Eugene Omoruyi (Benín, 1997) o Eugenio, como muchos vitorianos lo han rebautizado ya tras tres meses en el el Kosner Baskonia, fue uno de los héroes del reciente título copero en Valencia. En tiempo récord, se ha ganado el cariño del Buesa Arena y se ha convertido en uno de los jugadores más determinantes de un equipo al que ha aportado energía defensiva, inteligencia, visión de juego y capacidad anotadora entre otras tantas facetas de su variado repertorio. El polivalente interior nigeriano, que se revaloriza cada vez que salta a la cancha, repasa con DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA el inolvidable título y pone el foco en lo que está por venir este curso.

¿Se ha recuperado ya de la celebración de la Copa del Rey? 

Sí, me he recuperado. Estamos ya de vuelta mentalmente.

¿Cómo ha sido para usted la experiencia de competir en la Copa por primera vez y ganarla? 

Fue fantástico. Llegamos con altas expectativas, entendiendo el juego y con el objetivo común de ganar la Copa del Rey. El poder después salir a la cancha y ejecutar lo que queríamos a un alto nivel fue muy grande para nosotros. Hicimos felices a nuestros aficionados a la vez que nos hicimos felices a nosotros mismos y a nuestras familias, así que no se puede pedir más.

¿Qué le sorprendió más, el ambiente en Valencia o la celebración en Vitoria? 

Tenemos una afición fantástica, son geniales y sentimos su apoyo cada noche. Ir a Valencia a jugar la Copa y verlos a todos ahí fue un momento hermoso. Creo que fue el impulso de energía y moral que necesitábamos en ese momento. Definitivamente, nos ayudó a llegar a la cima y a rendir al más alto nivel.

¿Cómo consigue el equipo ahora volver a centrarse en la competición después de todas estas emociones? 

Ocurrió hace dos semanas y ya hemos pasado página. Todos tenemos una serie de objetivos comunes y ese era uno de ellos. Ahora podemos tacharlo en la lista y es el momento de volver a ponerse manos a la obra, completar un buen final de temporada y seguir peleando cada noche.

¿Cuáles son esos objetivos que quedan en la lista? 

El principal ahora es centrarse en ganar cada partido. Mirar demasiado hacia el futuro es contraproducente para conseguir nuestros objetivos. Tenemos que mantenernos concentrados y entender que cada partido es un nuevo reto. Si lo afrontamos y ejecutamos así, al final de la temporada estaremos donde queremos estar.

“No me gusta ver la palabra pívot junto a mi nombre; soy un ‘tres’ o un ‘cuatro’, aunque no me importa jugar ahí si ayuda al equipo”

¿Puede este equipo pelear por ganar también la ACB o son palabras mayores? 

No, podemos luchar. Lo daremos todo. Lo damos todo por nuestros aficionados y con la manera en la que nos apoyan tenemos que terminar la temporada fuertes. La mentalidad que tuvimos en la Copa es la misma que llevaremos a un hipotético play off.

¿Por qué cree que en la Euroliga no le han salido las cosas al equipo? 

No lo sé, yo llegué a mitad de la temporada y eso tal vez habría que preguntárselo al entrenador. Desde mi perspectiva, creo que estamos creciendo, hemos pasado por diferentes dificultades y hemos aprendido de los errores que ocurrieron en el inicio. Creo que todos, incluido yo, mejoramos con cada partido, nos sentimos más cómodos y llegamos a la Copa con más nivel que el que teníamos al comienzo del curso y en esas primeras jornadas de Euroliga.

Ya era uno de los favoritos de la afición antes de la Copa y ahora incluso tiene su propia canción con el “Eugenio es vitoriano”.

Lo sé, sí. La conexión con los seguidores ha sido fantástica. Desde que llegué aquí lo he dado todo y siempre intento echarme a la afición a la espalda y contagiarles esa energía. Amo poder jugar cada día a baloncesto y doy las gracias a Dios por poder hacerlo, no todos tienen esa suerte. Creo que cuando ven la energía y las ganas que pongo en lo que hago lo agradecen y yo también estoy agradecido por todo lo que me han ayudado. El cántico es fantástico, pero a lo que más importancia le doy yo es a ese apoyo. 

Se habla mucho de que la clave para la victoria fue que el Baskonia jugó como un equipo. ¿Está de acuerdo? 

Sí, estoy de acuerdo. Para ganar la Copa y para tener éxito en el baloncesto tienes que jugar como un equipo. El baloncesto no es un deporte de una sola persona. Tienes que ser consciente de que es un deporte en el que todo lo tienes que hacer en grupo y eso viene también de pasar tiempo juntos dentro y fuera de la cancha. Hacer cosas juntos refuerza los lazos y eso se nota también a la hora de jugar. Luego cuando compites todos reman en la misma dirección hacia un mismo objetivo común.

¿Es tan bueno el ambiente dentro del vestuario como parece? 

Sí, es fantástico. Llegamos como compañeros, pero ahora nos llamamos hermanos los unos a los otros. Ha sido genial poder ir a comer juntos, pasar tiempo juntos, hablar, jugar a cartas... Son pequeñas cosas que nos han ayudado en nuestro éxito en la Copa. Está siendo una temporada larga. Las heridas nos han enseñado mucho y sabemos que cada noche tenemos que ir todos a una.

