Facundo Garcés fue la principal novedad junto a Nahuel Tenaglia en el once del Deportivo Alavés de cara al partido liguero ante el Getafe.

Tras ser suplentes en el último duelo de la competición doméstica, disputado el pasado viernes en el RCDE Stadium del Espanyol, ambos futbolistas nacidos en Argentina recibieron la llamada para partir desde la zaga.

En el caso del exjugador del Colón argentino, su titularidad tuvo una mayor carga simbólica, puesto que se trataba de la primera en cuatro meses desde la sanción que recibió por parte de la FIFA.

De hecho, la última vez que el santafesino saltó al césped entre los 11 hombres elegidos por Coudet fue precisamente en el duelo de la primera vuelta ante el conjunto azulón, en el partido que se disputó el 24 de septiembre en el Coliseum.

Por lo tanto, el regreso a la titularidad en lo que era además su primer partido en casa tras la sanción eran los alicientes suficientes para tratar de recuperar la solidez defensiva en el equipo. Sin embargo, lejos de producirse, el Alavés volvió a mostrarse débil atrás ante uno de los conjuntos con menos olfato goleador de la categoría.

Garcés, al igual que el resto del equipo, fue claramente de más a menos durante la cita ante el Getafe. No era una tarea sencilla la que tenía el argentino en el día de su regreso y es que, enfrente, tenía que vérselas con la plantilla de Bordalás, una de las más físicas de todo el campeonato.

Desde el principio le tocó bailar tanto con Martín Satriano como con Luis Vázquez, los dos puntas azulones que le exigieron un gran desgaste durante todo el partido.

No obstante, Garcés completó una gran primera mitad con cinco de siete duelo aéreos ganados (71%) y seis despejes. Buenos números para un futbolista que lleva cuatro meses parado.

Para desgracia local, sus prestaciones -y las de un Pacheco irreconocible- bajaron en la segunda mitad en la que el Alavés volvió a verse muy superado en defensa.