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Un Alavés sin acierto en las áreas

El conjunto vitoriano vuelve a mostrarse fallón en los últimos metros y tampoco logra echar el cerrojo con inferioridad numérica

Boyé trata de superar a Ryan en la primera mitad.ÁREA 11

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ElDeportivo Alavés cayó este viernes ante el Levante (2-0) y culminó su mes de febrero sin conocer la victoria, perdiendo un duelo ante un rival directo que se reengancha a la lucha por la permanencia. El acierto en los áreas y la expulsión de Víctor Parada marcaron un partido en el que la victoria pudo caer de cualquier lado.

La primera parte estuvo claramente teñida de azul y blanco. El Alavés encerró al Levante en su área a partir del minuto 20 y el encuentro se convirtió en un auténtico asedio sobre la portería de Mathew Ryan.

El meta australiano fue uno de los grandes héroes granotas que mantuvo con vida a los suyos durante el primer acto. Entre las jugadas más destacadas, detuvo un disparo de Antonio Blanco que se colaba por la escuadra tras tocar ligeramente en un rival.

El acierto de Ryan se juntó con la ineficacia de los hombres de arriba de Coudet a la hora de finalizar las jugadas. Toni Martínez lo intentó de cualquier modo, aunque sin suerte, mientras que Lucas Boyé, que no tuvo su mejor día, estuvo algo indeciso en los últimos metros. 

Ángel Pérez fue todo un puñal por la banda derecha en el primer acto y el conjunto valenciano tuvo que doblegar sus esfuerzos en defensa para contener las peligrosas internadas del extremo maño.

La ofensiva del Alavés fue tan grande que, en el minuto 28, el conjunto albiazul ya había efectuado cuatro remates entre los tres palos. Una cifra que marca la media por partido de esta temporada.

Sin embargo, pese a insistir y tener al Levante contra las cuerda, los babazorros no lograron materializar ninguna ocasión. Los de Orriols se marcharon al descanso vivos ante un Alavés que les perdonó una y otra vez, y el que perdona, lo termina pagando.

Expulsión y catástrofe

Tras el paso por los vestuarios, los pupilos de Luís Castro salieron con otra mentalidad, la misma que había tenido el cuadro vitoriano durante el primer acto. Ante el calor del público granota, los papeles se intercambiaron. Ahora era el Levante el equipo que asediaba a un flojo Alavés que se dejó todo el peligro en los vestuarios.

En la primera jugada del segundo tiempo, Carlos Álvarez advirtió a Sivera al estrellar el balón en el poste. Un susto al que no tardó en sumarse un segundo acercamiento peligroso, esta vez en las botas de Paco Cortés. Con el Levante acechando más que nunca, llegó la jugada que marcó el devenir del encuentro.

Corría el minuto 60 cuando Hernández Maeso se llevó la mano al bolsillo para mostrar la segunda amarilla a Víctor Parada. Una decisión un tanto polémica al no tratarse de una jugada ni mucho menos peligrosa.

Desde ese momento, el asedio del Levante sobre la portería de Sivera se volvió un completo acoso. El meta alicantino realizó dos grandes paradas para sostener a un Alavés que ya daba el empate por bueno. La expulsión mató las aspiraciones de los tres puntos, y echar el cerrojo, después de 11 duelos sin hacerlo en Liga, era ahora la principal prioridad para los pupilos de Coudet.