Queda un año para las elecciones municipales y forales en Euskadi y la estrategia del PP vasco parece clara: confrontar con el PNV en todos los frentes.

El PP urge a que la legislatura finalice en el Estado y se convoquen elecciones, pero no acaba de presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez. ¿Se trata de una situación irresoluble?

—El PP está exigiendo elecciones porque todo lo que está ocurriendo es una auténtica vergüenza, la degradación de las instituciones y la corrupción que rodea al Gobierno. Si encima no hay dimisiones y no se asumen responsabilidades lo mínimo que se puede exigir es que se dé la palabra a los ciudadanos. Para terminar con esta legislatura lo que hemos estado tratando de ver es si hay apoyos, presentar una moción de censura que no vaya a prosperar no tiene ningún sentido. 

El PNV sí ha ido un paso más allá y considera que sería una irresponsabilidad prolongar la legislatura más allá de este año.

—Está tratando de separarse del sanchismo porque no quiere hundirse con él pero realmente es responsable de dar paso a Sánchez en el Gobierno y de apoyar todas las políticas que nos han traído hasta aquí, cuando sabía desde hace ya mucho tiempo lo que estaba ocurriendo y que teníamos al frente del Gobierno a una banda de sinvergüenzas. 

Políticas también de carácter social, en beneficio del ciudadano.

—El PNV se ha tragado las recetas de la izquierda, primero las políticas de Irene de Montero, está pactando la fiscalidad con Podemos, las políticas de vivienda o en materia de inmigración de la izquierda, que son un auténtico desastre... Creo que es corresponsable de esta auténtica deriva en la que ha gobernado en contra de su base tradicional, ha traicionado a las clases medias, los autónomos y la pequeña empresa.

La mayoría de la investidura pone como línea roja para retirar su respaldo a Sánchez que se destape una financiación ilegal del PSOE.

—Estamos con 11 sumarios abiertos, un presidente rodeado por la corrupción en su entorno personal, sus principales colaboradores, Ábalos y Cerdán, están en la cárcel, ahora se ha descubierto una Kitchen del PSOE que trataba de sobornar a jueces y policías... Lo último es ver a Zapatero trincando comisiones y mordidas en negocios con una dictadura criminal como la de Venezuela. Eso suena solo a disculpas para ir dilatando en el tiempo las decisiones que deberían haberse tomado hace ya mucho.

Todo lo que está sucediendo tapa, precisamente, el juicio sobre la ‘operación Kitchen’, que hay quien califica como lo más grave que ha sucedido en democracia.

—Lo más grave que ha sucedido en democracia es lo que estamos viviendo con este Gobierno, nunca antes había ocurrido que viésemos en la cárcel a la cúpula del Gobierno y del partido. No queda ni uno libre de sospecha.

¿Le sorprendió la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero?

—Todo el mundo llevaba mucho tiempo sospechando que algo raro había cuando este señor se dedicaba a blanquear y a defender el fraude electoral en Venezuela, los crímenes de la dictadura, que se estaba dedicando a los negocios con China, etc. Se ha juntado con lo peor de cada casa, por lo que a mí ya no me sorprende nada. Zapatero no es un cualquiera, es el padrino político del sanchismo. Al final se ha demostrado que estamos ante un grupo de gente sin escrúpulos donde no ha habido ética por ningún lado.

El PSOE apela a que se demuestren todas estas acusaciones.

—El PSOE tiene que ir a una reconversión total, no hay una persona decente que pueda seguir apoyando esto. Que la justicia haga su trabajo, pero simplemente con lo que estamos viendo, en cualquier democracia normal este Gobierno no aguantaría ni un minuto más. 

¿Conoce el PP de antemano el sentido de las resoluciones judiciales? Miguel Ángel Rodríguez ha declarado que obedece a un truco que no se puede desvelar.

—(Se ríe). Eso, obviamente, fue una frase ante una pregunta de los periodistas. No, pero está claro que muchas de las cosas que estamos viendo y que el Gobierno ya decía que eran bulos, se estaban publicando desde hace dos años. Hace tres años que hay periodistas que no estaban al servicio del Gobierno que ya empezaban a hablar de estas tramas y a atisbar que había cosas raras alrededor de Ábalos, de Cerdán, de la trama de Zarrías, la Sepi, etc.

El PP está llegando a acuerdos de gobernabilidad con Vox en comunidades autónomas como Extremadura y Aragón, cimentados sobre la “prioridad nacional” que enarbolan los de Santiago Abascal y que se tacha de discriminatoria. ¿Cuál es su posición al respecto? 

—Realmente eso, ¿en qué consiste? En cosas que ya se han hecho aquí, por ejemplo. A la hora de acceder a una vivienda de protección oficial, PNV y PSE han exigido que de un año se pase a tres en el padrón. Eso ya existe en otras comunidades autónomas, otra cosa es que Vox quiera elevar las exigencias de padrón. No suponen ninguna discriminación, lo que permiten es evitar fraudes. 

PP y Vox rechazaron la regularización extraordinaria de inmigrantes aprobada en el Consejo de Ministros pese a que es saludada por los empresarios y la Iglesia. ¿Supone una contradicción?

—No, nosotros rechazamos una regularización masiva de inmigrantes porque se ha hecho un planteamiento chapucero. Cuando se presentó la ILP, el PP votó a favor de su toma en consideración para poder debatirla. Lo que pasa es que el PSOE no ha querido debatirla y llegar a una regularización consensuada, ha presentado por decreto una chapuza que no ataja el problema, sino que va a seguir agrandándose.

¿A qué se refiere?