“Cuando la afición ve las ganas y la energía que pongo lo agradece y yo también estoy agradecido por cómo me han acogido”

¿Es el trabajo de Galbiati uno de los motivos de ese buen ambiente? 

Sí, el entrenador es genial. Siempre nos conecta y tiene a todos en cuenta, pero también realiza las correcciones que necesitamos para ser mejores y llegar a la cima. Todos lo respetamos y puedo hablar por todo el equipo. El modo en el que vive el baloncesto y la energía que lleva cada día nos contagia y nos permite llevar esa energía nosotros mismos. Además, personalmente me ha ayudado a crecer como a jugador y a rendir al máximo nivel. Es mi hombre. 

¿Qué compañero le ha llamado más la atención desde que llegó? 

Ninguno. Todos me han acogido con los brazos abiertos. Yo soy una persona cercana, a la que le gusta crear camaradería dentro del equipo. Intento que todos se diviertan y puedan ser ellos mismos. Ha sido uno de mis objetivos desde que llegué. Me gusta entrar en el vestuario con una sonrisa, bromear y transmitir alegría. Aquí no hay pequeños grupos, todos somos uno y eso es maravilloso.

Con su rendimiento y la recaída de Sedekerskis ya no hay dudas de que se quedará hasta el final de temporada aunque amplió su contrato sólo por dos meses más... 

Sí, bueno, yo intento ir partido a partido. Para mí lo más importante es que Tadas se recupere, es nuestro capitán y lo necesitamos. No pienso en el final de temporada, prefiero centrarme en cada partido. Soy un alma libre que ama el baloncesto en ese sentido, no miro contratos. Quiero darlo todo, por mí, por los aficionados y por mi familia, y la única manera de hacerlo es centrarme en el día a día. 

¿Le gustaría seguir aquí la siguiente temporada? ¿Es feliz en el Baskonia? 

Sí, estoy feliz aquí. La ciudad y los aficionados me han recibido con los brazos abiertos y también el cuerpo técnico y los jugadores. Depende de la dirección deportiva, pero me encanta el Baskonia y estoy feliz de estar aquí.

¿No ha habido ningún contacto con la dirección deportiva para renovar?

Como decía, ese trabajo se lo dejo a mi agente y al club. Para mí lo más importante son los partidos. Me gusta darlo todo por el baloncesto, Dios y mi familia. Todo lo que suceda alrededor de eso sé que Dios estará protegiéndome.

¿Esperaba encajar tan bien en el Baskonia y en el baloncesto europeo? 

No lo sé. Vine sin expectativas, sólo con la idea de ayudar al equipo a ganar. Como decía, tuve una bienvenida calurosa y mis compañeros me facilitaron la adaptación y poder hacer mi juego. Cada día soy un poco mejor, estamos creciendo juntos y mi expectativa es poder seguir rindiendo al máximo nivel y mostrando nuestro talento.

¿Cuando se le fichó fue la primera vez que le contactó el Baskonia o ya habían hablado en verano? 

No lo sé realmente. Lo único que sabía era que iba a ir a Dubái y no me quejé. ¿A quién no le gustaría ir a Dubái? Eso sí, si no podía jugar en la NBA siempre he querido competir en la Euroliga, así que poder estar aquí ahora es genial.

“Mucha gente no lo sabía, pero siempre he sido un gran pasador; en la NBA tienes que ceñirte a un rol y aquí he podido mostrarlo”

¿En algún momento de su carrera imaginó estar jugando como pívot? 

Antes de nada, tenemos que hablar sobre eso. No me gusta ver la palabra pívot junto a mi nombre, no soy un pívot. Sin embargo, en una situación como la actual con tantas lesiones no me importa jugar como cinco para ayudar a mis compañeros. Soy más un tres o un cuatro, esas son las posiciones que encajan conmigo. Me gusta penetrar desde el puesto de alero y hacer mi trabajo como ala-pívot en función de quién es el jugador que me defiende. No me gusta la conversación del pívot, pero es algo que se corregirá pronto, punto (risas).

Podría jugar incluso como base con su visión de juego. 

Siempre he dicho que uno de mis ídolos de joven era Draymond Green. Siempre me fijé en él y en lo bueno que era pasando el balón y encontrando a sus compañeros liberados. Y eso es lo que quiero hacer yo. Quiero ser un líder, un jugador conocido por ser capaz de pasar, tirar hacer mates, bandejas, defender... Ser capaz de cambiar el juego, en definitiva. Siempre me he visto como un jugador sin posición que puede hacer muchas cosas. Mucha gente no conocía mi habilidad para el pase, pero es algo que llevo haciendo desde joven. En la NBA, sin embargo, tienes que ceñirte a tu rol y Europa me ha permitido abrir esa parte de mi juego.

¿Sigue haciendo falta un pívot para cubrir la baja de Diop? 

No lo sé, yo no soy quien construye el equipo. Lo que sí sé es que quien venga más le vale estar preparado, el puesto de pívot no es fácil.

¿Cuál es su enfoque ahora mismo? 

Sólo seguir mejorando cada día. Ser una persona mejor y entender que hay una vida después del baloncesto. Nuestra familia está fuera del campo. ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi familia cuando no estoy en la cancha? ¿Qué puedo hacer para ayudar a los aficionados? Cuando ves la cara de todos, las lágrimas y las emociones después de ganar la Copa te das cuenta de que Dios nos ha bendecido con el talento de poner sonrisas y alegría a las vidas de las personas. Eso es lo más importante, creo.