El sector ferroviario refuerza su arraigo en Álava y su cartera de pedidos
La entrada de la Fundación Vital en Talgo y la consolidación de un polo de ingeniería y fabricación líder en el Valle de Ayala definen un ecosistema que exporta tecnología a los cinco continentes
Pese a las últimas malas noticias derivadas de la actividad del sector industrial en Álava, este sigue aportando gran parte de la riqueza que se genera en el territorio. Según los informes sobre PIB elaborados por Eustat en diciembre de 2025, la actividad fabril es el motor de la economía alavesa y su rasgo principal, representando aproximadamente el 33% de su Valor Añadido Bruto –la media vasca se queda en el 24,1%–. Dentro de esa realidad, hay un subsector que ha adquirido un protagonismo inusitado por los movimientos societarios que ha protagonizado. Y por su capacidad exportadora y de creación de valor añadido, que lo convierten en una de las patas de la economía alavesa. Este es el sector ferroviario.
Talgo fabricará 20 nuevos trenes de alta velocidad para Arabia Saudí
Lejos de ser un tejido disperso, el territorio ha consolidado un ecosistema de alta especialización que abarca desde la fabricación de material rodante hasta la ingeniería crítica de infraestructuras ferroviarias. Este subsector destaca por su capacidad técnica y por un reciente movimiento de capital local destinado a asegurar su permanencia en el territorio histórico.
Talgo ha iniciado 2026 con la adjudicación de un contrato en Arabia Saudí para el suministro de 20 trenes de alta velocidad por 1.332 millones de euros.
La planta de Talgo en Ribabellosa, centro de producción del grupo, ha dado un paso definitivo hacia su estabilidad. Tras los movimientos en el mercado de valores, el consorcio liderado por Sidenor –con el respaldo del Gobierno Vasco a través del fondo Finkatuz– ha integrado en su accionariado a la Fundación Vital. La entidad alavesa ha aportado 20 millones de euros, una operación dirigida a garantizar el arraigo industrial y el regreso de la sede fiscal a Álava.
En el plano operativo, la factoría responde a una exigencia productiva sin precedentes. Según los hechos relevantes remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Talgo ha iniciado 2026 con la adjudicación de un contrato en Arabia Saudí para el suministro de 20 trenes de alta velocidad por 1.332 millones de euros. Este pedido asegura la carga de trabajo para los cerca de 700 profesionales de la plantilla de Ribabellosa.
La empresa ferroviaria alcanzó un récord de 669 millones de euros en ingresos en 2024. En principio, el 75-80% de su cartera de pedidos es internacional.
Los cambios societarios ligados al presente de Talgo han logrado el traslado de la sede social de la empresa a Vitoria.
Otros actores
Pese al volumen de esas cifras, la realidad dicta que el ecosistema empresarial ligado al subsector ferroviario de Álava no se limita a la transformación del acero. De hecho, las evidencias dictan que las grandes empresas se apoyan en una red de ingenierías que ayudan con su trabajo. Firmas de consultoría e ingeniería industrial, muchas de ellas ubicadas en el Parque Tecnológico de Álava (Miñano) y en el entorno de la capital alavesa, desempeñan un papel crítico en el diseño de sistemas eléctricos, señalización y estructuras ligeras. Estas ingenierías locales colaboran estrechamente con las plantas tractoras en procesos de digitalización y en la integración de tecnologías de propulsión limpia, como el hidrógeno. A este tejido privado se suma la aportación del centro tecnológico Tecnalia, que desde sus sedes en Álava desarrolla proyectos de materiales compuestos y gemelos digitales para el mantenimiento predictivo. Esta infraestructura técnica permite que los proyectos que se ejecutan en las plantas de Ribabellosa o Amurrio nazcan de diseños y cálculos realizados por ingenieros locales, cerrando el ciclo de la cadena de valor sin salir del territorio.
Consultoras e ingenierías, muchas de ellas en Miñano, desempeñan un papel crítico en el diseño de sistemas eléctricos, señalización y estructuras.
Especialización
Complementando el diseño y el material rodante, el valle de Ayala, en boga en estas fechas por todo lo que acontece con la crisis de Tubos Reunidos, se posiciona como el referente mundial en aparatos de vía.
En ese ámbito, hay nombres y apellidos concretos que con su saber hacer han logrado hacerse un hueco en los mercados. Por un lado, la primigenia Jez Sistemas Ferroviarios, cuya sede corporativa se encuentra en Llodio. Su fórmula de éxito comenzó en solitario, para aliarse con posterioridad en una joint venture con la multinacional austriaca Voestalpine. La ayalesa es un centro de alta ingeniería especializado en desvíos y cruzamientos de alta velocidad. En la actualidad, su denominación es Voestalpine Railway Systems JEZ, S.L.U., consolidándose como parte fundamental del grupo Voestalpine Railway Systems, líder mundial en sistemas ferroviario. Se dedica al diseño, la fabricación, el suministro y el mantenimiento de todo tipo de corazones de acero al manganeso y sistemas de aparatos de vía para ferrocarriles y tranvías.
Talgo incrementa su flota en Arabia Saudí con un nuevo contrato de 1.332 millones
Aparte, en el valle también se encuentra Amurrio Ferrocarril y Equipos, con sede corporativa en el municipio de Amurrio. Es una compañía familiar que, según datos de la agencia SPRI, exporta el 70% de su producción, especializándose en soluciones a medida para entornos de carga pesada y puertos. En principio, su especialidad consiste en la elaboración de aparatos de vía para todo tipo de trazados.
La aparición de varios socios vascos, entre ellos, Fundación Vital, ha insuflado nuevos aires a una empresa capaz de aportar gran valor añadido desde su factoría productiva en la localidad de Ribabellosa.
Entre unas y otras empresas, la realidad apunta hacia la relevancia económica de la industria ferroviaria en Álava. En líneas generales y según datos del Eustat (Instituto Vasco de Estadística), la industria aporta más del 30% del PIB alavés, una cifra que en las comarcas de Ayala y la Ribera Baja se eleva significativamente. El ferrocarril emerge como otro pulmón industrial del territorio, aportando estabilidad gracias a la naturaleza de sus contratos de largo recorrido.
De hecho, tras la incorporación del contrato saudí de 2026, la cartera total del grupo Talgo se sitúa en los 6.000 millones de euros, según informes financieros. La facturación anual reportada a la CNMV supera los 650 millones de euros, gran parte de los cuales se vinculan a la actividad de Ribabellosa.
Por su parte, el polo de Ayala mantiene una facturación agregada superior a los 150 millones de euros anuales, de acuerdo con el Registro Mercantil. Su resiliencia reside en la exportación: al operar en más de 60 países, compensan las fluctuaciones de la licitación pública doméstica.
La patronal SEA Empresas Alavesas estima que, en esta industria, el efecto multiplicador es de 2,5 empleos indirectos por cada uno directo. Bajo esta métrica, la actividad de estas plantas y de las ingenierías vinculadas sustenta a aproximadamente 4.200 profesionales en Álava, desde auxiliares de fabricación hasta especialistas en software ferroviario.
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