—En primer lugar, no viene acompañada de ninguna medida diferente en el control de fronteras o en las políticas migratorias. Segundo, si se considera arraigo a todos los que han llegado el 1 de enero de este año, no tiene ningún sentido. Tampoco que se acepten documentos caducados y regularizar a personas con antecedentes policiales, es un auténtico despropósito que provoca un efecto llamada. Estamos a favor de ayudar y regularizar al que viene a trabajar. Esta regularización va a generar tensión social y problemas de convivencia, y dentro de tres años estaremos con otra bolsa de personas en situación irregular. 

En las últimas semanas han enarbolado la bandera de la seguridad, en concreto en referencia al control de las armas blancas, con sendos debates en el Congreso y el Parlamento Vasco. ¿Será uno de sus argumentos principales en el año que resta para las elecciones municipales y forales?

—El PNV ha permitido que la inseguridad se dispare en Euskadi durante todos estos años y que los delitos crezcan como en ninguna parte. Vitoria se ha convertido en la capital española en la que más han crecido los delitos el año pasado. Llevamos años exigiendo modificar leyes para elevar el tratamiento de las armas blancas, la multirreincidencia, la okupación ilegal... Y el PNV ha estado de perfil hasta ahora, lleva demasiado tiempo negando el problema en Euskadi. Le sitúo como corresponsable, junto con el PSE y Bildu, de lo que está ocurriendo en las calles. Lo que más está creciendo en Euskadi son los delitos más graves, los robos con violencia, los robos en domicilios con el empleo de la fuerza, las agresiones sexuales y las violaciones.

Los beneficios penitenciarios concedidos a presos de ETA se están usando como argumento para la crítica política. ¿Está justificado?

—Es que el apoyo del PNV al sanchismo durante estos cuatro años, ¿para qué ha servido? Han blanqueado y le han dado protagonismo a Bildu, han traído a los presos de ETA para soltarlos a la calle y todo lo demás ha quedado aparcado. Las inversiones han caído en picado, todos los proyectos de infraestructuras del Estado aquí se han retrasado ocho años, el secretario de Estado espera que en 2033 concluya la Y vasca... La legislatura ha sido una catástrofe en términos económicos y de infraestructuras para Euskadi.

El acceso a la vivienda se ha aupado a lo más alto en las preocupaciones de los ciudadanos.

—Estos cuatro años han llevado a la vivienda a convertirse en el problemón de varias generaciones en Euskadi, que tienen un futuro absolutamente incierto a la hora de poder emanciparse y de acceder a una vivienda. Porque el PNV se ha tragado todas las recetas fracasadas de la izquierda en esta materia, estamos con leyes que han frenado la construcción, han penalizado al propietario y han constreñido el mercado de alquiler. Cómo puede ser que una comunidad que no crece en habitantes tenga la vivienda más cara de España. Las leyes de la vivienda han reventado el mercado y han generado un problema.

Los incidentes que tuvieron lugar la semana pasada tras la llegada al aeropuerto de Loiu de miembros de la Flotilla de apoyo a Gaza ha puesto en el disparadero a la Ertzaintza. ¿Cómo lo valora?

—Yo lo enmarco en un tiempo en el que los sectores más radicales de este país quieren volver a protagonizar bronca y confrontación. Estamos viendo un rebrote de la violencia, hay grupos con diferentes siglas pero todos en la misma órbita de la extrema izquierda abertzale. Hay una radicalización en la Universidad, el ataque a sedes de partidos políticos, el señalamiento otra vez de las personas que no están en ese ámbito y quieren enrarecer el clima político en muchos pueblos para dificultar la configuración de listas electorales. Eso que ocurrió el otro día lo enmarco en que determinados sectores quieren un enfrentamiento con la Ertzaintza para tratar de deslegitimarla.

¿Aboga el PP por darle una vuelta al modelo policial en Euskadi?

—Creemos que hacen falta más policías, con mayor capacidad, con más medios, con mejores condiciones y desde luego con respaldo político para poder actuar. Porque desde luego creo que no puede ser que el Gobierno entre en el marco del discurso de la extrema izquierda. Hay que respaldar a la Ertzaintza porque tenemos un grave problema de inseguridad en las calles.

Sobre el modelo de acoger grandes eventos, se está poniendo en cuestión que Bilbao y Donostia sean sedes del Mundial de Fútbol en 2030. ¿Qué opina al respecto?

—Es un gravísimo error perder esa oportunidad, es una mentalidad pequeña que no responde al sentir mayoritario de los vascos.

Este debate ha vuelto a poner de manifiesto diferencias entre el PNV y el PSE. ¿Cómo ve la relación de los socios de gobierno?

—Forman parte de un bloque, el PSE ha logrado marcar las políticas del PNV, y en su último rifirrafe en materia de euskera lo que lamento es que el PSE haya tardado tantos años en darse cuenta de que las políticas de imposición en materia lingüística vulneran derechos laborales. Es corresponsable de habernos traído hasta aquí, y desde luego me preocupa mucho que el PNV, que ya pactó la Ley de Educación con Bildu, ha querido pactar con esta formación la exigencia del euskera a todos los funcionarios, sin respetar la realidad sociolingüística de cada uno de los territorios. Entregar la educación y la política lingüística a Bildu va incluso en contra del sentir de la base social del PNV.

¿Qué suponen para el PP vasco las elecciones municipales y forales del año que viene en Euskadi?

—Tenemos que ver si hay elecciones generales antes o no y luego estamos trabajando ya con vistas a poder presentar proyectos importantes en Euskadi. PNV y PSE ocupan los sillones pero pactan las políticas con Bildu y con Podemos, y frente a ese bloque que gobierna la única alternativa es el PP. – NTM