Las vacaciones de verano ya están llegando a su fin y son muchos los que regresan de largos viajes por el mundo para reincorporarse a la rutina habitual. Pero son cada vez más los que esperan al mes de septiembre para disfrutar de un tiempo de asueto y buscar destinos que ya empiecen a vaciarse de otros viajeros y que, con el final de la temporada, pueden tener unos precios más asequibles.
Pero durante este trajín de idas y venidas, muchos de los que viajan tendrán problemas de jet lag cuando se bajen del avión y se acomoden al horario y al ritmo de vida de su lugar de destino. Es la consecuencia de atravesar rápidamente varios husos horarios, obligando al cuerpo a una brusca adaptación.
El temido jet lag es esa sensación de cansancio que puede arruinar los primeros días de un viaje largamente esperado y que, muy a nuestro pesar, por regla general no dura demasiados días como para que nos dé tiempo a recuperarnos.
Por eso, como en muchas otras ocasiones, la mejor medida que podemos adoptar es la prevención, poner en marcha algunos pequeños recursos que nos permitan eludir el jet lag o, al menos, reducir al máximo sus efectos.
Estos son seis trucos que podemos llevar a cabo:
Comer ligero
Los primeros días del viaje vienen con emoción… y con desajustes. Tu cuerpo también se está adaptando, así que, aunque tengas ganas de probarlo todo, la mejor medida preventiva es comer ligero. De esta manera se podrá evitar la somnolencia siestera que puede incrementar las posibilidades de quedarte dormido en cualquier rincón o de sentirte pesado. En destinos de Centroamérica, como Costa Rica, por ejemplo, o Asia, con Vietnam como destino estrella, debes tener en cuenta que la comida local puede ser más contundente o diferente a lo que estás acostumbrado. Mejor empezar suave y darle tiempo al cuerpo.
Evita espacios con poca luz
Durante los primeros días, es mejor no planear visitas a museos, eventos tranquilos o actividades en interiores con poca iluminación que requieran mucha concentración. Deja esas experiencias para cuando estés más despierto y adaptado al nuevo horario, así las disfrutarás mejor.
Mantente activo y socializa
Estar en contacto con otras personas y participar en actividades al aire libre ayuda a mantener tu mente y cuerpo despiertos. Interactuar con gente de tu alrededor y estar en constante movimiento puede reducir la sensación de fatiga y ayudar a que tu mente y cuerpo se adapten más rápido al nuevo horario.
Di no al alcohol y al exceso de cafeína
Aunque el café puede darte un impulso temporal gracias a la cafeína, esa energía suele desaparecer rápidamente, dejándote más cansado. El alcohol, por su parte, puede alterar tu sueño y aumentar la sensación de agotamiento.
Controla tus horas de sueño durante el vuelo
Dormir todo el trayecto, especialmente si aterrizas de día, puede desorientar tu reloj biológico. Lo ideal es hacer siestas cortas para mantenerte alerta al llegar, pero no tanto como para que luego te cueste dormir bien por la noche y reajustar tu ritmo.
El jet lag se evita el día anterior
El día anterior del viaje, intenta descansar bien. Esto te ayudará a empezar con ganas y disfrutar al máximo. Apaga el móvil, evita café o alcohol y crea un ambiente tranquilo con música suave o luz tenue. Así, tu cuerpo estará listo para adaptarse mejor al cambio horario y el jet lag pesará menos.
Para que el jet lag no te frene, empieza con estos pequeños actos antes y durante el viaje. De esta manera, el cambio de hora y la adaptación al nuevo ritmo será más suave y más sencilla. Con un poco de cuidado preventivo, los rimeros días en tu destino vacacional serán más agradable y podrá aprovecharlos al máximo sin problemas.