El 7 de mayo de 1979, hace hoy 47 años, siete alavesas hicieron historia al tomar posesión como procuradoras en las Juntas Generales, constituidas por primera vez tras la muerte de Franco. Su elección aún no había sido directa, sino a través de las concejalías de los municipios, pero su irrupción en la Cámara foral supuso un hito tras los oscuros años de la dictadura para los derechos de todas las mujeres.

Lourdes Aburto, María Jesús López de Vergara –ambas del PNV–, Rosario Muela –UCD–, Cristina Valverde –PSE–, Begoña Zunzarren –Gure Aukera– y las ya fallecidas María Jesús Aguirre y Mercedes Villacián –las dos del PNV– fueron aquellas pioneras, a las que a lo largo de esa primera legislatura de la democracia se unirían tres más: Milagros Gobantes, Begoña Rebuelta y María Ángeles Tauste.

María Jesús López de Vergara, una de las pioneras que tomará parte en el acto Alex Larretxi

López de Vergara, a sus 85 años para 86, recuerda con lucidez los sentimientos de “sorpresa” e “ilusión” que le asaltaron al ser designada representante de la cuadrilla de Zuia en las Juntas, en una época política convulsa aunque caracterizada, según su experiencia, por el “buen talante” existente entre las distintas siglas políticas, “quizá mejor que ahora en ciertas cosas”. Una realidad muy distinta, eso sí, a la que la mujer vivía por aquel entonces en su día a día por el mero hecho de serlo. “En aquellos tiempos no se le daba ninguna importancia. Siempre iban los hombres por delante. Pero ahí estábamos presentes”, rememora López de Vergara, con orgullo, desde su Legutio natal.

López de Vergara, que recién concluido el franquismo había sido presidenta de la gestora del pueblo y, tras las primeras elecciones municipales, teniente de alcalde, dejó la política activa a los pocos años por distintas circunstancias familiares, pero no olvida una etapa de necesarios “acuerdos” entre diferentes “por el interés compartido de que las cosas salieran”.

Unos años marcados, lógicamente también, por una incipiente visibilización de la mujer en la vida institucional que serviría para abrir camino a otras muchas políticas más con el paso de los años, y no solamente en las Juntas. “Por mucha queja que tengamos, hemos mejorado mucho. Para mí no se puede comparar”, apunta López de Vergara, que ahora disfruta de su tiempo trabajando en la huerta y con sus familiares y amistades.

La Cámara alavesa va a homenajear esta tarde (18.00 horas) no solo a aquellas primeras procuradoras de la era democrática, sino a las cerca de 120 mujeres de todas las siglas políticas que han ido tomando su testigo hasta hoy en un acto “sencillo, pero con mucho fondo” impulsado por su grupo de Igualdad y en colaboración con la Escuela de Artes y Oficios. Un tributo que López de Vergara acogió entre la “sorpresa” y la “ilusión”, y en el que espera celebrar más de un emotivo reencuentro.

Junto a ella, y de entre aquellas pioneras, ha confirmado su asistencia al acto Lourdes Aburto, que también formó parte del grupo juntero del PNV en aquella primera legislatura. A ellas se unirán familiares de algunas procuradoras históricas ya desaparecidas y buena parte de las mujeres que han sido parte de la Cámara a lo largo de sus 12 legislaturas.

Retroceso

La consolidación de la presencia femenina en el parlamento alavés no fue, con todo, un camino de rosas. Valga el dato de que la segunda legislatura de la Cámara (1983-1987) arrancaría con un Pleno compuesto íntegramente por hombres, 56, tras los primeros comicios forales al uso. Hubo que esperar más de un año para ver de nuevo a una mujer formar parte del legislativo, la ya fallecida Begoña Rebuelta –PNV–, que había tenido un breve periplo durante el primer ciclo legislativo. El 20 de diciembre de 1984 las Juntas celebraron otro hito en su historia al convertirse la propia Rebuelta en la primera mujer elegida integrante de la Mesa. A la política jeltzale le seguirían a lo largo de aquella legislatura como procuradoras otro nombre ya bien conocido en el Pleno, el de su compañera Lourdes Aburto, y Casimira González Amado, del grupo socialista.

