No es la primera vez que en el conflicto laboral abierto en Tubos Reunidos, desde que en febrero la empresa anunciara un ERE para 301 trabajadores, se evidencia el disenso sindical. Pero este jueves en la planta de Amurrio quedó patente la ruptura interna de la plantilla, dividida entre quienes defienden mantener la huelga indefinida convocada desde marzo y quienes ayer participaron en la asamblea que aprobó poner fin al paro.
División en la asamblea de trabajadores de Amurrio
Fueron 234 los trabajadores que participaron en la asamblea convocada ayer por un grupo de empleados, con apoyo de UGT y CCOO, para tratar sobre la continuidad o no de la huelga, algo menos de un tercio de los casi 900 trabajadores de la planta. 232 votaron a favor de terminar con el paro. Según explicó Aitor González, representante de UGT, estos trabajadores remitirán un escrito individual a la dirección para solicitar su reincorporación al trabajo “y las herramientas necesarias para el que quiera, pueda entrar libremente a trabajar”.
Afirmó Aitor González. Y es que la mayoría sindical del comité, integrada por ELA, LAB y ESK, mantienen la convocatoria de huelga y cuestionan la legitimidad de la asamblea de ayer.
La delegada de ELA Zuriñe Miranda recordó que, “al final quien puede desconvocar la huelga es quien la ha convocado, que es el comité de huelga”. “La plantilla de la empresa son 889 personas y la mayoría de esa plantilla no ha avalado esta asamblea, igual que nosotros”, apostilló.
Cuestionamiento de la legitimidad sindical
En la misma línea, el delegado de ESK Gorka Abascal reiteró sus “serias dudas de la legitimidad” de una asamblea que han convocado “jefes y personas afines a la dirección” y cuestionó que “una participación cercana a las 200 personas sea representativa del sentir de una plantilla de casi 900 personas”.
Un grupo de trabajadores convocó la asamblea de ayer tras presentar las firmas del 25% de la plantilla para su celebración. El comité consideró el lunes que esta convocatoria no era “válida” al no habérsele trasladado las firmas, pero Inspección de Trabajo dio su aval.
En un comunicado hecho público el pasado miércoles tras la asamblea, ESK denunció que “después de recibir un correo por parte de los convocantes (jefes y personas afines a la dirección) en el día de ayer [por el miércoles] comunicando que habían dado permiso a trabajadores de la planta de Trapagaran para entrar a la planta de Amurrio y participar en la asamblea, cuyo único orden del día era la desconvocatoria de la huelga de la plantilla de Amurrio, nuestras previsiones de ser una asamblea organizada por la dirección quedan reforzadas”.
ELA, en otro comunicado, insistió en que “la asamblea realizada en Tubos Amurrio no altera la convocatoria de huelga ni los acuerdos adoptados por la representación legitimada de las y los trabajadores. Dicha asamblea, a juicio de ELA, LAB y ESK, es irregular y carente de validez”.
Situación de "insolvencia inminente" y concurso de acreedores
A estas distintas posturas sindicales se une la reunión que el miércoles mantuvieron comité y dirección, tras el anuncio el lunes de la solicitud por parte de la empresa del concurso voluntario de acreedores por su “situación de insolvencia inminente”. En un escrito dirigido a la plantilla, la empresa explicó que la administración concursal se hará cargo de la situación “previsiblemente en unas tres o cuatro semanas”, pero advirtió de que la compañía “se va a enfrentar a una situación muy complicada para mantener su actividad durante el concurso”.
A la importante deuda acumulada –superior a 260 millones de euros de los que más de la mitad corresponden a la SEPI–, se suma el hecho de que “la empresa no es capaz de generar ingresos suficientes para sostener la producción y la huelga está deteriorando sensiblemente nuestra fiabilidad como proveedores. Esto provoca que apenas tengamos ingresos para atender los pagos corrientes de este mes de mayo”, avisó la compañía en su escrito.
En este contexto, la mayoría del comité de la planta de Trapagaran apuntó, tras la reunión del miércoles con la dirección, que la empresa confía en poder empezar a comprar acero para la factoría vizcaína en cuanto llegue la administración concursal.
Tensión en los accesos a la planta de Amurrio
Con el ERE con 242 bajas voluntarias suspendido como consecuencia de la solicitud de concurso de acreedores, la dirección de Tubos Reunidos ha advertido de que ahora será la administración concursal la que decida sobre las medidas laborales que correspondan y que podrían ser, subrayó, “más exigentes para limitar el deterioro económico de la empresa”.
Y en este ambiente, la tensión fue el jueves la protagonista a primera hora en el acceso de la planta de Amurrio, donde se desplegó un importante operativo policial de Ertzaintza y Policía Local. El grupo de trabajadores convocante de la asamblea había quedado poco antes de las 8.00 horas en la estación de Amurrio-Iparralde y desde allí fueron caminando hasta la factoría y accedieron a las instalaciones en grupos escoltados por la Ertzaintza.
Trabajadores favorables a seguir con la huelga les recibieron con pitos y gritos, se vivieron cruces de reproches, pero sin que se registraran incidentes.