En un escenario global protagonizado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica y los cambios sociales y económicos, la formación se ha consolidado como uno de los principales motores de desarrollo en Álava. El territorio, con una sólida tradición industrial y una clara vocación innovadora, encuentra en la capacitación de su capital humano la clave para afrontar los retos del presente y anticiparse a los que vendrán en un futuro que cada vez se antoja más inmediato.
El mercado laboral ya no es lo que era hace unas décadas e incluso unos años. La digitalización, la automatización y la irrupción de nuevas tecnologías han transformado profundamente la manera de trabajar, pero también las competencias que se demandan hoy en día en nuestras empresas.
Y este contexto afecta especialmente a las nuevas generaciones, que se enfrentan a un entorno más complejo, dinámico y competitivo. En este sentido, la formación deja de ser una etapa concreta de la vida para convertirse en un proceso continuo, flexible y adaptado a las necesidades cambiantes de la sociedad. Una idea que se puso en valor el pasado martes en la mesa sectorial organizada por DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA y donde con cuatro agentes implicados se habló de la formación como motor del futuro y del desarrollo de Álava.
Así bajo la batuta del director del diario, César Martín, tuvimos la suerte de escuchar a Inge Gorostiaga, directora de transformación digital y aprendizajes avanzados de Gobierno Vasco; Xabier López de Santiago, dirección Innovación Y Relaciones Externas de EGIBIDE; Mikel Arnáez; director de Eraiki Taldea y Celia Haro, responsable de Comunicación de GRUPO EDH.
Para estar orgullosos
En este camino, la Formación Profesional de Euskadi se ha consolidado como todo un referente gracias a su capacidad para adaptarse a las demandas del tejido productivo, su enfoque práctico y su estrecha relación con las empresas que la convierten en una herramienta esencial para mejorar la empleabilidad y la competitividad.
Álava, en particular, ha sabido aprovechar este modelo para fortalecer sectores estratégicos que cada vez crecen más y generar oportunidades reales de inserción laboral en un mapa profesional que sobre todo está dominado por los ámbitos de la automoción, la aeronáutica o la logística.
En este sentido, como quedó patente en esta mesa de debate, la transformación tecnológica es, sin duda, uno de los grandes ejes de este cambio y, por ejemplo, lejos de entender la IA como una amenaza, cada vez se percibe más como una aliada.
Utilizada desde un enfoque constructivo y complementario, la inteligencia artificial permite optimizar procesos, mejorar la toma de decisiones y liberar tiempo para tareas de mayor valor añadido. Pero su verdadero potencial radica en su capacidad para fomentar el pensamiento crítico como recordaron los ponentes de esta cita.
Todos de la mano
Hoy en día, las empresas no solo buscan perfiles técnicos cualificados, sino también profesionales versátiles, con capacidad de aprendizaje continuo y habilidades sociales. La colaboración entre empresas, centros de formación e instituciones resulta imprescindible. Este vínculo permite ajustar los contenidos educativos a las necesidades reales del mercado, reducir la brecha entre formación y empleo y facilitar la transición de los estudiantes al mundo laboral; también y sobre todo de los que cuentan con necesidades educativas especiales.
Y es que, entre todos juntos, se construirá el futuro que queremos para el territorio en clave de desarrollo, competitividad y resiliencia.