La carrera de Bruno Caboclo, flamante pívot del Dubái Basketball que este jueves se mide al Baskonia en la Euroliga, ha estado marcada tanto por su talento como por la controversia.

A sus 30 años, y tras dejar un Hapoel Tel Aviv que no le inscribió para la máxima competición continental, el díscolo pívot brasileño vuelve a abrir un capítulo de su trayectoria tras fichar con el Dubai Basketball hasta final de temporada, sumándose a uno de los proyectos más ambiciosos.

Más allá de sus 2,06 metros y gran envergadura, la carrera de Caboclo ha estado salpicada por diversos conflictos con clubes y selecciones. Saltó al escaparate internacional en 2014, cuando fue elegido en el puesto 20 del draft de la NBA por los Toronto Raptors, y pasó por equipos como Sacramento Kings, Memphis Grizzlies y Houston Rockets, alternando con la G League. Desde entonces, su talento ha convivido con decisiones impulsivas que han mantenido su nombre bajo los focos.

Tras dejar la NBA en 2021, Caboclo buscó cierta continuidad en Europa. En Italia, tras ficha por el Reyer Venezia, nunca se incorporó al equipo e incluso desapareció durante días antes de anunciar su intención de regresar a Estados Unidos, alegando que el contrato estaba mal redactado.

En Serbia, abandonó sin permiso el Partizan con destino a Orlando, provocando un expediente disciplinario y dejando a sus compañeros en una situación crítica antes de las finales de la Superliga serbia. Zeljko Obradovic, técnico de los sepultureros en aquel momento, difícilmente tendrá buenas palabras hacia él.

CONFLICTOS RECURRENTES

Supuestamente unas obligaciones con Brasil le hicieron tomar esa determinación de dejar plantado al nueve veces ganador de la Euroliga y, por razones obvias, el Partizan le dejó en muy mal lugar a ojos de la opinión pública cuando rescindió el contrato.

"Nuestro club nunca se ha encontrado con movimientos de jugadores de este tipo en su historia y tomará todas las medidas legales para proteger sus intereses de la mejor manera posible. Al abandonar voluntariamente el equipo, Bruno Caboclo sentó un precedente y dejó así a sus compañeros sin ayuda en la final", lamentó el club serbio.

Este episodio terminó por forzar el traspaso de Caboclo al Hapoel Tel Aviv, que abonó un suculento traspaso cifrado en 600.000 euros.

Incluso con la selección brasileña, los problemas se hicieron notar. Durante la Copa América, fue apartado indefinidamente por negarse a regresar a la cancha tras ser sustituido, desobedeciendo al seleccionador César Guidetti y al gerente técnico.

Caboclo, con el Dubái. Redacción DNA

Su carrera combina actuaciones brillantes en la cancha con conflictos fuera de ella. En Israel, por ejemplo, Caboclo mostró su mejor versión colectiva, contribuyendo a que el Hapoel Tel Aviv se proclamara campeón de la pasada Eurocup.

A pesar de una lesión de espalda que requirió cirugía, debutó en la Eurocup con 18 créditos de valoración, 14 puntos y destacando defensivamente con 4 tapones y 2 robos.

En Dubái, donde tan solo ha disputado cuatro partidos con medias de 8 puntos y 3 rebotes, Caboclo enfrenta un nuevo desafío: cubrir la baja del lesionado Mam Jaiteh y demostrar su valía en un equipo temporalmente desplazado a Bosnia.

Su contrato hasta final de temporada y la necesidad de adaptarse rápidamente lo ponen bajo presión. Su disciplina y profesionalidad vuelven a estar a prueba.

A lo largo de más de una década, Bruno Caboclo ha demostrado tener talento para la élite, pero sus decisiones impulsivas y conflictos lo han convertido en uno de los jugadores más controvertidos.

A las órdenes de Jurica Golemac, el brasileño tiene otra oportunidad de equilibrar su brillante capacidad atlética con la disciplina que le ha faltado en gran parte de su carrera. Para los pocos pívots sanos del Baskonia, desde luego, tanto él como el fornido Kabengele supondrán un gran desafío.