Aún tendrían que pasar 15 años más, eso sí, para que las Juntas contaran por fin con una mujer al frente. Fue el 6 de julio de 1999, casi dos décadas después del restablecimiento de la institución tras la dictadura, cuando Xesqui Castañer, igualmente del PSE, se convertiría en la primera presidenta de la Cámara. Castañer, fallecida en 2018, abrió un nuevo camino en el legislativo que seguiría solo un mandato después su compañera de formación María Teresa Rodríguez Barahona, que también tomará parte en el acto de hoy y ha atendido por teléfono desde Logroño, su actual lugar de residencia, a este periódico.

María Teresa Rodríguez Barahona, segunda presidenta de las Juntas. Redacción DNA

“Importa poner de manifiesto la aportación que han hecho las mujeres a la política en Álava. Porque falta por escribir la historia política de lo que ha ocurrido con nosotras”, remarca quien fuese la segunda presidenta de la historia de las Juntas, que a sus 76 años se encuentra en un intenso “modo júbilo” –según bromea–, trabajando en un programa de apoyo a las personas en situación de soledad no deseada y colaborando con la ONG Manos Unidas.

Rodríguez Barahona rememora el “honor” y el “orgullo” que para ella supusieron ser elegida cabeza visible de la Cámara el 13 de junio de 2003, en unos momentos políticos “complicados”, y en un ámbito aún masculinizado. “Ya éramos un 25% de mujeres, un dato importante, pero muy por debajo de la paridad actual. Ahora, Álava está en una situación absolutamente idónea en términos de representación pública, aunque todavía faltan cosas”, remarca la expolítica.

Una amplia representación

Al menos en las Juntas, los avances en términos de igualdad han sido más que palpables de un tiempo a esta parte. En la legislatura actual, siete de las doce comisiones del legislativo están presididas por mujeres, y tres de las cinco personas que conforman la Mesa también lo son. Empezando por la actual presidenta del parlamento alavés, la jeltzale Irma Basterra, designada como tal el 19 de junio de 2023.

Irma Basterra, actual presidenta de la Cámara, abre una puerta de la sede foral. Pilar Barco

Llevar un legislativo es algo de mucho peso, por eso viví ese día con mucha intensidad y responsabilidad. Lo que hace este cargo es trasladar el liderazgo femenino al núcleo duro. Porque hasta hace no tanto tiempo, la influencia de las mujeres estaba limitada a un espacio más informal”, remarca a DNA Basterra, que afronta el homenaje de esta tarde “con mucha emoción”. “Pensábamos que era el momento idóneo para hacer el homenaje. No solo por el simbolismo de la fecha, sino porque desde altavoces de la ultraderecha tristemente se está banalizando la defensa de la igualdad, el papel de las mujeres en la construcción económica, social, política y cultural de la sociedad y hasta la violencia machista”, razona.

Pero el camino abierto por López de Vergara o Rodríguez Barahona, seguido en tiempos más recientes por la propia Basterra, no tiene fin. Otro ejemplo lo personifica Ainhoa Sagarduy, que sin ser política como el resto se convirtió en la recta final de la anterior legislatura en la primera letrada mayor de la historia de la Cámara foral tras la jubilación de José Ramón García Plazaola en noviembre de 2024. Sagarduy entró por primera vez a trabajar en las Juntas, a las que considera su “segunda casa”, en 2003, y tras pasar después por varios puestos y también instituciones, tomó su actual cargo con una mezcla de “honor y responsabilidad”.

Ainhoa Sagarduy es la primera letrada mayor de la Cámara foral. Pilar Barco

Sagarduy es, también, integrante del grupo de Igualdad de las Juntas que ha impulsado el homenaje de hoy. Un acto que afronta “con mucha ilusión” y como un paso necesario más en la construcción de una institución más igualitaria. “En los niveles inferiores, por ejemplo el de administrativas, siempre ha habido más mujeres, pero los superiores siempre han sido de hombres. Siempre. Así que ahí vamos. Yo no era muy consciente, pero poco a poco vamos rompiendo los techos de cristal”, celebra la letrada mayor.