“Es el momento de concretar un proyecto industrial viable y un marco financiero sostenible”, han defendido ante la Comisión de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Parlamento Vasco representantes de la mayoría del comité de la planta de Amurrio de Tubos Reunidos, insistiendo en que ese proyecto no será viable sin la acería y la logística.

En una comparecencia posterior, el comité de la factoría de Trapagaran han explicado que Tubos Reunidos "marcha a dos velocidades", ya que Amurrio atraviesa “una situación muy compleja”, mientras Trapagaran "es una planta viable hoy mismo". De este modo, han reclamado un socio inversor para su planta de manera “urgente”, porque tienen pedidos para cuatro meses pero no dinero para comprar la materia prima.

Ambas comparecencias han puesto de manifiesto las diferentes perspectivas que afrontan las dos plantas: la de Amurrio, que con casi 900 trabajadores era la más afectada por el ERE con 274 bajas iniciales y que hasta el viernes pasado estuvo en huelga indefinida; y la de Trapagaran, con 320 empleados y donde el preveía 27 bajas y no ha habido paro.

"Diagnóstico erróneo"

El comité de la factoría alavesa ha comparecido después de que el lunes se retomara la actividad en las instalaciones de Amurrio tras la decisión de ELA, LAB y ESK de suspender la huelga que secundaban desde el pasado 16 de marzo.

El comité ha abierto su comparecencia, con la lectura de una declaración en la que han reiterado que el ERE planteado por la empresa derivó de un “diagnóstico erróneo” y que la declaración de concurso de acreedores ha subrayado que el ERE y el cierre de la acería y la externalización de la logística no son la solución a los problemas de Tubos Reunidos.

En este sentido, han vuelto a señalar que “el problema sigue siendo financiero, la abultada deuda, generada en 2008, cuando se pidió un crédito de 170 millones para repartírselo entre los accionistas y la deuda pasó de 30 millones a 200".

En este punto han responsabilizado a la “mala gestión de la empresa” y a la “avaricia de los accionistas” de la deuda que arrastra la compañía con sede en Amurrio.

"Relato de confrontación"

También han mencionado las divergencias evidenciadas entre los sindicatos, que alcanzaron su punto álgido la semana pasada cuando un grupo de trabajadores de la planta de Amurrio votó en una asamblea volver al trabajo, una decisión rechazada inicialmente por ELA, LAB y ESK, que suman mayoría en el comité. En este sentido, han criticado “el relato de confrontación entre trabajadores”, del que han acusado a la dirección.

En esta línea, también han defendido la huelga que secundó la planta alavesa desde el 16 de marzo, que a su juicio ha servido para evidenciar que el ERE de 301 trabajadores que planteó inicialmente la empresa no era la respuesta a los problemas de la compañía.

Los representantes del comité también se han mostrado críticos con el “insuficiente” papel de las instituciones y les han instado a impulsar medidas para asegurar la continuidad de la actividad de la compañía, así como a concretar qué contactos se han hecho con posibles inversores, aunque han añadido que "los primeros inversores no hay que buscarlos fuera sino dentro".

"Nueva fase"

“El concurso de acreedores abre una nueva fase”, han insistido, para la que han reclamado una “interlocución real” y “transparencia”. “La empresa no ha querido hablar con nosotros de nada”, han reprochado.

“Defendemos un plan de viabilidad viable a futuro”, han remarcado posteriormente en el turno de réplica, una viabilidad que pasa, han insistido, por mantener la actividad de la acería y la logística porque, de lo contrario, se perderían muchos pedidos.

Así, han reiterado su “mano tendida” porque su objetivo, han subrayado, es “salvar la empresa”. “De ahí que hayamos levantado la huelga”, han recordado para concluir que “es momento de concretar un proyecto industrial viable y un marco financiero sostenible”.

Hoja de ruta para Trapagaran

Posteriormente han comparecido representantes del comité de la planta de Tubos Reunidos en Trapagaran, que han iniciado su intervención planteando una “hoja de ruta para garantizar la continuidad de la actividad y el empleo”.

Los representantes del comité de Tubos Reunidos de Trapagaran, junto a la presidenta de la Comisión de Industria del Parlamento Vasco. Alex Larretxi

En este sentido, han explicado que la situación de la planta de Trapagaran “es viable hoy mismo”, “tiene carga de trabajo y clientes”, mientras que la situación que atraviesan las instalaciones de Amurrio es “muy compleja”. A su juicio, es necesario “estabilizar” la factoría vizcaína de manera que sirva para “dar oxígeno” y “dar tiempo” a la alavesa; una “solución realista para salvar un activo que es viable hoy”.

De este modo, han pedido “materia prima para trabajar” y para poder cumplir con los plazos de entrega de los pedidos existentes porque, han advertido, no están entrando pedidos nuevos “por la situación” que atraviesa la empresa.

“Tenemos carga de trabajo para cuatro meses, necesitamos dinero para poder comprar producto y trabajar para poder facturar”, han insistido, advirtiendo de que pueden perder clientes y de que la actividad de Trapagaran “favorece a todo el grupo y al proceso concursal”.

En este sentido, han informado de que la empresa solo les garantiza por ahora el cobro de la nómina de mayo, por lo que esa recuperación de actividad serviría también para dar más seguridad a las nóminas de los próximos meses.