Los 14 pasajeros españoles ingresan en el Hospital Gómez Ulla para hacer la cuarentena
El operativo de evacuación de las 23 nacionalidades concluirá este lunes por la tarde con el despegue del último vuelo hacia Australia. Sanidad confirma que todos los rescatados se encuentran asintomáticos
Los 14 ciudadanos españoles evacuados del crucero MV Hondius están ya en Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla (Madrid) para iniciar una cuarentena preventiva de hasta 42 días tras el brote de hantavirus detectado a bordo. El grupo, compuesto por 13 pasajeros y un tripulante, se encuentra actualmente asintomático y permanecerá bajo estricta vigilancia médica en una planta aislada. El operativo, calificado de “éxito” por el Ministerio de Sanidad, se ha desarrollado siguiendo un cronograma milimétrico para evitar cualquier contacto con la población civil. A las 06.30 horas, el MV Hondius fondeó en el puerto de Granadilla (Tenerife) escoltado por un remolcador y lanchas de los prácticos.
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La operación estuvo a punto de frustrarse debido a la negativa de última hora del presidente canario, Fernando Clavijo, a autorizar el fondeo del buque. Clavijo rompió el consenso alcanzado previamente con los ministerios de Sanidad e Interior al anunciar –apenas seis horas antes de la llegada prevista del crucero– que prohibía su entrada en aguas canarias a pesar de no tener competencias para ello. El titular del Ejecutivo canario justificó este veto alegando una “falta de informes técnicos” y de garantías que certificaran un “riesgo cero” para la población local, llegando a declarar que no deseaba ser “cómplice de algo que pone en peligro la seguridad sanitaria” de las islas. Desde el Gobierno español se criticó duramente esta postura, acusando a Clavijo de lanzar mensajes alarmistas y de intentar boicotear una operación de importancia mundial coordinada con la OMS. Ante este desafío, la Dirección General de la Marina Mercante emitió una resolución de urgencia para anular el veto canario por razones de seguridad marítima y ayuda humanitaria.
Tras el fondeo, personal de Sanidad Exterior subió a bordo junto a expertos internacionales para realizar una evaluación epidemiológica individualizada de cada pasajero. Al confirmarse que el pasaje español seguía sin presentar síntomas compatibles con el virus, comenzó el desembarco en lanchas hacia el muelle de la terminal de contenedores, donde fueron recibidos por autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME). El convoy, escoltado en todo momento por la Guardia Civil, se dirigió directamente a la pista del aeropuerto de Tenerife Sur sin pasar por las terminales públicas.
Protocolo médico y aislamiento en el Gómez Ulla
Allí, los pasajeros fueron equipados con trajes de protección individual y sometidos a un proceso de desinfección antes de embarcar en un avión del Ejército del Aire que despegó a las 13.00 horas con destino a la base aérea de Torrejón de Ardoz. Al aterrizar en Madrid, los evacuados fueron trasladados en un convoy especial que llegó al Hospital Gómez Ulla minutos antes de las 16.30 horas. Accedieron al edificio por un circuito cerrado que incluía ascensores exclusivos y la desinfección inmediata de todas las áreas de tránsito para garantizar el aislamiento total respecto al resto de pacientes y personal del centro.
El hospital ha habilitado una planta específica y ha reforzado su plantilla con 90 profesionales dedicados exclusivamente a este grupo. El protocolo sanitario incluye la realización de pruebas diagnósticas iniciales, controles de temperatura dos veces al día y una monitorización clínica constante. En caso de que algún paciente manifieste síntomas de la cepa Andes del hantavirus, sería trasladado de inmediato a la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel situada en la planta 22 del mismo hospital.
Mientras tanto, la evacuación del resto de los 147 pasajeros internacionales continúa de forma escalonada. Tras los españoles, se priorizó la salida de los ciudadanos franceses hacia París y se espera que el operativo global concluya este lunes con el último vuelo de repatriación hacia Australia. El brote, que ha dejado hasta el momento tres fallecidos a bordo, sigue bajo investigación para determinar si el origen del contagio se produjo por la presencia de roedores en el buque o durante una de las escalas previas del crucero.
La evacuación no solo ha sido un reto logístico, sino que ha desatado una auténtica tormenta política marcada por el choque entre el Gobierno central y el Ejecutivo canario, así como por las duras críticas de PP y VOX. He aquí algunas de las perlas de la pugna partidista que sigue viciando una crisis sanitaria que, en estos momentos, copa el interés de medio mundo. El presidente canario sostiene la postura más beligerante contra Madrid, calificando la decisión de traer el buque a las islas como un acto “casi colonialista”. Desde el Ejecutivo, Pedro Sánchez defiende que ofrecer un “puerto seguro” al crucero es un “deber moral y legal” ante un organismo como la OMS, que solicitó formalmente la ayuda de España. Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García, acusa a Clavijo de intentar “boicotear una operación de importancia mundial” y de generar una alarma innecesaria en la población, asegurando que los protocolos garantizaban en todo momento el “riesgo cero” para los residentes canarios.
El Partido Popular (PP) por boca de varios portavoces sigue denunciando que la crisis se está gestionando con “caos, desorden y absoluta desconfianza”. Por su parte, Vox echa el resto llegando a culpar a Sánchez de “provocar una epidemia” para desviar la atención de la corrupción, aunque la formación ha suavizado su tono una vez que el operativo de evacuación se ha desarrollado sin incidentes. El Ejecutivo Sánchez, eso sí, ha encontrado el respaldo y la gratitud por la operación fuera de las fronteras de España, empezando por el presidente de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, siguiendo por varios de los países con pasajeros nacionales en el buque, como Países Bajos y Francia, loas a las que se ha sumado también el Vaticano. El lunes a la tarde está programado que el último avión en despegar del Aeropuerto de Tenerife Sur sea el que transporte a los pasajeros australianos, junto con ciudadanos de Nueva Zelanda y otros países de Asia.
El disparate político y los roedores que no nadan
El disparate político en la crisis sanitaria del hantavirus ha alcanzado cotas difíciles de justificar desde el punto de vista científico. La alarma la encendió el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, que de madrugada expresó su temor de que roedores pudiesen saltar del barco mientras estaba fondeado, cuando desde la tarde obraba en su poder un informe remitido por la Ministra de Sanidad en el que se aseguraban dos puntos. Uno, que no había roedor alguno en el MV Hondius. Y dos, que este tipo de roedores –endémicos de la zona andina– no suelen nadar.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha asegurado que “la ministra remitió informe al presidente de Canarias que indica que, conforme a las inspecciones realizadas por expertos a bordo, no se han detectado roedores y la probabilidad de que un roedor andino de hábitat montañoso embarque y alcance nadando la costa canaria es nula”. Padilla publica en la red ese informe, que asegura que el colilargo patagónico “no vive en zonas portuarias o cercanas a la costa”. Por ello, dice, “no es esperable que este roedor pudiera colonizar nuestro territorio si es que hubiera una remota posibilidad de su presencia en el crucero”. “Hay más de 500 cruceros al año procedentes de Argentina y Chile, donde habita el reservorio natural del virus; sin embargo, nunca se ha producido un brote por esta enfermedad en el territorio europeo”, añade.