciará su vendimia sobre la tercera semana de septiembre", según el servicio foral de Viticultura y Enología, ya que en Arabako Txakolina, como antes se señalaba, calculan que será en la última. La petit courvu comenzará algún día más tarde. En lo que sí coinciden todos es que el estado sanitario del viñedo "es excelente, con rendimientos equilibrados, por lo que se espera una gran cosecha, en la misma línea que la anterior, bajo el punto de vista cualitativo", apostillan.

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La denominación de origen Arabako Txakolina calcula que la vendimia en Ayala comenzará la última semana de septiembre.