El peligroso cruce de las carreteras A-2134 y A-4001, en el municipio alavés de Zurbano, ha sido escenario de 13 accidentes de tráfico con personas heridas en una década, concretamente entre los años 2015 y 2024.
"Consciente" de que se trata de un punto "conflictivo", la Diputación Foral de Álava ha llevado a cabo a lo largo de este tiempo diferentes intervenciones para mejorar su seguridad, como limitar la velocidad, prohibir los adelantamientos o instalar nuevos sistemas de iluminación.
La reforma, 'sine die'
Y aunque la solución definitiva a los problemas que genera esta intersección pasaría por una reforma integral de la propia A-2134, una obra ya recogida en el Plan Integral de Carreteras de Álava (PICA), esta intervención no puede acometerse hasta que no se defina el nudo ferroviario de Arkaute, pues la zona del cruce está afectada por estos trabajos vinculados a la llegada del TAV.
En este contexto, el Departamento foral de Infraestructuras Viarias y Movilidad Sostenible tiene ya sobre la mesa una solución "nunca antes puesta en marcha" en la red viaria del territorio, y que podrá ejecutarse con mucha mayor celeridad, para dar un plus de comodidad y, sobre todo, de seguridad a esta intersección.
Se trata de la pigmentación de los carriles que distribuyen el tráfico en el cruce, una medida que el ente foral alavés quiere poner en marcha “en el tiempo más breve posible” siempre que el análisis que ya está llevando a cabo determine que es “viable y oportuna”, según ha avanzado este lunes el diputado del ramo, el socialista Jon Nogales.
La solución pasaría por aplicar colores distintos al pavimento de la calzada para “llamar más la atención, aún más si cabe, del conductor sobre la vía”.
Nogales ha explicado en la comisión de su área celebrada en las Juntas Generales que la Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda esta medida, que ya se ha ensayado en carreteras de Castilla y León, Murcia o Canarias y puede llegar a reducir la siniestralidad hasta un 35%.
Lo relevante es que se trata de una actuación que “puede aplicarse en el corto plazo”, en palabras del diputado, cuyo departamento mantiene además una estrecha “colaboración” con la dirección de Tráfico del Gobierno Vasco para la realización periódica de controles de velocidad mediante radares móviles en la zona.
Problema "estructural"
El procurador Iñaki Ullibarri (EH Bildu), encargado de solicitar la comparecencia de Nogales, ha lamentado que la solución definitiva a los inconvenientes que genera este cruce no vaya a implementarse como mínimo hasta dentro de “tres o cuatro años” mediante su reforma.
Y ha remarcado que el problema de la intersección es “estructural” y “no se soluciona con más señales, con más pintura o más luz”, pese a que Nogales ha justificado que los últimos accidentes registrados en esta zona, en todos los casos, han sido causados por el factor humano, nunca por motivos inherentes al estado de la vía.
Más de la mitad, el 54% del total, se debió a que el conductor no respetó la prioridad de circulación, según los datos aportados por el diputado foral.
“Si el 54% de los accidentes son por no respetar la prioridad, es porque ese cruce es excesivamente complicado y la gente no sabe cómo actuar”, ha remarcado Ullibarri. “La gente duda, y la duda se convierte en imprudencia”, ha zanjado después.