En nuestra tierra hay una gran pasión por la carne. Restaurantes, txokos y sociedades gastronómicas acostumbrana poner sobre las brasas suculentas piezas de carne, con el chuletón como estrella.

Sin ir más lejos ahora da comienzo la temporada de sidrerías que llena las agendas de enero a mayo con el txotx y la sidra como escusa para gozar entre kupelas con el menú tradicional que tiene la carne a la brasa como gran colofón.

Asador Aurora Etxea muestra una de sus piezas del chuletón Josu Chavarri Erralde

Durante mucho tiempo, en las cartas de los restaurantes de nuestro territorio y del resto de Euskadi, han limitado sus propuestas a la brasa al chuletón, el entrecot o el solomillo, de un tempo a esta parte la oferta culinaria se ha diversificado.

Otras piezas de la vaca o el buey como la picaña, el costillar, el filete de costilla o el T-bone, otros modos de prepararla, así como la apertura de las parrillas a carnes de cerdo o pollo, al margen de propuestas más exóticas, se han hecho un hueco en las cocinas de los restaurantes.

Pasión carnívora al barril

El 19 de diciembre del recién despedido 2025 se celebró la inauguración de Tango Parrilla Show, el proyecto hostelero que ha dado una nueva vida al local del mítico Bar Néstor de la Zapa, tomando el relevo del Tribeca, que en 2024 se sumó a la moda actual del tardeo.

Ubicado en el número 36 de la calle Zapatería, este restaurante ofrece desde parrilladas hasta hamburguesas o raciones clásicas. Eso sí, todas tienen carne. Y su especialidad es hacer la carne al barril.

La técnica de cocinar las carnes al barril supone una evolución de técnicas ancestrales de ahumado y cocción lenta, con raíces en comunidades indígenas y entre los colonos que usaban barriles reciclados para cocinar grandes cantidades de carne, popularizándose especialmente en el sur de EE. UU. y expandiéndose a América Latina, donde se ha convertido en una tradición social para asar lentamente, conservando jugos y creando sabores únicos con humo, popularizándose como una forma práctica y sabrosa de parrilla. 

Conocido como Disfrutómetro, el gasteiztarra Jon Ander Resa, creador de contenido gastronómico, ha subido un video a sus redes sociales en las que recomienda a sus seguidores varios platos de la carta del restaurante.

Una de las estrellas de la carta es la parrillada de carnes al barril, compuesta por pollo, costilla de res, costilla de cerdo, secreto ibérico, carrilleras, picaña y entraña. Para acompañarla, patatas fritas y salsas de la casa. La ración para dos cuesta 35,00€ y para cuatro 55,00€. "Una parrillada para compartir, mancharse las manos y disfrutar sin prisas", señala el influencer foodie.

Si quieres prestar atención a una pieza en concreto, Resa recomienda las costillas al rey, acompañadas de piña caramelizada, patata dulce y ensalada por 45,00€. "Mi plato preferido. Jugosas, sabrosas y con ese punto dulce que las hace adictivas", describe en su video.

Jon Ander Resa, conocido en redes como Disfrutómetro, con un plato de Tango Parrilla Show Instagram

Para los más atrevidos, propone probar el choripán mixto, que además de chorizo tiene chicharrón, cebolla frita, queso fundido y salsa de la casa. Su precio es de 15,50€.

La última opción que recomienda es el pan bao, que puede ser de cerdo, pollo o ternera y también va acompañado de salsas de la casa por 13,50€.

Son solo algunas de las opciones de la extensa carta del local, un local no apto para vegetarianos.

Dentro de la carta destaca una cuidada selección de cócteles para tomar como aperitivo antes de comer o cenar, a media tarde o para disfrutar después de cenar aprovechando que el local sigue abierto hasta altas horas de la madrugada los fines de semana. Sin ir más lejos, este sábado han organizado un concierto de a cargo de la banda Skaribe, que llenará el local con su variada propuesta de jazz, ska, reggae, funk y soul.

Uno de los carteles promocionales de la propuesta de ocio y gastronomía de Tango Parrilla Show Instagram

Comer en la Zapa

En el corazón de la Almendra Medieval, Tango Parrilla Show se presenta como un destino "para los apasionados de la parrilla tradicional" pero abiertos a propuestas diferentes y variadas, más allá del tradicional chuletón o entrecot a la brasa habitual en las cartas de los asadores de Euskal Herria.

Todo ello en un "ambiente cálido y desenfadado que invita a comer, reír y disfrutar" con una carta pensada tanto para compartir como para saborear en solitario.

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Su propuesta se centra en "cortes premium asados al fuego real, donde la brasa manda y el sabor se convierte en protagonista absoluto de cada bocado con carnes jugosas, ahumadas y servidas casi como si todavía conservaran el aroma del fuego que las cocinó".

Abierto desde el mediodía hasta altas horas de la noche, ofrece servicio de domicilio y reservas fáciles, reflejando una filosofía de “carne sin complicaciones, sabor sin concesiones”. Además, en el local se puede disfrutar de la oferta de pintxo pote los jueves y viernes a partir de las 19:00. Como no podía ser de otra forma, la carne, de pollo, cerdo o ternera, es la protagonista.