La lucha por la permanencia en Primera División se comprime cada jornada, y el Deportivo Alavés se encuentra en el epicentro. Con 27 puntos tras 27 jornadas, los albiazules ocupan la decimosexta plaza, solo un crédito por encima del Elche y a dos del Mallorca, ya en puestos de descenso. Por debajo, Levante y Real Oviedo, con 22 y 18 puntos respectivamente, parecen tener más complicada la empresa, aunque nunca puede darse a alguien por sentenciado en el mundo del fútbol.

Y lo mismo ocurre si se mira un poco hacia arriba. Aunque todo apunta a que entre esos cinco clubes se van a repartir los tres billetes de descenso, sería un error afirmar que el cerco se limita a ellos. Valencia, Sevilla, Rayo Vallecano y Girona, todos con 31 o 32 puntos, no pueden permitirse relajación alguna. Basta con una mala racha de dos o tres jornadas para verse arrastrados de nuevo al fango. En la tesitura actual, cada tropiezo deja marca en el camino.

Esto último lo sabe bien el Alavés, que lleva varias semanas sufriendo en sus propias carnes esa fragilidad. Los números recientes son preocupantes: apenas dos puntos de los últimos 15 posibles. Un empate con el Sevilla, otro con el Girona y tres derrotas –ante Getafe, Levante y Valencia– forman una racha que ha despertado la preocupación dormida después de los triunfos frente al Espanyol y el Betis.

La última derrota, hace unos días en Mestalla, fue especialmente dolorosa. El Glorioso llegó al epílogo pensando que podía llevarse una victoria clave, pero vio cómo el Valencia le remontaba para acabar perdiendo por 3-2. Dolió por la forma, no solo por el resultado. Y más contra un rival directo, en un encuentro que podría haber supuesto un punto de inflexión en la temporada de los gasteiztarras.

El batacazo en el feudo che, además, ha dejado consecuencias más allá de los tres puntos perdidos. Y es que el Alavés ha resuelto en contra sus enfrentamientos particulares con el Levante y el propio cuadro de Corberán. Es cierto, eso sí, que aún quedan por decidirse los averages con el Elche, Mallorca y Oviedo. A los ilicitanos se les ganó en Mendizorroza (3-1), donde empataron los ovetenses (1-1), y los baleares ganaron en Son Moix (1-0).

UN RETO PARA QUIQUE

En este escenario, Quique Sánchez Flores afronta este viernes, ante el Villarreal y en Mendizorroza, su segunda gran prueba al frente del banquillo albiazul. El técnico madrileño llegó a Vitoria-Gasteiz para sustituir a Eduardo Coudet con la misión de enderezar el rumbo del equipo, y la tarea se presenta exigente tanto en lo futbolístico como en lo anímico.

Sánchez Flores y Corberán en la banda de Mestalla EFE

Lo primero, porque necesita encontrar soluciones que aporten solidez a un equipo que ha hecho aguas en las últimas semanas; lo segundo, porque el golpe de Mestalla ha dejado un daño emocional que hay que gestionar sin errores. Levantar al grupo tras una derrota así, en plena pelea por la supervivencia, requiere de esa experiencia con la que, sin duda, cuenta el nuevo entrenador babazorro.

No hay que olvidar eso sí, que esta situación no es ni mucho menos inédita para el Alavés. Casi siempre que se ha militado en Primera División, ha habido que sufrir hasta las últimas jornadas para certificar la permanencia. De las nueve temporadas recientes en la élite, solo tres (2016-17, 2018-19 y 2023-24) fueron excepciones a esa norma. El sufrimiento forma parte del ADN del club albiazul.

Pero la reacción no puede esperar, pues el calendario no da respiro. Tras la jornada del viernes, el Glorioso visitará Balaídos para medirse al Celta, y en abril le esperan el derbi contra Osasuna en Mendizorroza, el desplazamiento a Anoeta contra la Real Sociedad, la visita al Santiago Bernabéu para enfrentar al Real Madrid y el duelo en casa contra el Mallorca, en lo que se antoja como una final.

Se trata de una hora de ruta exigente que intercala partidos ante equipos de la zona alta con otros de la parte templada y un rival directo, lo que obligará a Sánchez Flores a exprimir cada recurso de su plantilla. El margen de error es escaso; pero, si algo ha demostrado el Alavés estos años, es que sabe competir en los momentos complicados y decisivos. Recuperar la condición de fortín de Mendizorroza será una de las claves para ello, comenzando ante el Villarreal.