En el mundo del fútbol no es muy común seguir compitiendo con 41 años en una de las ligas más exigentes del panorama internacional. Menos habitual es que lo logren aquellos jugadores que han sufrido varias lesiones a lo largo de sus carreras. Sin embargo, hay casos que rompen con lo establecido y marcan la excepción, como por ejemplo el de Santi Cazorla, referente del próximo rival del Deportivo Alavés.
Poco se puede decir que no se haya dicho ya de la excelsa trayectoria del centrocampista nacido hace ya 41 diciembres en Lugo de Llanera, una localidad a escasos 11 kilómetros de su querida Oviedo.
Campeón de las Eurocopas de 2008 y 2012 con España, además de 6 copas en Inglaterra con el Arsenal, Cazorla vive en este 2026 su 21ª temporada como profesional desde que debutó el 30 de noviembre de 2003 en un partido de Primera entre el Deportivo de La Coruña y el Villarreal.
Precisamente un encuentro ante el Alavés con el conjunto amarillo, el 25 de enero de 2020, es la fecha que marca hasta el día de hoy su última visita a la capital alavesa, una ciudad fundamental en su carrera que le permitió relanzar su vida como futbolista.
Ahora, seis años más tarde, el centrocampista asturiano visita por primera vez con su Real Oviedo el estadio de Mendizorroza. Lo hará tras devolver al equipo de su corazón a la élite la pasada campaña, en busca ahora de una permanencia que le permita poner el broche de oro a una carrera de ensueño.
Y es que, pese a que la de Cazorla sea una trayectoria envidiable, bien es cierto que tuvo un parón, casi definitivo, en la temporada 2017-18. “Si consigues volver a caminar con tu hijo por el jardín, date por satisfecho”, llegaron a confesarle los médicos tras pasar por 11 operaciones.
Calvario en el quirófano
Las molestias en un partido de Champions con el Arsenal en octubre de 2016 fueron lo que le hicieron decir “hasta aquí” a un Cazorla que arrastraba dolores desde tres años antes, tras un golpe en su tobillo que le provocó una fisura en el hueso durante un amistoso entre España y Chile.
Lo que parecía que iba a ser una lesión de tres o cuatro meses como mucho, se convirtió en un auténtico calvario para el centrocampista asturiano, que veía cada vez más posible la retirada a sus 32 años.
Arsène Wenger, el histórico entrenador francés que dirigió al Arsenal durante 22 años, declaró que nunca había visto una lesión similar a la que sufrió Cazorla en su tobillo derecho: “Es la peor que he visto”.
Tras pasar por el quirófano sin encontrar solución entre Inglaterra y Suecia, Cazorla acudió al cirujano Mikel Sánchez en Vitoria para tratar su pie derecho.
Vitoria y el Alavés, claves
Bajo la supervisión de Mikel Sánchez, el cirujano descubrió que Cazorla tenía una gangrena le había “devorado” entre 8 y 10 centímetros del tendón de Aquiles de su pierna derecha.
Cazorla inició entonces un proceso de reconstrucción de su tendón en Vitoria que culminó tras 11 operaciones en total. El Alavés se volcó con la recuperación del mediocentro asturiano y le permitió vestirse de corto en Ibaia junto al Juvenil B División de Honor, además de los entrenamientos que Cazorla también estuvo realizando en las instalaciones del Bakh.
En la temporada 2018-19, el Villarreal anunció el regreso de Cazorla tras dos años sin actividad sobre los terrenos de juego, más allá de los entrenamientos en Ibaia o la actividad por su cuenta. De este modo, el veterano jugador de 33 años volvió a disputar un partido profesional 668 días después, el 18 de agosto de 2018 ante la Real Sociedad.
Cazorla regresa este domingo a una ciudad que le hizo volver a andar, recuperar la sonrisa y sentirse jugador de fútbol. El asturiano siempre guardará un trozo de Vitoria en su memoria y más de una vez ha mostrado su agradecimiento tanto a Mikel Sánchez como al Alavés. Al fin y al cabo, gracias a ellos y a su constante lucha está viviendo el sueño de jugar con el equipo de su vida, el Real Oviedo, en Primera.