Cuando no perder demasiado sabe a victoriaEFE
Castilla y León es del PP desde 1987, así que ganar allí les iba de suyo. Lo que se les ha quedado lejos es una mayoría absoluta que recibieron en el pasado seis veces. Para eso necesitarían restaurar a su anatomía a esa derecha extrema que salió de una costilla que les arrancó Santiago Abascal. Pero ya se sabe que no hay peor cuña que la de la propia madera y ahora tienen que negociar con él -otra vez- el precio de investir a Fernández Mañueco. “No crece, no crece” -sostienen ufanos en Génova 13 en relación a Vox los que lo padecen como un forúnculo que les impide sentarse en los gobiernos autonómicos-. No crece pero duele, aunque se ve que más en culo ajeno.
Si le sirve al PSOE perder sin descalabrarse -no perder demasiado se celebra en Ferraz como una dulce derrota-, como para no servirle a Feijóo ganar sorbiendo el relato de la extrema derecha y regurgitarlo en forma de leyes autonómicas.
La gota que colma
Una diferencia de principio
Medidas frente a la crisis. Si alguien se pregunta todavía por qué no pueden EH Bildu y PNV compartir candidatura en unas generales, basta con revisar sus rspectivas propuestas para afrontar el coste de la crisis derivada de la violencia en Oriente Próximo. Si los primeros abogan por recuperar el impuesto a las eléctricas para recaudar más -como si no fuera a repercutir en la factura-, los segundos reclaman bajar el IVA de la luz a la ciudadanía para que lo note en su bolsillo sin necesidad de que el Estado haga acopio de cash para luego poder decir que subsidia. Dos modelos de principios dispares.
Mientras intentan sacar lecciones de la experiencia -todos salvo las izquierdas, que siguen actuando como el Frente Popular de Judea y su archienemigo Frente Judaico Popular ( “¡Disidentes!”)-, el que dio ayer una interesante fue el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, que no ve delito imputable en lo que sabe de la actuación de Carlos Mazón durante la dana mortal. Tomamos nota: la incompetencia no es delito penal. Lo suyo solo fue desidia con resultado de muerte. Habría que tipificarlo.
Mientras siguen escombrando Oriente Próximo, se multiplican los palos de ciego en la Unión Europea. Kaja Kallas, que se había hecho un hueco en la balda del sentido común, ha pinchado al sugerir una misión de la UE en Ormuz justo después de recordar a Donald Trump que su petición de que intervenga la OTAN no ha lugar. Se diría que a la representante de la UE en política exterior y seguridad le dio mal de altura, pérdida de oxígeno o así. Ormuz es del interés de Europa, pero no para abrirse paso a cañonazos sino en torno a una mesa de diálogo.