Eduardo Coudet apuntó en la previa del partido frente al Real Betis que su grupo había demostrado en más de una ocasión ser capaz de crecer ante la adversidad, y este domingo lo volvió a hacer. Exigido por la mala racha y la reacción de los rivales directos, el Deportivo Alavés ofreció una actuación muy seria y fue contundente en ambas áreas, llevándose tres puntos importantísimos gracias a los goles de Carlos Vicente y Toni Martínez. Mendizorroza respiró aliviado por fin (2-1).

No introdujo muchos cambios el Chacho respecto a la visita al Atlético, pero sí que fueron importantes: Carlos Protesoni inició en el centro de la zaga, moviendo a Nahuel Tenaglia a la derecha y a Jonny a la izquierda —Víctor Parada se quedó en el banquillo para ello—, y Lucas Boyé reemplazó a Jon Guridi para formar una doble punta con Toni. Es decir, regreso al 4-4-2 de algunas jornadas de esta temporada.

La velada comenzó de manera inmejorable para los intereses del Alavés. A los dos minutos de juego, la buena puesta en escena dio sus frutos con el gol de Carlos Vicente. El maño, en el epicentro de la rumorología, peleó en el área del Betis por un balón que le cayó a Boyé; este no dudó en hacerse sitio para devólverselo y, de primeras, el ‘7’ batió a Pau López. Difícil redactar un guión mejor para el inicio.

Y no hubo tregua después del primer tanto. Los verdiblancos se lanzaron a por el empate, merodeando la meta de Sivera, y los babazorros no se quedaron sin responder. Bakambu fue el principal protagonista en los visitantes, con dos notables acercamientos que desbarataron Pacheco y Sivera, y Protesoni tuvo la mejor acción para el 2-0. En un córner, el golpeo con el exterior del uruguayo topó con el portero.

El verdadero susto llegó sobre la media hora de partido. El colegiado, Ortiz Arias, señaló penalti de Tenaglia por derribar a Ez Abde cuando intentaba centrar; pero el VAR le avisó de que era el futbolista del Betis quien pisaba al del Alavés y se echó atrás en su decisión. Aun así, que los de Pellegrini llegaran con cada vez más hombres al área albiazul fue motivo de preocupación, casi siempre en velocidad.

Afortunadamente, el Alavés acabó controlando las transiciones rápidas del Betis y pudo tomar rumbo al túnel de vestuarios sin demasiados apuros. El único problema de los gasteiztarras durante la primera mitad fue la banda izquierda. No a nivel defensivo, pues Jonny cumplió de manera notable, pero sí en ataque. Poca producción por esa banda, en la línea de anteriores encuentros.

OTRO ARRANQUE CLAVE

Aguantar la ventaja antes del descanso permitió al Glorioso volver a golpear con mucha fuerza nada más arrancar la segunda mitad. Se repitió el guión, pero con distintos protagonistas: Ibáñez colgó un centro medido al punto de penalti y allí no perdonó Toni, quien de cabeza superó a Pau López. Pese a que tocó el balón el meta verdiblanco, lo franco del testarazo del murciano hizo estéril su despeje.

A partir de ese segundo tanto, el Alavés jugó sus cartas a la perfección. Los pupilos del Chacho fueron mermando la moral del Betis y los minutos fueron pasando sin que Sivera se viera exigido. Para mantener esa narrativa, el técnico argentino dio entrada primero a Guridi (Toni) y más tarde a Guevara (Vicente), Yusi (Ibáñez) y Abde (Aleñá), acabando con un dibujo de 4-2-3-1.

Algunos nervios llegaron en la recta final del partido, cuando parecía que nada iba a cambiar. El Chimy Ávila perdonó una oportunidad clara, en una acción a balón parado, y Ez Abde recortó distancias en el descuento. Por fortuna, todo acabó bien, pese a que los sevillanos dispusieron de una última acción de estrategia, en la que subió Pau López a rematar, ya con el tiempo superado en el electrónico.