El Deportivo Alavés afronta el verano con varias tareas de envergadura por hacer. Entre ellas, una de las que destaca es la reconstrucción de su defensa. Y no solo por los muchos problemas que ha dado durante la última temporada, también debido al cambio de sistema que quiere implantar Quique Sánchez Flores para su segundo curso al frente del conjunto babazorro.

El técnico madrileño, que en sus tres primeros meses como albiazul apostó por una línea de cinco atrás para capear el temporal de la permanencia, tiene intención de virar hacia un 4-4-2 de cara al próximo ejercicio. Ese nuevo planteamiento implica adaptarse a nuevas necesidades: el número de efectos requeridos cambia, los perfiles necesarios también y, de paso, queda por definir el encaje de alguno de los futbolistas que mejor han rendido en ese dibujo.

Sergio Fernández lo dejó claro en el desayuno informativo de este martes. "La idea es que vaya a un sistema de cuatro atrás, quiere encontrar un sistema en el que él se siente más cómodo", explicó el director deportivo, que también insistió en que el Alavés no pretende renunciar a su identidad: "Por mucho que queramos ser verticales y directos, debemos saber aprovechar las características de otros jugadores. No nos tenemos que encorsetar".

UN SOLO CENTRAL NATURAL

La radiografía es clara: una vez finalizada la cesión de Jon Pacheco, el único central puro en plantilla es Facundo Garcés. Regresarán de sus cesiones Moussa Diarra y Nikola Maras, pero el club no cuenta con ninguno de los dos para la próxima temporada. No se tiene un buen recuerdo del francés en Vitoria-Gasteiz –pobre rendimiento, actitud cuestionada públicamente por Eduardo Coudet– y su paso por el Anderlecht no ha cambiado los planes. Su futuro está fuera de Mendizorroza.

En los laterales, el panorama es algo más nutrido, aunque está repleto de matices. Por la derecha, el Alavés cuenta con Nahuel Tenaglia y Jonny Otto. Por la izquierda, con Víctor Parada y Yusi Enríquez. Cuatro fichas para dos posiciones, lo que podría ser suficiente. Pero hay matices importantes: Tenaglia y Parada son perfiles polivalentes que pueden actuar también de centrales. La diferencia es que, en el núcleo, el argentino ha rendido peor y el madrileño mejor.

Garcés celebra con Tenaglia el gol agónico en el primer partido de la temporada. Alex Larretxi

GARCÉS, UNA DEUDA PENDIENTE

Merece capítulo aparte la situación de Garcés. Lo que debía ser su temporada de consagración en LALIGA se convirtió en una pesadilla. La sanción de la FIFA –por falsificación documental para defender a la selección de Malasia– le tuvo parado desde septiembre, con un breve impás en el mes de febrero antes de que la suspensión se reanudara. Cuando el equipo más lo necesitó, el defensor argentino no pudo estar. Y hubo que lidiar con las consecuencias.

Sin embargo, Sergio Fernández fue categórico al hablar de él: "No nos planteamos ninguna rescisión. Agradecemos su implicación en el día a día, aun sabiendo que no iba a poder competir. Nos gustaría que muchos de sus compañeros se vieran reflejados en ello". El director deportivo reconoció que el propio jugador es consciente del error cometido, y depositó en él una confianza que va más allá de lo simbólico. "Estoy seguro que a presente y futuro será un pilar", afirmó.

El problema es que esa sanción se extiende a las primeras seis jornadas de la próxima temporada, lo que obliga al club a tener cubierto ese flanco desde el primer día de competición. Fichar, al menos, un central de garantías es una necesidad, y eso sin contar el casi confirmado regreso de Ville Koski.

Entre tantas incógnitas, la vuelta del zaguero finlandés, dada la relación directa entre el Glorioso y el NK Istra, se da por hecha. Su cesión no comenzó bien –llegó lesionado y, a su vuelta inmediata, apenas tuvo minutos–, pero acabó siendo una figura importante para conseguir la permanencia, con tres titularidades consecutivas y un rendimiento convincente. "Koski no nos ha sorprendido, sabíamos de su nivel futbolístico", afirmó Sergio sobre él.

ÁNGEL PÉREZ Y ABDE

Hay dos actores más en este escenario, pero el nuevo sistema obligará a repensar su encaje. Ángel Pérez y Abde Rebbach han sido dos de las grandes revelaciones de la segunda vuelta como carrileros ofensivos en el 5-3-2 de Quique. El primero ha superado con creces las expectativas para ser un debutante en la élite. Y el segundo ha mostrado su mejor versión desde que subió al primer equipo alavesistas, tanto como para estar en la prelista de Argelia para el Mundial.

El problema es que ese rol de carrilero desaparece con el 4-4-2. Como laterales convencionales, todo apunta a que ambos perderían buena parte de su potencial. Es uno de los debates que tendrá que resolver el club en las próximas semanas. Lo lógico sería considerarlos directamente como extremos, pero habrá que ver cuál es el planteamiento también en la parcela ofensiva.